Advierten necesidad de mayor educación preventiva en torno al Alzheimer

Por Carlos J. Basora O.
Advierten necesidad de mayor educación preventiva en torno al Alzheimer

El Alzheimer es un trastorno progresivo que deteriora la función cognitiva de las personas y a medida que la población mundial crece y tiene mayores expectativas de vida, esta enfermedad se extiende aún más. El Alzheimer es la principal causa de demencia y representa aproximadamente el 65% de toda la demencia en el mundo.

Especialistas de Cleveland Clinic Florida destacaron que en promedio, el Alzheimer sigue un ciclo de 14 años desde el inicio de los primeros síntomas hasta la muerte. La enfermedad es diagnosticada en los años 8-10 de ese curso de evolución. Por lo que, para evitar diversas lesiones irreparables en el cerebro es importante acudir al médico especialista periódicamente a partir de los 60 años de edad.

Para el Dr. Néstor Galvez Jiménez, presidente del departamento de neurología de Cleveland Clinic Florida, muchos factores que contribuyen a que la enfermedad sea detectada tarde, pero la mayoría de ellos se pueden reducir a través de la conciencia e información pública.

Algunos pacientes se resisten a la atención médica en las primeras etapas porque asumen que la pérdida de memoria es parte normal del envejecimiento, temen una etiqueta estigmatizadora o porque están mal informados para creer que la enfermedad de Alzheimer no puede tratarse, comenta.

“La detección tardía del Alzheimer tiene muchas consecuencias negativas. Por ejemplo, una de las razones por las cuales los tratamientos actuales a menudo se consideran ineficaces es porque se prescriben rutinariamente para pacientes con patología en etapa terminal que ya tienen daño cerebral masivo”, explica.

“Con una intervención más temprana, el tratamiento puede administrarse a pacientes con cerebros más sanos, muchos de los cuales responderán más vigorosamente a la terapia recomendada”, advierte el especialista de Cleveland Clinic Florida.

Si bien hoy en día no hay cura para el Alzheimer, existen tratamientos eficaces basados en una buena dieta, ejercicio físico, compromiso social y ciertos medicamentos, con los que muchos pacientes (especialmente aquellos detectados en una etapa temprana) pueden alterar significativamente el curso del Alzheimer y preservar su calidad de vida.

Existen factores de riesgo bien identificados para la enfermedad de Alzheimer. Estos incluyen diabetes, lesiones en la cabeza, fumar, mala alimentación, letargo y aislamiento. Con una mayor conciencia de estos hechos, es posible orientar esfuerzos informativos a fin de que los diabéticos tengan más cuidado para controlar su nivel de azúcar en sangre, utilizar equipos adecuados para actividades recreativas que pueden causar trauma en la cabeza, reducir el consumo de tabaco, comer más frutas y verduras y redoblar esfuerzos para lograr ejercitarse regularmente.

Actualmente el Alzheimer es la sexta causa de muerte prácticamente en todo el continente y está aumentando constantemente en el ranking.

Cuidar la salud del corazón ayuda a que el cerebro se mantenga saludable

Especialistas de Cleveland Clinic Florida advierten que insuficientes niveles de oxígeno en los tejidos causados por un flujo sanguíneo alterado (hipoxia), puede favorecer el desarrollo de la enfermedad del Alzheimer debido a que el cerebro es especialmente vulnerable a los efectos de una deficiente irrigación de sangre.

Sobre este aspecto el Dr. Néstor Galvez Jiménez,  destaca que la salud del cerebro está muy ligada a la salud del cuerpo, particularmente a la del corazón. Por ejemplo, el colesterol alto, la presión arterial alta y la obesidad conllevan un mayor riesgo de deterioro cognitivo. Los mecanismos que mantienen el flujo de sangre rica en oxigeno a través de su cuerpo juegan un papel clave en el mantenimiento de un cerebro saludable.

“Hay una estrecha asociación entre la salud vascular y la salud cognitiva. Mantener una buena salud vascular ayudará a la gente a envejecer con vitalidad cognitiva”, enfatiza.

De acuerdo con el Dr. Galvez las enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer, generan alteraciones de la conciencia como afectación de la memoria reciente (pérdida del conocimiento de acontecimientos que hayan sucedido en un periodo de tiempo cercano y que no puedan recordarse adecuadamente o que no puedan otorgándoseles “pistas” para reconocerlos e identificarlos a través de la memoria), y dificultad en la orientación.

Asimismo, alteraciones en la capacidad de aprendizaje (no poder aprender cosas nuevas, como tocar un instrumento o aprender a usar un aparato nuevo, videograbadoras, teléfonos o la computadora) y pérdida en las capacidades de cálculo (no poder calcular numéricamente cuánto dinero necesita para hacer las compras en el mercado).

Además, estos cambios pueden acompañarse de modificaciones en el estado de ánimo como tristeza profunda, agresividad, desinhibición o euforia inexplicable.

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