Nuestra Familia: Padres de adolescentes

Nuestra Familia: Padres de adolescentes

Padres de adolescentes

Muchas veces después de convertimos en padres es cuando valoramos y entendemos las desveladas de nuestros padres cuando salíamos, las preguntas, las llamadas a la casa de nuestros amigos, entre otras cosas que solo un padre o madre vive por sus hijos.

Nunca olvido de las primeras veces que me dejaron salir con unas amigas y amigos; al llegar de la salida estaba mi padre podando un árbol frente a mi casa, cual el mejor jardinero, lo único raro de todo es que eran las 12:30 de la madrugada; obviamente, no quería podar a esa hora, sino que estaba pendiente a la llegada de su hija, y quiso hacerlo de una manera muy “disimulada”, a lo cual en ese momento dije “trágame tierra”. Sin embargo, ahora entiendo la preocupación que sentía.

A muchos nos han pasado historias similares y ahora como madre me pregunto, cómo manejaremos estas situaciones cuando llegue el momento.

Con base en lo que recuerdo y como funcionaba en mi casa, me iré preparando con estas estrategias, que nunca fallaron,  ¡claro! … obviando la del jardinero.

Conozca el grupo

Definitivamente, para un adolescente lo más importante en esa etapa son sus amigos. Quieren estar todo el tiempo juntos, entienden que son los que tienen las mejores respuestas y es por esto que es importante conocer los amigos de sus hijos. En mi caso, mis padres conocían a mis amigas y a sus padres, punto importante a mi favor pues al pedir un permiso ya sabían dónde estaría y con quién.

Ponga límites

A ningún adolescente le agradan las reglas y límites, pero es la única manera de tener cierto control y supervisión, tomando en cuenta que también es importante crear una buena relación con su hijo basada en la confianza, para poder ir dando ciertas libertades, dentro de lo posible. Siempre recuerdo que rogaba para que me dejaran llegar más tarde o dormir en la casa de alguna amiga, a lo que no siempre recibía una respuesta afirmativa, sin embargo hoy comprendo muchas de esas respuestas y hasta lo agradezco.

Sea constante

La palabra constante siempre va a existir en la crianza, porque debemos de serlo en todas las etapas de nuestros hijos, sobre todo en la adolescencia, cuando ellos no son tan adultos como creen, ni tan pequeños como los vemos, y precisamente por eso es importante ser constantes en lo que les transmitimos. Hablarles de los valores humanos, los peligros, las situaciones, las consecuencias, el comportamiento, entre otros.

Esto lo digo porque mi madre me hablaba mucho acerca del comportamiento adecuado que debía tener una joven en diferentes situaciones, que me ayudaron a recordar sus palabras ante momentos difíciles de afrontar. Los padres creemos que los hijos no escuchan, pero sí lo hacen y sí retienen, siempre que se haga con constancia, amor y respeto.

A la adolescencia siempre la crucifican como el periodo más dificil, es posible sobrellevar esta hermosa etapa donde nuestros hijos se están descubriendo, viviendo nuevas experiencias y definiendo metas. Acompañémoslos en este sendero y que sea de la mejor manera, con amor y respeto. NF

Tiempo de calidad con nuestros hijos

En estos tiempos es muy común escuchar hablar del tiempo de calidad. La mayoría de los padres tenemos múltiples ocupaciones, que hacen que el tiempo que dedicamos a nuestros hijos sea cada vez menor.

Es muy probable que la cantidad de tiempo sea difícil de alcanzar  y optemos por refugiarnos en el tan popular “tiempo de calidad” pero, ¿qué es realmente el tiempo de calidad? ¿estás pasando tiempo de calidad con tus hijos? Son preguntas que todos los padres  deberíamos hacernos.

Dedicar tiempo de calidad a nuestros niños es prestarles toda nuestra atención por un tiempo determinado. Es escucharles, jugar con ellos, hacer actividades juntos, estar presentes. Si mientras estas  con tus hijos al mismo tiempo revisas el celular, ves la tv o conversas con alguien más, eso no es tiempo de calidad.

Aunque no lo creas, tus hijos perciben cuando estas ausente y esto los hiere mucho más que tu ausencia, pues no hay justificación para ello.

Sé que tu vida puede ser complicada, que son muchas las cosas que recaen sobre tus hombros, pero es necesario que reajustes algunas cosas si quieres el bienestar de tu peque. Define diariamente qué cantidad de tiempo de calidad dedicarás a tu hijo. Báñalo antes de dormir, sin prisas, juega con el en la ducha. Léele un cuento antes de dormir, jueguen con masilla o a las escondidas cuando llegues de trabajar.

Cada día elije un plan realista que se adapte a tu estilo de vida. No tiene que ser un plan extraordinario, lleno de complejidades y que al final no puedas cumplir. Realmente no importa mucho la cantidad si en verdad estás presente. Dale a tu hijo lo mejor de ti, tu presencia.

Tips para ahorrar en la compra del Súper

No es un secreto para nadie que el dinero está escaso, y para los gerentes del hogar es todo un reto salir del supermercado con todo lo necesario para cubrir las necesidades familiares sin que esto afecte seriamente el bolsillo.

Hoy les comparto cinco cosas que hago para ahorrar en la compra del súper:

1- Siempre usa una lista:

Yo amo las listas y la del súper no es la excepción. Cuando haces una lista no sólo no se te olvidan las cosas, sino que también eres más disciplinada al comprar. Cuando te veas tentado, sé fiel a tu lista.

2- Elige un día conveniente:

La mayoría de supermercados en nuestro país tiene especiales en días específico de la semana. Averigua cual es el del supermercado que frecuentas. Si tienes un horario de trabajo flexible, ve en las horas menos concurridas.  Si no puedes, piensa en el ahorro a la hora de comprar.

3- No vayas con hambre:

Está comprobado que si vas al supermercado con hambre es muy probable que compres “con los ojos”; esto hará que apegarse a la lista sea más difícil y tu presupuesto se vea alterado.

4- Usa productos de temporada:

Los productos de temporada son más económicos. Que tus frutas y vegetales sean preferiblemente de temporada reducirá considerablemente tu factura.

5- Planifica tus comidas:

Cuando tienes un menú semanal ya sabes qué necesitas y te ajustas a esa necesidad. Comprar ingredientes “a lo loco” solo te hace gastar más y posiblemente no cubras todas las necesidades alimenticias de la Familia y debas volver al supermercado muy pronto.

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