Nuestra Familia: El miedo en los niños

Nuestra Familia: El miedo en los niños

Todos en algún momento hemos sentido miedo; es una emoción natural que puede aparecer en cualquier momento y no tiene nada de malo sentirla. Sin embargo, no es lo mismo reaccionar con miedo a algo desconocido, repentino o diferente que provocar un miedo que no existe.

Algunas familias suelen recurrir a inculcar miedo en los niños, en busca de que este sea obediente o realice alguna actividad, sin saber que puede estar provocando inseguridades de por vida, que luego pueden ser difíciles de superar.

Es común ver casos en los que hermanos asustan a sus hermanitos con el cuco, los monstruos y muchas cosas más y los padres no tienen conocimiento de lo perjudicial que puede llegar a ser esto para un pequeño. Lo peor es que muchas veces son los mismos padres los que infunden miedo a sus hijos, cosa que deja al niño desprotegido.

En mi caso particular no lo viví y tampoco lo aplico con mi hijo, cosa que me ha funcionado muy bien, pues son pocas cosas a las que teme; sin embargo, es un niño y es normal que en ocasiones reaccione con miedo a situaciones desconocidas. En estos casos, lo que hago es hablar con él sobre su emoción.

Le explico bien de qué se trata lo que en su momento pueda causarle miedo, si se puede tocar lo toco, si se puede montar me monto, siempre respetando su decisión y sin imponer  que haga algo si le causa miedo.

Hay miedos muy comunes en la niñez que conversando con nuestros hijos podemos ir superando. El miedo a algunos animales, a la oscuridad, a personajes disfrazados, a fenómenos naturales, entre otros.

Me he dado cuenta de que los miedos van cambiando según la edad del niño, y es nuestra responsabilidad acompañarlos y entenderlos cuando ocurra, con amor y paciencia, sin juzgarlos ni humillarlos; de lo contrario estaremos alimentando inseguridades y fobias sin necesidad.

Bríndale el apoyo oportuno a tu pequeño, que sepa que estas ahí para él y que juntos van a afrontar el miedo, que no es más que una emoción y como tal, debe ser vivida. NF

La seguridad de los niños en lugares públicos

Lejos quedaron los años cuando jugábamos libremente en las calles con nuestros vecinos. Hoy día, nuestros hijos no tienen esas libertades, no porque se las neguemos sino porque son tantos los peligros a los que se pueden enfrentar, que nos aterra la idea de que estén solos. Cuando vamos a un lugar público con nuestros hijos es muy importante estar alerta. Cualquier descuido de nuestra parte puede ser fatal. Compartimos con ustedes algunos aspectos a tomar en cuenta para proteger a nuestros hijos:
 
Prepara a tu hijo:

A medida que nuestros niños crecen, es importante que les expliquemos cómo deben manejarse cuando salgan de casa. Por más cuidadoso que seas, tu hijo necesita herramientas para protegerse y eres tú de quien debe recibirlas. Explícale que no debe hablar con extraños, ni recibir ningún tipo de regalos. Sé especifico. Que sepa que no debe irse con nadie más a casa, que no sea con la persona que salió. 
 
Siempre cerca de Mamá y Papá: 

Esta regla es muy importante. No puede romperse. Enséñale que debe estar en un lugar donde siempre lo puedas ver. Que sepa que esto es por su seguridad. Los niños saben y entienden más de lo que imaginamos. Por tu parte, no los pierdas de vista. A veces es fácil distraernos, pero cualquier descuido puede terminar muy mal. En el supermercado llévalo en el carrito; en las tiendas o centros comerciales, no te apartes ni un momento de él. Llévalo al baño contigo si no tienes con quien dejarlo.

Si se pierde, ¿con quién debe hablar?

Ayúdalo a identificar a las personas que laboran en los lugares públicos. Es importante que tu pequeño sepa distinguir quién es la persona de seguridad. La cajera, si es que la hay, es también una persona en quien puede confiar en caso de que esté extraviado. Es importante que tu hijo  sepa claramente su nombre, el nombre de sus padres y un teléfono para contactar, en casos de emergencias.
 
En caso de que alguien se lo quiera llevar a la fuerza:

Si alguien intenta llevárselo a la fuerza en un lugar publico, enséñale a que grite: ¡Este no es mi papá/Mamá! Esta técnica la aprendí de un experto en seguridad, que nos explicó que un niño llorando puede malinterpretarse como un berrinche y fácilmente sacan al niño en las narices de todos. Si el niño grita esta frase, difícilmente pasará desapercibido y lo más probable es que alguien cuestione al adulto sobre lo que sucede.
 
Nuestros adolescentes también son vulnerables:

No creas que porque tu hijo es ya grandecito no debe tomar precauciones.

El riesgo es el  mismo o incluso mayor, porque ya tiene más libertades. Si va a un lugar, cerciórate de que llegue bien, que sepa que no puede salir de ahí a otro lado sin consultarte. Si tiene un móvil, que lo tenga siempre a mano y bien cargado. Es preferible que ande en grupos y con la supervisión de al menos un adulto. Que no acepte bebidas ni comidas de extraños y que ante cualquier situación de peligro, que procure su seguridad.

Como la mayoría de los temas de la crianza, la comunicación es la clave. Hablen abiertamente de la seguridad familiar y no le den un enfoque negativo; así como hablamos de higiene, salud, sexualidad y  educación, también debemos hablar de estos temas. Conversen sobre posibles escenarios y posibles soluciones; confía en tu hijo y en sus capacidades. Recuerda que nuestra misión como padres es preparar a nuestros hijos para la vida.NF

El Rincón de Lectura: Cuentos para niños

Leerles a nuestros niños desde pequeños es el primer paso para iniciarlos en el maravilloso mundo de la lectura. Hay muchos libros infantiles, y es bueno irlos variando, pues si siempre le lees las mismas historias terminarán aburriéndose. Además, mientras más historias fantásticas, con interesantes personajes y buenas enseñanzas, más se desarrolla la creatividad, el vocabulario y el amor por la lectura de tus pequeños.

Aquí nuestra recomendación de la semana:

“Cuentos en 5 minutos”

Este libro tiene muchos cuentos cortos que podrás leer a tus pequeños antes de dormir. Es ideal para niños pequeños, cuyo nivel de concentración es corto.

Contiene clásicos como “Caperucita Roja”, “El Patito Feo”, “El Flautista de Hamelin” y otros menos conocidos, pero igualmente interesantes, como “La princesa y el guisante” y “Riquete, el del copete”.
 

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