Nadine Labaki: “Me encantaría rodar la secuela de la Mujer Maravilla”

El pasado año  la directora Nadine Labaki ganó el Premio del Jurado del Festival de Cine de Cannes por su película Capharnaüm. Un año más tarde regresa a la Croisette como Presidenta del jurado de la sección oficial Un Certain Regard.

Por María Estévez {especial desde Cannes para MWN

Antes de ser coronada en Cannes, Labaki, de 45 años, tuvo que enfrentar un camino plagado de obstáculos, desde su debut en un Líbano que enfrentaba tiempos de guerra y donde el cine no tenia lugar, hasta la falta de paridad de género que existe en la industria del cine. En Cannes, en el hotel Majestic, tuvimos oportunidad de conversar con la directora frente al majestuoso Palais del Festival

¿Cómo se siente al regresar a Cannes después del éxito de Capharnaum?

–Estoy divirtiéndome como una loca. Ser presidente del jurado es una gran responsabilidad, pero, al mismo tiempo, me permite disfrutar de lo que más me gusta; el cine.

¿Se critica mucho al Presidente del Festival por la falta de directoras en competición?

–Me irrita ese tema, creo que lo importante es hacer buenas películas y que sean seleccionadas. No creo que se deban dar cuotas y que por ser mujer debas estar compitiendo. Se trata de escoger aquellos filmes que lo merecen, no de ser políticamente correctos.

Usted se ha revelado como una de las pocas realizadoras capaz de triunfar en Cannes

–Inventé, en cierto sentido, mi propia forma de hacer películas. Yo no aprendí nada de los otros directores. El Líbano estuvo en guerra durante mucho tiempo, no había películas, no tenía modelo a seguir y mi deseo de hacer películas, de realizar mis sueños, era prácticamente imposible. Desde entonces he rodado cuatro largometrajes y he ganado el premio del jurado en el Festival de Cine de Cannes. Me considero un verdadero mensaje de esperanza para las mujeres directoras

¿Cree que las mujeres tienen ahora, después del movimiento #MeToo, más oportunidades?

–Cada vez más mujeres hacen películas y se expresan a través del cine. Yo nunca he experimentado dificultades dentro de la industria del cine por ser mujer. Este es un trabajo difícil en cualquier caso. Es muy difícil hacer películas en el Líbano, pero también es difícil hacerlas en Francia o Estados Unidos. Lo más duro que he encontrado fue la falta de infraestructura en el Líbano cuando filmé mi primera película, porque casi no había industria cinematográfica. Yo no tenía más experiencia que  algunos clips y comerciales y no tenia idea en lo que me estaba metiendo


Nadine Labaki

No puedo permanecer callada y ser testigo de lo que veo,  porque si me quedo en silencio participo del crimen. Vivimos en un mundo que es un verdadero caos, un poco como en mi película Capharnaüm

 

 

 

 

 


¿Considera que el movimiento #MeToo ha contribuido a abrir camino a las demás?

–Sí, por supuesto. Yo saludo el progreso logrado por ese movimiento. Puedo ver un cambio real en la mentalidad de la industria cinematográfica, del mundo en general. Estoy segura de que en pocos años la paridad en el cine ya no será un tema de debate.

No me negará que faltan mujeres firmando películas taquilleras y de acción

–Creo que un buen ejemplo es la Mujer Maravilla, a mí me encantaría rodar la secuela de esa película. Si uno tiene la libertad de ser cualquier mujer, yo quisiera poder ser ella.

Usted se conecta con los personajes, se identifica con su trabajo…

–Sí. El hijo de Capharnaum, Treasure, tenía la edad de mi hija y yo estaba amamantando a mi hija en ese momento. Entre nosotros había un efecto de espejo. Anticipé las necesidades de Treasure, porque estaba conectado a él. Siempre es importante conectar y vivir  desde la perspectiva de mujer, madre y directora.

Usted da voz a comunidades apartadas, marginadas. ¿Es importante mirar allí donde nadie quiere mirar?

–Por supuesto. Yo, como realizadora, enfatizo a través del arte en el poder que tenemos los cineastas para exigir cambios sociales.

No puedo permanecer callada y ser testigo de lo que veo,  porque si me quedo en silencio participo del crimen. Vivimos en un mundo que es un verdadero caos, un poco como en mi película Capharnaüm. Quiero  hacer películas que provoquen al humano que llevamos dentro. No veo nada positivo en nuestro mundo, todo debe ser repensado. Por ahora, es un poco, como el título de mi película, Los desordenes. Los políticos, en el Líbano y en todas partes de la tierra, no hacen nada, no nos llevan a ninguna parte. Hay que encontrar alternativas y el arte es uno de los pocos vehículos que puede ayudar a cambiar el mundo y las mentes. Vivo haciendo películas con la intención de impactar en la sociedad. Es mi deber, no una elección. El cine es mi herramienta, y la uso como creo que debo hacerlo.

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