Nuestra Familia: Las etiquetas y nuestros hijos

Sinopsis

Por anier y esmeldy
Nuestra Familia: Las etiquetas y nuestros hijos

¿Te has escuchado decirle inquieto a tu hijo? ¿O sueles decir que es tímido, necio o quizás ñoño? Todas estas son etiquetas. Son esas afirmaciones que hacemos sobre nuestros hijos y que ellos escuchan frecuentemente.

Es muy probable que no te hayas sentado a reflexionar sobre las consecuencias de este, al parecer inofensivo, hábito que se da en muchos hogares.

En nuestra interacción con muchos padres, notamos que esta práctica es muy frecuente; y es por esto que decidimos consultar una opinión profesional sobre este tema. Conversamos con la terapeuta Betania Cruz Fernández, quien además es colaboradora de nuestro espacio radial.

Lo primero que le preguntamos fue ¿Por qué las etiquetas hacen daño a nuestros hijos?

-Las etiquetas suelen usarse para descargar el enojo y como una forma reactiva de actual del adulto, las palabras que se usan descalifican, son ofensivas, burlonas o sarcásticas.

-Afectan, directamente, el mundo emocional del hijo de manera negativa, corroen el alma y lastiman la autoestima y el concepto que el hijo tiene de sí mismo.

Cuando son usadas por una figura significativa para la persona, cobran mayor sentido; llega a creérselas e incluso a asumirse como tal, sólo porque quien usó la etiqueta es una persona influyente, que además está para nutrir al hijo, ayudarlo a desarrollar seguridad en sí mismo, no a dañarle.

Siendo así, ¿qué crees tú que lleva a los padres a etiquetar a los hijos?

-Desenfreno de sus emociones.

-Poca paciencia.

-Ignorancia del alto efecto nocivo en el hijo, hacia su autoestima.

Padres que recibieron etiquetas y descalificaciones, pudieran reciclar el mismo trato, proyectando sobre el hijo una lealtad invisible a sus progenitores. (Mientras repiten lo que ellos hicieron, envían el mensaje de que sus acciones “no fueron tan malas”, al punto de que están siendo repetidas…aunque sí lo fueron, pero es una forma nociva de retribución a esos “abuelos”).

Muchas veces una etiqueta es la proyección del enojo con una persona a quien el adulto no se lo expresa, pero que usa al inocente hijo para desahogarse. Ej: El padre no tolera la irresponsabilidad de un cuñado. Cuando su hijo comete un incumplimiento, le dice: “Tan irresponsable como tu tío fulano! Tenías que salir a él. !No puedes negar que eres su sobrino!”

Muchas veces no son los padres quienes etiquetan a los hijos ¿Cómo podemos actuar cuando es alguien más que lo hace?

-En caso de que otros lo hagan, sin importer el vínculo, deben poner límites y hacerles saber que esto no es permitido para su hijo.

Como padres son muchas las cosas que debemos tomar en cuenta a la hora de criar, por eso es importante estar informados y contar con herramientas para hacer nuestra labor de la mejor manera posible. Por último, nuestra colaboradora Betania Cruz Fernández nos recomienda:

• Entender  que las etiquetas no resuelven el problema; por lo tanto, hay que ser eficaz.

• Enfocarse  en las contribuciones del hijo, por pequeñas que parezcan.

• Estimular lo bueno que hizo. Sus aportes y ayuda.

Aún cometa faltas, las etiquetas no son la vía adecuada para llevarlo a cambiar. (La misma persona que etiqueta no es perfecta, comete errores y no le agradaría recibir maltrato aunque actúe inadecuadamente).

• Ponerse en lugar del hijo facilitaría el darle un buen manejo a la situación.

Su propósito es ayudarle a cambiar o actuar mejor, por lo tanto estimúlele:

•”Sé que lo puedes hacer bien”.

•”Eres inteligente”

•”Confío en tí”

•”Antes lo has logrado. Ahora, también lo conseguirás!”

•”Sé que es difícil, pero tienes la capacidad para resolverlo”
 
Aparte de estimularle, provea el apoyo que necesite, ofrezca seguridad y motívelo a mejorar.
Acompañe sus palabras de gestos amorosos. Proveerán confianza y lo animarán a dar lo mejor de sí.

Mamá, saca tiempo para ti

La gran mayoría de las mujeres disfrutamos mucho nuestro rol de madres. Una vez que nacen nuestros hijos se convierten en el centro de nuestra atención y nos volcamos en amor y cuidados para ellos; sin embargo, en este proceso nos vamos olvidando poco a poco de nosotras mismas.

Es algo que se da paulatinamente; casi pasa por desapercibido. Empezamos a tener menos tiempo libre; primero por el bebé, que luego es un caminador, estudiante, deportista…Y en todas esas etapas estamos muy presentes y ocupadas.

Yo tengo una filosofía de vida que quiero compartir con ustedes: Para ser feliz a otros necesariamente debo ser feliz primero. Y no digo que la maternidad me haga infeliz, no me mal interpreten; de lo que hablo es de ocuparme de mí misma, atenderme, cuidarme y mimarme cuando sea necesario.

Disfruto mucho pasar tiempo con mis hijos, pero procuro que esto no sea lo único en mi agenda. Además de dedicar tiempo a mi pareja, me gusta pasar tiempo con mis amigas y disfrutar junto a ellas de una buena conversación o de simples risas compartidas. También me gusta pasar tiempo sola, escucharme, leer un libro, hacerme un facial, dedicar tiempo a mi vida espiritual, a trabajar, como también disfruto ir de compras o apoyar a alguien que requiera de mi ayuda.

Todas estas cosas forman parte importante de mi vida y de lo que soy. Para que todo esto sea posible, procuro organizarme y llevar una agenda que me permita atender mis responsabilidades y compromisos de manera equilibrada. Además de esto, no me considero imprescindible en la vida de mis hijos; me dejo ayudar. Dejo que su padre ejerza libremente su rol y tengo una red de apoyo para cuando es necesario.

Quiero aclarar que esto no siempre fue así. En un principio, la culpa no me dejaba disfrutar del tiempo que me dedicaba a mí misma. No podía evitar sentirme mal por pasar tres horas fuera de casa compartiendo con mis amigas. Salir con mi esposo a cenar era estresante, porque me la pasaba pensando ¿debimos traer a los niños? ¿cómo estarán? ¿debimos quedarnos en casa? Afortunadamente, con el tiempo, me fui dando cuenta de que no era egoísta al hacer eso, que disfrutar de otras cosas no me hacía una mala madre. ¡Soy una excelente madre! Nadie tiene que decírmelo.

Me lo dice mi instinto, me lo dicen mis hijos, que son felices y emocionalmente sanos. Así que decidí dejar de torturarme y poner cada cosa en su lugar. Dedico cantidad y calidad de tiempo a mis hijos, más no todo mi tiempo. ¿por qué? Porque ser madre no es mi único rol. Porque debo hacer otras cosas que también me hagan feliz. Porque mi esposo necesita una esposa presente. Porque no puedo delegar en nadie la responsabilidad de hacerme feliz, de cuidarme y sentirme plena.

Y, ¿saben cuál es la mejor parte? Que he descubierto que esto también es sano para mis hijos. Que ver a su madre feliz es algo que influye mucho en su desarrollo. Yo amo mucho a mis hijos y no quiero dejar sobre sus hombros la responsabilidad de llenar mi vida. Por eso me ocupo de mi misma; mientras disfruto plenamente mi rol de madre.

“La Era de Hielo: Choque de Mundos”

Sinopsis

Es otro intento más de 20th Century Fox de seguir “sacándole el jugo” a una franquicia exitosa, hasta el punto de prácticamente dañar el material, como lamentablemente es el caso en esta película; que a pesar de contar con muchos aciertos a nivel de entretenimiento, no está en el mismo nivel de las primeras.

Lo Malo

Este tipo de cintas son casi siempre muy predecibles y aunque sí siguen el típico “Viaje del Héroe” que planteaba Joseph Campbell, denota cierta dejadez y fragilidad en su guión, especialmente con el personaje de Scrat, quien regularmente sobresale y en este caso se siente un arco menos elaborado que antes. Otra cosa que seguimos lamentando es que en nuestro país no contamos con versiones que estén en el idioma original que debe agregar otros matices a la experiencia audiovisual.

Lo Bueno

Esta franquicia siempre se ha caracterizado por presentar nuevos y pintorescos personajes en cada entrega y los favoritos de todos sí cumplen con sus roles, así como los nuevos personajes como el interés amoroso de Sid, el único del trío original que aún no encontraba su “media naranja”.

La película, reiteramos, entretiene, da risa y debe deleitar bastante a los pequeños sin presentar imágenes ni contenido que pueda ser dañino para su desarrollo, pero sí lo suficientemente funcional para que los adultos se mantengan atentos y en buen ánimo.

Recomendada para todos los seguidores de esta franquicia y todos los que quieran ver una comedia animada ligera con muchos personajes que deben deleitar a grandes y pequeños.
Calificación: Entretenida (5/10). Por Lando Reyes

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