#LaVerdadVerdad: Peligroso camino

Los hechos son la materia prima de la razón. La labor de pensar transforma los hechos en conocimiento y el conocimiento descubre la verdad. Las personas pueden, en los hechos opinables, llegar a diferentes resultados de conocimiento y por consiguiente también a ideas diferentes sobre la verdad.

En las entrevistas realizadas por el Consejo Nacional de la Magistratura a los jueces del Tribunal Superior Electoral actual que buscan continuar en la función se produjeron dos interpretaciones de un mismo hecho: la actuación del TSE.

Los miembros del CNM pertenecientes al oficialismo, encabezados por el propio presidente Danilo Medina, fueron de la opinión de que la actuación de estos jueces no muestra parcialidad. Los representantes de la oposición, en cambio, intentaron demostrar que las decisiones importantes tomadas por este tribunal favorecieron al partido oficial y sus aliados.

El presidente de la República, quien ofició como abogado del diablo de los actuales jueces electorales durante toda la entrevista, echó mano de los números para demostrar la imparcialidad de las decisiones. La fría estadística indica que menos de la mitad de unas ciento setenta y ocho decisiones fueron favorables al partido oficial y todas las demás contrarias. Lo que sirve para demostrar la ausencia de sesgos en las sentencias.

El problema de usar las estadísticas de datos consolidados en asuntos judiciales para demostrar la imparcialidad de un tribunal puede llevarnos a un extravío en el camino de la verdad, porque no todas las decisiones tienen igual impacto y valor. No es lo mismo recibir el beneficio de muchas decisiones favorables en las etapas parciales de un proceso, que recibir una decisión contraria en la sentencia final. La cantidad no refleja la calidad de las decisiones.

Esta imposibilidad de la mayoría matemática para demostrar la bondad o justicia del proceder humano podría ser explicada a través de que llamaremos el teorema del pavo de Navidad.

Las familias campesinas tenían la costumbre de criar los pavos que serían sacrificados en la cena de noche buena. El pavo recibía el amoroso cuidado de todos los habitantes de la casa. El agua limpia no faltaba, el maíz era abundante y la protección constante de los depredadores. Esa delicada atención se extendía durante todo el año. El pavo, si hubiese tenido la capacidad de razonar, no esperaría ningún daño de manos tan atentas. El problema es que llegada la fecha el pavo siempre termina degollado y convertido en alimento.

Las sentencias del TSE muestran esta misma tendencia. La mayor parte de las sentencias favorables eran dadas para alimentar la confianza en una decisión justa que nunca recibían.

Los hechos indican que la permanencia de uno solo de esos jueces en la composición del nuevo tribunal provocaría desequilibrios peligrosos para la gobernabilidad democrática. No escojan ese peligroso camino.