Miguel Mateos: “A mí me gustaría cambiarle la cabeza a Maluma”

Metro habló con el músico argentino, un ícono del rock en español que tiene su propia guerra “metafísica” contra el reguetón.

Por Luz LAncheros Metro World News

En 1981, Miguel Mateos y ZAS eran prácticamente desconocidos y tenían que abrir un show para un monstruo musical llamado Queen. Pero hoy, cuando ya han pasado más de 30 años, todo su genio y visión musical hacen parte de la vida de varias generaciones en Latinoamérica. Generaciones que han coreado: Es tan fácil romper un corazón, Obsesión, Mi sombra en la pared, entre otros himnos que el argentino ha dejado como parte de su legado, su identidad y su memoria. Esto no solo ha sido reconocido por su público, incansable, siempre devoto, sino también por revistas como Rolling Stone, que nombró a su álbum Rockas vivas como el mejor trabajo en vivo en el rock en español, un género que sigue más vigente que nunca, así como su continua producción e inspiración.

De hecho, el rockero sigue sorprendiendo con su talento creativo: lanzó este año su álbum Un do tre cua ep.2.
Mateos es más que nostalgia: con más de 30 años de carrera, sigue vigente y PUBLIMETRO habló con él sobre las razones de su permanencia en el corazón de sus fans y en la música contemporánea.

Usted dijo alguna vez que el rock “estaba perdiendo 3-0 contra el reguetón”. Pero como vemos con su última gira, disco y todo lo que ha hecho, eso es un poco cuestionable. ¿Ha cambiado su opinión?

No, yo estoy dando pelea. Si a eso te refieres, sí, la empecé desde el año pasado con la culminación de mi gira en tributo a Solos en América, mi disco en la Plaza de la Revolución, en Ciudad de México. Ahí fue que declaré la guerra metafísica contra el reguetón. Así que la doy con un disco nuevo, Un do tre cua, que se completó el 2 de agosto, en todos los streamings y redes.

La gente sigue amando los clásicos. Más allá de la nostalgia, ¿cree usted que la gente sigue acudiendo a ellos porque no encuentra en lo actual un referente que los identifique?

Sí. Sin duda. Me parece que una música que tiene un ritmito monótono con unas letras decadentes, misóginas y que degradan la condición de la mujer, no debería existir. Me refiero al reguetón, claro.

Usted comenzó con ZAS, siendo telonero de Queen, y acá sigue. ¿Por qué cree que su música sigue vigente y tan amada en toda Latinoamérica?

Soy un privilegiado, un afortunado, pero creo que tiene que ver con mi trabajo, con la constancia, con seguir inventando cosas, inventando melodías, tratando de hablar de las cosas que nos preocupan, en un lenguaje común que tuvo el rock como un gran idioma universal en los 80. Y nada, sigo enarbolando esa bandera y sigo comprometido con esa historia.

¿Cuál cree que es la clave para que la música trascienda por generaciones?

La calidad de las canciones, la forma en la que llegan al corazón de la gente. Estudiar para hacer mejor música, mejores arreglos, para tener mejor imaginación. Estudiar, leer. Esto es una cuestión de formación y buena parte de los artistas de los 80 la tuvimos, por eso nuestra música sigue vigente de alguna manera. Me parece que nuestra formación, la de todos los artistas latinoamericanos, era más profunda y había otra preocupación, otro sentido. No por eso de repente terminaba todo en una fiesta maravillosa, como tiene que ser y como va a ser este 24. Pero lo más importante es que vuelvo a Colombia y me encanta estar en un evento con artistas internacionales. Y estoy feliz, realmente, de llevar una cuota nueva (estrenaremos algunas canciones del álbum nuevo) y también mis clásicos.

Pero, de los artistas actuales, ¿rescataría a alguien, colaboraría con alguno?

Yo colaboraría con todos. A mí lo que me molesta es el género, el reguetón. Aportaría letras para que fueran más profundas y arreglos para que fueran más ricos musicalmente, qué sé yo. Pero uno tiene que dejar avanzar a los artistas y no estoy muy pendiente de la movida actual, salvo por esta contingencia del reguetón. Sí, a mí me gustaría cambiarle la cabeza a Maluma, por ejemplo (risas).

¿Cree que los artistas deben tener una postura política? Porque usted la tiene.

No es una cuestión política. No se trata de eso, se trata de ser contemporáneos y obviamente, tener un mensaje con contenido, sea cual fuere, no solamente político, social, íntimo, pero bajo ningún punto de vista tiene que ser degradante.

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