Penélope Cruz: “No creo que exista alguien más feminista que Pedro Almodóvar”

Es un referente en el cine de Pedro Almodóvar. Una actriz omnipresente en la Croisette francesa que cada año, desde hace una década aparece sobre la alfombra del Festival de cine de Cannes. Esta vez presentó, de la mano del realizador español y junto a Antonio Banderas, la película Dolor y Gloria. Penélope interpreta a la madre de Almodóvar en esta autoficción que el director ha hecho sobre su propia vida.

Por María Estévez Metro World News

Si el año pasado llegó del brazo de su esposo Javier Bardem, para esta 72ª edición del Festival de Cine de Cannes, la estrella española escoltó al hombre que la convirtió en estrella. A sus 45 años, Pe, como se la conoce en España, es madre de dos hijos, Luna y Leonardo, que se quedaron en Madrid junto a su padre. Horas antes del estreno de Dolor y Gloria, en la terraza del hotel Marriot,  pudimos entrevistar a esta súper estrella.

¿Quién es Pedro Almodóvar para ti?

–Un referente. Desde niña, más que como director, lo admiraba como figura cultural de España. El fue un soplo de aire fresco en nuestra sociedad, supo situar a las mujeres en un lugar diferente porque cada personaje femenino que escribe es un homenaje a las mujeres. No creo que exista alguien más feminista, ya que valora y aprecia a las mujeres. Como guionista escribe obras alrededor de la figura de la mujer con dedicación, inspirándose en nosotras, y eso, para mi, es feminismo.

¿Suena la Palma de Oro en Cannes para Almodóvar?

–Llegamos en unas condiciones muy buenas y distintas porque la película ya tiene un recorrido y sabemos cómo ha sido recibida por la prensa y publico de nuestro país. Esta noche, creo que se va a producir algo muy bonito en el Palais. Cuando llegas a un Festival con esas garantías, la verdad, es que es muy bonito. Hay otras veces que no es así, cuando llegas con algo inseguro, con una película que no tiene todas las cartas o genera controversia puede convertirse en algo complicado y a veces hasta cruel.  Hemos visto en Festivales todo tipo de reacciones, pero estamos muy ilusionados por ver que pasa con la película.

¿No le dio pena no compartir plano con Antonio Banderas?

–Mucha y nosotros estuvimos hablando de eso esta mañana. La única escena que hemos tenido juntos en nuestra carrera es una secuencia muy cortita en Los Amantes Pasajeros, la que abre la película. Se nos hace raro, aunque Pedro nos dijo que iba a pensar en algo para nosotros y lo dijo en serio.

¿Cómo se metió en el papel de la madre de Pedro?

– He ido recopilando bastante información sobre esas madres, sobre esas mujeres que cuidaron a Pedro. Su madre, sus hermanas e incluso alguna de sus vecinas y la importancia que han tenido en él. Recuerdo un encuentro que tuve con Francisca, con su mamá, que fue importante para entenderle más a él y en ese momento, hace muchos años, no sabía que iba a acabar interpretándola a ella. Pero fue importantísimo porque siempre nos preguntan por qué Pedro escribe personajes femeninos tan maravillosos para mujeres y mucho es por esa mujer, por lo que recibió de ella y la conexión que tenía con ella. Con las hermanas, por las que tiene adoración. Creo que la figura de la mujer en su cine nace de lo que ellas le inspiran. Y es verdad que para mi, todo eso se ha ido cocinando en  estos años a su lado, años de información de cómo esas mujeres que han estado a su alrededor le han enseñado. Su madre, sobre todo ella,  ha influido muchísimo en su trabajo.

Pedro escoge siempre para usted papeles de madre…

–El siempre me lo ha dicho, desde que le conocí a los 17 años, siempre me vio como madre. Desde Carne Trémula, donde mi personaje da a luz en un autobús, justamente con la ayuda de Pilar Bardem (bromea Penélope al hablar de su suegra, la madre de su marido Javier Bardem). El siempre me ha visto como madre. Y yo, desde que era niña, desde que recuerdo mis juegos de los tres o cuatro años, yo siempre elegía el personaje de madre. Ya en mi infancia, era una niña que ya quería ser madre y él lo vio. Siempre he tenido un instinto maternal muy desarrollado. Siempre ha sido así. De las cinco película que he hecho con él, en cuatro soy madre.

¿Le cambió ser madre?

–Desde el momento que eres madre todo cambia, todo. Miras al mundo con ojos completamente diferentes. Desde el primer segundo, vuelves a visitar tu infancia y lo haces con otro filtro, no ya mental sino desde tu corazón. Vuelves a vivir ciertas experiencias que pensabas olvidadas y eso te abre los ojos.

Este es un filme que habla de las adicciones, ¿Cuál sería su adicción?

–Siempre he sido muy adicta a la familia y ahora con mis hijos lo soy más, gracias a ellos tengo mis pies en el suelo. La posibilidad que tenemos como actores es comenzar siempre desde cero, cada película es una nueva aventura que nos hace sentirnos jóvenes. Somos perpetuos estudiantes.

¿Cómo entiende el título de Dolor y Gloria?

–Todos viajamos por la vida con una maleta llena de dolor y de gloria. Este filme encierra un círculo que hace las paces con el pasado.

¿Cómo describiría su relación con Almodóvar?

–Somos amigos íntimos, nuestras sensibilidades son muy similares, nos llevamos increíblemente bien. Es una de las personas en las que tengo total confianza, y es importante, incluso decisiva, que en una relación entre un cineasta y un actor, no se oculte nada. Entre nosotros siempre está claro todo. Como director es muy preciso, en este rodaje yo estuve solo dos semanas y me ayudó que adaptara la filmación a mi calendario. Yo le adoro, porque, aunque no hemos rodado en muchos años, en cuanto llegamos a la meseta ya estábamos los dos en el mismo canal.
 
Su primera colaboración con él se remonta a 1996

–Es que lo nuestro viene de lejos. Ha estado presente en mi vida desde niña, porque entonces ya le admiraba. Su cine fue clave en mi decisión de ser actriz. A su lado me siento plena como actriz, me llena con su creatividad.
 
¿Es de las actrices que necesita siempre trabajar?

–No necesariamente. Yo tengo mi vida a parte, mi familia. Mi trabajo no lo es todo. Cuando era joven me agobiaba más pero ahora es diferente, no siento la necesidad de rodar cuatro películas en un año. Durante un tiempo fui adicta al trabajo, pero ahora he aprendido a calmarme, a entender los detalles que cada personaje necesita. Soy mucho más paciente.

Se encuentra inmersa en una película con Olivier Assayas

–Sí. Es un proyecto sobre espías cubanos. El tipo de personaje del que te hablaba porque requiere mucha investigación, mucha preparación.

Usted trabaja en diferentes lenguas ¿Es difícil actuar en otro idioma?

–Yo siempre pienso en español, sueño en español, pero cuando ruedo una película en otro idioma, a veces, incluso sueño en ese idioma porque me preparo durante muchas horas con un profesor de fonética que me ayuda a conseguir el acento en la lengua en que lo necesito.

En pantalla siempre aparece de forma dramática, con grandes gestos, emociones,  ¿Es algo natural a su forma de ser?

–Depende de como se dé el rodaje, de la frecuencia con que el director ruede las escenas y el tono que requiere la película. Como actriz lo importante es tener un buen guión con las respuestas claras. Me niego a rodar un guión que no está terminado porque el rodaje acaba siendo un desastre. No es que no crea en los milagros, pero en ese no creo.

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