La escuela Cavalotto es un hogar de amor, alegría y esperanza

Salud mental. “Somos una escuela de la comunidad y para la comunidad que confía en que la solidaridad va a llegar”

Por MARIELA BIDÓ

 “La alegría y esperanza vuelve a este centro” dijo llena de emoción y con los ojos llenos de lágrimas la directora de la escuela de Educación Especial Padre Sebastián Cavalotto en La Romana, Begdy Belén Hernández, durante la celebración de su fiesta de Navidad.

Escuela Cavalotto es el resultado una obra benéfica, la cual fue desarrollada y focalizada en el tratamiento de personas con discapacidad y que en la actualidad cuenta con 204 niños. Labor que sus directivos han tratado de mantener  y continuar contra todo pronóstico. “Para nadie es un secreto que este tipo población es un sector marginado en nuestra sociedad, de modo que lo que buscamos es ser vistos por la sociedad y en igual medida sensibilizarla para ganar su aceptación y respeto”, explicó Hernández.

La directora contó que la institución tiene seis años celebrando su fiesta de fin año y expresó que le llena de satisfacción ver cómo cada día se suman más personas solidarias a esta hermosa causa para brindar  felicidad a estos niños, que tanto lo necesitan.

Cavalotto tiene 39 años de construida, de modo que su infraestructura es un poco antigua. En todo este tiempo han sido pocas las veces que las autoridades competentes han acudido a darle soporte y mantenimiento a la escuela; todo lo que se ha hecho es gracia al apoyo de fundaciones, dentro de las que Hernández destaca a Quiéreme como soy y El Ser Libre y Feliz. Además, “el señor Edward de Valle, de la empresa Links WorldGroup, quien desinteresadamente ha venido a ayudarnos construyéndonos el área de esparcimiento y recreación del reciento”.

De Valle, desde su programa de responsabilidad social empresarial,  en conjunto Andrés Vélez, presidente de la fundación El Ser Libre y Feliz, inauguró el área de recreación y esparcimiento de la escuela.

Apoyo de la comunidad

Aun con todo este respaldo, Cavalotto necesita más refuerzo comunitario. “Necesitamos gente solidaria, colaboradores que nos ayuden a mantener de pie este hogar de alegría”, manifiesta la directora.
Fundación “El Ser Libre y Feliz”

Andrés Vélez también dijo sentirse satisfecho de las mejoras y aportes que la escuela ha conseguido.
Especificó que la fundación a la cual representa es una entidad que, más que recaudar fondos para mejorar la infraestructura, busca contribuir con la salud mental de los niños, una buena educación para sus padres y el mejoramiento de sus viviendas. “Nuestra única intención es que nuestros niños tengan un mismo ambiente de comodidad desde la casa hasta la escuela”, apuntó.

“Y como plan de mejoramiento estamos trabajando un sistema de transporte, para que nuestros angelitos tengan asistencia segura a la escuela. Y también estamos gestionando un programa de concientización a la sociedad para una mayor aceptación y menos discriminación”, añadió Vélez.

Amar al prójimo va más allá…

Edward de Valle, presidente de Links WorldGroup, dijo sentirse feliz de poder ayudar y dar una sonrisa a esos pequeños luchadores. “Cuando vi las condiciones de las instalaciones no me pude quedar tranquilo y de inmediato me puse a recaudar fondos para poder ayudar y estar hoy inaugurando el área de recreación de la escuela, esperamos poder hacer mucho más pero creo que ya con esto hemos logrado bastante” añadió.

Necesidades vigentes

La escuela necesita la construcción de una rampa de acceso para el segundo nivel.  Tiene niños en sillas de ruedas a los que hay que subir cargados.

Corrección de filtraciones.

En casi toda la estructura hay filtraciones, de modo que si no reciben auxilio rápido se deteriorará más la escuela.

Cambio de bloques por ventanas.

Por el tipo de ventanales que usan, cuando llueve con brisa los niños se mojan y cuando hay mucho calor no tienen ventilación.

Construcción de un dispensario médico.

Aunque en el centro laboran un médico y tres psicólogos no hay un área destinada a la salud y soporte médico dentro de la escuela. También faltan un logopeda y un neurólogo.

En adición, hace falta una biblioteca y el equipamiento del Taller de Ebanistería.

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