Nuestra historia danza a ritmo de merengue

Desde el siglo XIX, el merengue forma parte del ADN de los hijos e hijas de esta patria. Este ritmo con el que lloramos y reímos celebra hoy su “Día nacional” con un histórico récord Guinness.

Por MARÍA MERCEDES

Los seres humanos tenemos en la música una de las más genuinas y espontánea expresión artística. En el caso de nuestro país que como bien dice nuestro poeta Nacional -está en mismo trayecto del sol-, el merengue es el ritmo que nos identifica dentro y fuera de nuestro terruño.

Juan Luis Guerra

A pesar de que su génesis tiene opiniones que difieren, para nadie es un secreto que el merengue es parte de nuestra ADN. Esta danza folklórica que desde el siglo XIX se ha difundido ampliamente en el territorio nacional, es la carta de presentación de esta nación que día a día se levanta con una gran sonrisa para hacerle frente a los retos de la vida.

Ese baile que llegó para quedarse, se fue forjando con un movimiento denominado “merengue”. Muy importante es reseñar que en su siglo de existencia, el merengue ha acompañado a nuestro pueblo en la mayor parte de su historia, en los momentos de tristeza y alegría.

Acto en Conmemoración de los 100 años del Merengue La Protesta (la invasión del 16) de Ñico Lora. La actividad se realizó el 24 de junio de 2016, en el Parque Duarte de Santiago de los Caballeros.

Así lo confirman los títulos de algunos temas: “La protesta”, autoría de Francisco Antonio Lora, conocido como Ñico Lora, en respuesta a la primera intervención norteamericana de 1916.

En un pasado más cercano, tenemos los discos “El funcionario”, de Wilfrido Vargas;  “Anja, unjú” del fenecido July Mateo Rasputín; “El carbonero”, en la voz de Johnny Ventura. Los Kenton grabaron el merengue “La política”; mientras que  Alex Bueno interpreta el merengue de corte social titulado “El chofer”.

merengue

El maestro Juan Luis Guerra en sus letras e interés de tener un país con más calidad de vida nos ha legado los temas “Visa para un sueño”, “El costo de la vida”, “El Niagara en bicicleta”, y su gran himno “Ojalá que llueva café”.

En la otra cara de la moneda, en el amplio repertorio discográfico tenemos discos que muestran la grandeza de nuestro pueblo. Algunos de esos son: “Que bueno está este país”, que interpreta el Conjunto Quisqueya y desde el mes pasado se puede observar el video en las plataformas digitales.

Jonny Ventura también se une a esta lista con los temas. Y así consta  al inmortalizar el merengue “Si vuelvo a nacer vuelvo a ser dominicano”, autoría de Huchi Lora (Décimas con pie forzado), y música del propio Johnny.

En un conversatorio, Huchi Lora confirmó que este tema surgió en 1987 mientras Johnny hacía la música en Nueva York, para estrenarlo esa misma noche en el Madison Squarth Garden.

Otro tema que nos identifica es “Merenguero hasta la tambora”. Fernando Villalona nos eriza la piel cuando canta “Dominicano soy de mis raíces yo no voy a olvidarme”. Esta canción adaptación de “Gitano soy” de Ignacio Román, siempre está presente sus conciertos. Con igual sentir, otras merengues de su repertorio son: “Quisqueya”, “Cuando pise tierra dominicana” y “Mi pueblo”.

 

A ritmo de güira y tambora, otros temas que forman parte de esta extensa lista de temas con contenido social son: Patria querida”, Sergio Vargas, Anaís y Milly Quezada. “Santo merengue”; de Kinito Méndez; y más recientemente “Merengue que aloca”, del maestro Wilfrido Vargas.

Sobre el origen de este tema el maestro Wilfrido Vdice que “Merengue que aloca’ “nos ayuda a ir al espíritu, al tuétano de nuestro sentimiento patrio, cuando en el coro exclama: Y es que el merengue compay, no tiene comparación. Dominicana compay, lo lleva en su corazón”.

merengue

Reconocimientos más un récord Guinness

Como hemos descrito en los párrafos anteriores, el merengue constituye auténtica forma de expresión popular, por eso, en 2016 la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), lo declaró como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Por la transcendencia de este género musical, hoy martes 26 de noviembre, todo el país celebra el “Día Nacional del Merengue”, institucionalizado mediante el decreto número 619-05, del 11 de noviembre de 2005, en honor a que esta fecha, pero en 1854, la palabra “merengue” apareció publicado por primera vez publicada en el periódico “El Oasis”.

Hoy recordamos también la hazaña que Alberto Zayas y  “AZ Films Producciones Zayas”  hicieron realidad el domingo 3 de noviembre, cuando en la Plaza España de nuestra emblemática Ciudad Colonial, 422 parejas calificaron al bailar “El merengón”, que le dio ese merecidísimo récord Guinness a nuestro ADN musical.

Ese día, el pueblo unido en un solo corazón establecimos el récord del baile de merengue más grande del mundo. “Un récord pal´ merengue”, quedará en la memoria de todos los que fueron testigos de esa tarde otoñal histórica.

merengue

Y no podemos olvidar, en mayo de 2018, la Organización de los Estados Americanos (OEA) entregó el premio “Patrimonio Cultural de las Américas” al merengue dominicano por considerarlo “expresión cultural del continente”.


Más allá de nuestras fronteras

El merengue también es muy popular en Centroamérica y América Latina, especialmente en Puerto Rico, Colombia y Venezuela, países donde han surgido grupos que cantan nuestra música.


Claves sobre el origen de nuestro merengue
 
En teoría de Fradique Lizardo, un hombre que vivió para rescatar y destacar nuestro folclore al parecer el merengue se desprende de una música cubana llamada UPA, una de cuyas partes se llamaba me-rengue. La UPA pasó a Puerto Rico, de donde llegaría a Santo Domingo a mediados del siglo pasado.

Wilfrido Vargas canta Merengue que aloca.

Otras opiniones revelan que en la mitad del siglo XIX, específicamente entre los años 1838-1849, un baile llamado URPA o UPA Habanera, se paseó por el Caribe llegando a Puerto Rico donde tuvo buena aceptación.
Documentos históricos confirman en que en el año de nuestra Independencia (1844), el merengue aún no era popular, no obstante consta que en 1850 se puso popularizó al punto de que desplazó La Tumba.

“Los orígenes del merengue siguen pues, en la niebla. No parece que pueda atribuirse a origen haitiano. De haber tenido esa oscura procedencia no habría gozado de boga alguna en 1855, época de cruentas luchas contra Haití; ni los que en ese año repudiaban al merengue habrían dejado de señalar tal procedencia como suficiente motivo. Tampoco, lo señaló Ulises Francisco Espaillat en sus escritos contra el merengue en 1875”, afirma el historiador Emilio Rodríguez Demorizi.

Aceptación social e identidad

En sus inicios fue repudiado por sectores aristocráticos debido a la manera de bailarlo, sus letras picarescas y de doble sentido y su vinculación con los problemas sociales. El ritmo enfrentó una campaña de descrédito. Incluso, intelectuales pidieron la deportación de quienes lo ejecutaban.

A pesar de su auge en el pueblo, este ritmo no fue aceptado por la clase alta sino hasta mucho tiempo después debido a la manera de bailarlo, sus letras picarescas y de doble sentido y su vinculación con las reivindicaciones de la sociedad. Otra excusa que pesaron sobre el repudio y ataques contra el merengue fueron los textos literarios que lo acompañan, generalmente subidos de tono.

En 1875, Ulises Francisco Espaillat inició una campaña contra el merengue, la cual no tuvo efecto porque el ritmo ya había conquistado a los habitantes del Cibao; y tanta la aceptación que al día de hoy a esta región le considera la cuna del merengue.

A principios del siglo XIX, músicos cultos hicieron una gran campaña para introducirlo a las fiestas de los salones. Juan F. García, Juan Espínola y Julio Alberto Hernández fueron pioneros en esa campaña, pero los resultados se vieron a largo plazo.

Esta realidad cambió con la llegada al poder de Rafael L. Trujillo  1930, quien en su campaña electoral usó varios conjuntos de “Perico Ripiao”, logrando difundir la música a zonas donde no se le conocía. En esta parte de la historia, tenemos que destacar que la radio – que llegó antes de la dictadura-, tuvo un papel vital.
Su papel en la conservación de la identidad cultural tiene mucho arraigo cuando en 1905,  Estados Unidos tomó control de la aduana dominicana, lo cual repercutió en el sentimiento nacional.


 

Loading...
Revisa el siguiente artículo