#LaVerdadVerdad: Cien años de los Corripio

La aventura náutica de Cristóbal Colón hizo de esta isla puerto y puerta de entrada para toda América. El mar se hizo camino para millones de españoles que a lo largo de los siglos arribaron a sus costas con el firme propósito de hacer fortuna.

Nuestra isla se convirtió en destino, con sus altas y bajas, para toda esperanza de progreso. El español migrante iba y venía por el oro, luego por la caña de azúcar, también por el tabaco o por el ganado; pero al final, se quedaron para siempre convertidos en criollos por amor al terruño.

La familia Corripio arribó a nuestras costas en las primeras décadas del siglo veinte para “hacer las américas”. El ciclón San Zenón destruyó junto con la ciudad las expectativas de progreso de ese primer intento. El retorno a la Asturias natal se hizo imprescindible; pero el destino solo quería en España a Don Manuel Corripio García para darle esposa y un hijo. El estallido de la guerra civil española volvió a colocar en el horizonte de la familia el país caribeño abandonado por necesidad pocos años antes.

El retorno a la República Dominicana sería definitivo. Las naves del retorno fueron quemadas. Santo Domingo sería su hogar y su plaza de trabajo. El escaso capital ahorrado, unos tres mil pesos, le permitió comenzar una actividad comercial que no se detendría nunca. La esposa, Sara Estrada, y el hijo, José Luis, le acompañaron en el esfuerzo tesonero.

El trabajo, el ahorro y la audacia permitieron que esa primera operación comercial de la Mella con Santomé fuera incubadora de múltiples empresas por la previsión del padre y la creatividad del hijo. La distribuidora Corripio de la Emilio Prud´homme fue la primera operación manejada por Pepín Corripio. La acumulación de esfuerzos a través de los años traería una veintena de empresas con doce mil empleados en el comercio, la industria y la comunicación.

La laboriosa pisada de la familia Corripio cumple cien años en suelo dominicano. La profunda huella de un siglo de aportes al desarrollo económico del país merece ser celebrado. La Fundación Corripio lo hizo con la generosa entrega de cien millones de pesos a igual cantidad de fundaciones. La idea debe ser aplaudida por todos y también imitada por muchos; porque la tarea de construcción de nuestro futuro pertenece a cada ciudadano, como dijo Pepín, sin importar lo mucho o poco que tenga.