Catherine Zeta-Jones se transforma en la “madrina de la cocaína”

Por Metro Internacional

“En todas las escuelas de teatro, nos enseñaron que debemos tomar algo muy propio de nosotros, que nos pertenece, para luego introducirlo en el personaje… Pero, en absoluto, no tengo nada en común con esta mujer”, señala Catherine Zeta- Jones, quien interpreta a Griselda Blanco en su nuevo telefilme.

Hay tres trabajos que tratan de todo el proyecto de Blanco. HBO puso a la increíble Jennifer López a interpretar a esta narcotraficante en su nueva serie. También está en producción la biopic “The Godmother”, interpretada por la actriz colombiana Catalina Sandino. Y finalmente, “Cocaine Godmother”, protagonizada por Catherine Zeta-Jones.

¿Deberíamos censurar o reprobar, por toda la locura que ha levantado el tema de los cárteles, la serie de Netflix “Narcos”? Aquella cuyo director de fotografía y realizador mexicano, Guillermo Navarro, pilotó dos episodios antes de terminar dirigiendo “Cocaine Godmother”.

A menos de que tengas tiempo de ver el documental “Cocaine Cowboys”. Al otro lado, a bordo de un avión y mirando la segunda parte titulada “Hustlin’ With the Godmother”, Catherine Zeta-Jones tuvo el deseo de meterse en el papel de la “Godmother” (madrina).

Este telefilme se lanzará en 2018 en el canal de televisión Lifetime, cadena especializada en tendencias de contenido para la mujer, y la serie está, como muchas que han pasado por ahí, “inspirada en una historia real” (William y Kate, por ejemplo, o la polémica “Britney Ever After”).

Catherine Zeta-Jones llegó a la rueda de prensa, organizada por el grupo A+E, empresa adscrita a Disney-ABC Television Group y Hearst, quien posee también Lifetime, en donde habló aproximadamente una hora sobre el proyecto, el cual, obviamente, está muy cercano a su corazón.

La actriz de 48 años de edad nacida en Swansea, Gales, repitió en varias oportunidades que no tiene nada en común con Griselda Blanco, traficante de cocaína temida por muchos y que fue asesinada a los 69 años de edad, en 2012.

Aunque en un momento se contradijo cuando habló del lazo que mantenía “la madrina de la cocaína” (como se le apodaba) con la moda: “Era muy glamurosa, fanática de las compras y  tenía cuartos llenos de carteras y trajes. Pero jamás salía, solamente para matar gente”.

“Era algo profundo, sombrío, motivante, peligroso”, así resumió la estrella británica este proyecto, grabado en parte en Medellín, Colombia. La película pone en primer plano a una mujer, como la califica su intérprete, “viciosa y brutal”. “Ella no tenía, según yo, cualidades redentoras”, añadió la actriz. “Se enfrentó a hombres muy poderosos, en un mundo muy corrupto y violento”.

Durante su conferencia, en el MIPCOM de Cannes, en el cual participaba también el director ejecutivo de A+E, Patrick Viens, y la vicepresidenta de Lifetime, Tanya Lopez, se hizo mucho énfasis en la importancia de “presentar personajes femeninos fuertes” y de “contar historias de mujeres”.

A tal punto, que al final de la discusión una periodista hizo una extraña pregunta: “¿Cuáles son las tres principales lecciones que Griselda Blanco nos puede transmitir a nosotras, las mujeres?” A lo que Catherine Zeta-Jones, también extrañamente, respondió: “¡Dispárales en la cabeza!”, antes de echarse a reír.

También señaló que “encarnar a esta mujer venida de la nada, de las comunas más pobres de Medellín”, hizo que ardiera en ella la llama de su amor por la actuación.

Sobre la transformación, “Griselda tenía una cara muy particular, cara de… ¡Griselda!”, dijo Zeta-Jones, nunca en modo guasón (dejando ver por fin su “humor negro” después de esconderlo todos estos años).

“No quería caricaturizarla”, añadió, “pero quería transformarme, subí de peso, dejé el baile y siempre ando con la espalda muy derecha… me tocó encorvarme, sacar la pelvis y andar como si fuera un hombre… si hubiera tenido cojones, los habría agarrado de vez en cuando”.

Por: Natalia Wysocka, en Cannes

Loading...
Revisa el siguiente artículo