Historia de un matrimonio y el complicado negocio del divorcio

Metro compartió con el director y los protagonistas del drama que estrena el 6 de ciembre en Netflix

Por Félix Caraballo Metro WorldNews

Adam Driver confesó que no es su obligación tener un sentimiento cuando actúa, sino proyectar al contar la historia para que sea la audiencia quien tenga ese sentimiento.

Con esta aseveración, el actor que ha trabajado con los mejores directores contemporáneos (Jim Jarmuch, Spike Lee, Steven Spielberg, Martin Scorsese, Cohen Brothers, entre otros) demostró su capacidad para desconectar sus emociones personales y concentrarse en el trabajo que tiene ante sí.

En el conversatorio, con motivo del estreno de la cinta Historia de un matrimonio (Marriage Story), celebrado en la ciudad de Nueva York ante un selecto grupo de periodistas,  el actor, quien ha sido comparado con Marlon Brando, y que ya suena fuerte para enfrentarse a Joaquin Phoenix por el Óscar a mejor actor, reflexionó sobre la complejidad de filmar una de las escenas más intensas de la cinta, que lo presentan en una álgida discusión con su esposa Nicole, interpretada por Scarlett Johannsson.

“La filmamos en el transcurso de dos días. Nos dimos cuenta al segundo día que no podíamos simplemente saltar al final. Teníamos que hacerlo de un solo tiro de principio a fin. Y se sentía como en teatro.  Eran 10 u 11 páginas. Hay decisiones conscientes que tomas, y luego están las inconscientes que tienes que soltar cuando estás filmando, y al final, te ves obligado a ser analítico al respecto, algo que no haces cuando estás actuando”, abundó.

La cinta, que maneja de forma magistral el duro tema del divorcio, fue dirigida por Noah Baumbach, quien ya había explorado este tema en la excelente cinta The Squid And The Whale. “Cuando tienes actores como estos, tienes el lujo de permitirles existir en el espacio. El espacio también es una parte importante de la película, pero también el espacio entre las personas. Y descubrí que era una forma visual, de dejar que realmente tuvieran su propio ritmo e impulso”, manifestó el director sobre su experiencia de trabajar con este talentoso equipo actoral.

La película profundiza en el complicado negocio del divorcio presentado desde la óptica de unos astutos abogados que harán lo posible por ganar el caso, así salgan lastimados sus protagonistas.

Laura Dern, quien interpreta a la abogada de la protagonista, confesó: “Noah presenta esta narrativa donde crees que conoces a tu personaje de una manera. Y pensé que la conocía, pero me permitió como actriz la oportunidad de profundizar mucho más. ¿Por qué comenzó ella esta historia? ¿Por qué quería ser abogada? ¿A quién creía que estaba defendiendo? Sentí que ella era una heroína que se convierte en la voz de sus clientes para ayudarlos a ser escuchados”, sostuvo.

Por su parte el legendario actor Alan Alda, quien le da vida al abogado de Charlie (Driver), y presenta el lado compasivo de la profesión, se sintió muy a gusto con su personaje:  “Me parece que este personaje es un ejemplo interesante, en un punto medio entre los abogados rapaces y las personas que quieren ser protegidas por un comportamiento ético. No solo un comportamiento ético, sino un cierto sentido de justicia”, expreso el histrión quien proveyó el tono jocoso a la conversación.

Baumbach, quien había trabajado en tres ocasiones con Driver, manifestó que siempre habían acordado volver a colaborar y este fue el proyecto idóneo: “Mientras desarrollaba el proyecto, visualizaba a Adam muy dentro del personaje desde el principio. Luego me acerqué a Scarlett y le presenté el proyecto durante un almuerzo. Y lo primero que me dijo fue: ‘Lo siento por llegar tarde, estaba en el teléfono con mi abogado porque me estoy divorciando’. Pero para el beneficio de Scarlett, fue una razón para hacer la película”.

La cinta que destaca porque no adopta posturas en el conflicto de los personajes centrales, presenta a dos seres que aun queriendo sucumben ante el complicado proceso de una separación y va complicando su relación en la medida que se adentran en un pleito que toma vida propia, afectando a todos a su alrededor, particularmente a su hijo de 8 años.

“Estos son dos individuos bien intencionados, humanos imperfectos que intentan hacer lo mejor que pueden y tratan de ser los mejores padres que pueden ser e intentan superar esta situación que los ha sobrepasado”, concluyó el cineasta.

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