Nuestra Familia: Los tuyos y los nuestros

Por Esmeldy y Anier
Nuestra Familia: Los tuyos y los nuestros

Después de nuestra reciente reunión familiar, comprobé una vez más que el respeto, el amor y  la tolerancia son parte importante para fomentar una buena relación cuando tu pareja tiene hijos de otro matrimonio o viceversa; de hecho, existen estadísticas de que en un futuro este tipo de Familias serán la mayoría en Occidente.

Por esta razón y por muchas más es importante que nos eduquemos en cuanto al trato y manejo con los hijos de la pareja.

He tenido la dicha de tener unos hijos del corazón encantadores, cariñosos y sobre todo respetuosos, eso es recíproco y ahí está la base de todo.

Este puede ser el caso de muchas familias, y por eso me animo a compartir lo que me ha funcionado para mantener la armonía y el deseo de estar siempre  juntos como Familia.

• Este puede ser un proceso de cambios y adaptación un poco difícil para los niños. Hay que tratar de ser empáticos con sus sentimientos, dejar que se expresen, escucharlos y darles su espacio.

• Ganar su corazón de manera genuina y natural. Los niños son transparentes y muy reales, no trates de ganarlos con adulaciones y regalos innecesarios. Conversando, jugando e interesándose por sus gustos y preferencias es la mejor forma de generar confianza y acercamiento.

• Asumir un papel de autoridad pero nunca desautorizando al progenitor. Es importante que los niños sientan que hay una jerarquía, pero no debemos olvidar que su padre o madre será quien decida en ciertas circunstancias.

• En la nueva dinámica familiar, lentamente y con paciencia se deben establecer nuevas reglas y límites, previamente conversadas con la pareja. Este punto es importante, pues siendo niños o adolescentes pueden sentirse con ciertas libertades, cuando solo está un progenitor y es aquí donde entran los límites, los acuerdos y reglas del hogar.

• Nunca referirse de forma negativa al progenitor que no está: esto es una regla de oro y no debe de ser violada. La otra persona sigue siendo su padre o madre y se le debe respeto, independientemente de hay alguna situación en particular. Después de que se haya consolidado un vínculo, nunca olvidar que para que se mantenga de manera real y positiva debe existir respeto, tolerancia, empatía y mucho amor sincero para brindar a esos pequeños que nos regala la vida como hijos del corazón.

Se vale llorar

La crianza es un proceso muy retador, que debemos manejar con sabiduría. Es frecuente que cuando escuchamos a nuestros hijos llorar recurramos a métodos que fueron usados con nosotros para calmarlos, aun si estos no son los más adecuados. Hay familias en donde llorar no es bien visto y se suele regañar a los niños cuando lo hacen, o buscar rápidamente algún recurso que haga cesar el llanto.

En esta oportunidad me voy a referir específicamente al llanto en niños en edad preescolar.

Llorar es algo absolutamente natural, es la primera forma que tenemos los seres humanos de comunicarnos. Cuando tu niño llora, combate el instinto que te da de calmarlo y trata de investigar qué sucede. Pregúntale de manera amorosa qué le pasa. Trata de no  exagerar en el gesto, sólo sé curioso y empático.

Escucha con atención sus palabras y si no puede expresarlas, ayúdale. Te servirán preguntas como: ¿Estás asustado?  ¿Te sientes triste? ¿Estás enojado? Todo va a depender de lo que haya sucedido. Ten pendiente que para el niño sus sentimientos son válidos y reales. No le digas cosas como: “No pasa nada… sólo fue una pequeña caída. Mejor pregúntale qué pasó y cómo se siente al respecto. Cuando te responda, puedes responder con comentarios como: “lo siento”. “Entiendo cómo te sientes”. “Ven a darte un abrazo, seguro te sentirás mejor”.

Tu peque está aprendiendo a conocer el mundo y sus emociones y necesita de ti para poder hacerlo. No le hagas ver que llorar es algo malo, dale su espacio. Si el niño llora por una rabieta, en casa le decimos que entendemos que se sienta mal, y que puede ir a su cuarto si desea llorar, así podrá hacerlo más tranquilo.

De esta manera validamos su derecho de llorar y él, a su vez, respeta el espacio de los demás, que se pueden sentir incómodos con el llanto recurrente. Esto requiere de una actitud muy calmada, sin gritos ni reclamos. Es una invitación amorosa, que el niño seguro aceptará. Dile que cuando se calme podrán hablar sobre el tema.

Habrá momentos en que tu hijo llore porque está triste, porque perdió una mascota, se cambió de colegio o peleó con un amigo.

Acompaña a tus hijos en el proceso de conocer y manejar sus emociones. Ayúdale a ser un adulto sano.

Exfolia tu rostro y cuello con tratamientos caseros

La piel de nuestro rostro requiere de un cuidado especial, es por esto que debemos lavarla diariamente con productos que no sean muy fuertes, pero que la mantengan limpia de impurezas.

Además del lavado diario, cada 15 o 20 días es recomendable hacer una exfoliación de rostro y cuello, que no sólo nos ayudará a eliminar la piel muerta, sino que también va a suavizar y a rejuvenecer el rostro, al mismo tiempo que lo preparara para recibir los nutrientes de las cremas hidratantes que utilizamos.

Este proceso no tiene por qué ser costoso, si bien es cierto que en el mercado hay un sinnúmero de exfoliantes; o puedes hacer en casa un exfoliante casero, que te dará excelentes resultados.

Aquí algunos de ellos:

• Azúcar, yogur natural y avena: Mezcla dos cucharadas de azúcar, con igual cantidad de yogur natural y una cucharada de avena en hojuelas. Aplica esta mezcla en el rostro limpio, dando masajes circulares. Retira con abundante agua.

• Plátano maduro y azúcar: Utiliza los plátanos que ya están muy maduros para su uso, haciendo un exfoliante casero. Necesitarás un plátano muy maduro hecho puré y azúcar. Mezcla bien y colócalo en el rostro dando masajes circulares. Deja unos minutos y luego retira con agua.

• Miel y linaza: Utiliza una taza de miel, ½ vaso de agua tibia y 25g de linaza en polvo. Mezcla bien los ingredientes y luego deja en la nevera por unas horas. Aplica la mascarilla en el rostro y realiza masajes circulares. Retira con abundante agua.

• Mascarilla de naranja y yogur: Necesitarás dos cucharadas de ralladura de naranja y dos cucharadas de yogur natural. Deja que actúe por 20 minutos y retira con agua tibia. Este tipo de mascarilla ayuda a controlar la piel grasa y las manchas oscuras del rostro y cuello.

• Café, azúcar y aceite de oliva: Vas a necesitar 2 tazas de café molido, media taza de azúcar blanca y tres cucharadas de aceite de oliva. Mezcla el café y el azúcar y ve agregando el aceite poco a poco hasta hacer una pasta. Coloca en el rostro y retira con agua. El café y el azúcar son exfoliantes naturales, mientras que el aceite de oliva hidrata la piel.

Loading...
Revisa el siguiente artículo