#LaVerdadVerdad: Empecemos el debate

La población se queja, y con razón a veces, de la ausencia de debate de ideas. La política criolla arrastra esa debilidad constitutiva que la convierte en actividad de puros gestos vacíos que trata de conquistar corazones sin tocar los cerebros. La culpa es compartida por los propios ciudadanos y políticos.

La política se llenará de contenido si los actores políticos tuvieran la certeza de que sus ideas fueran la llave para abrir la cerradura del favor público. Los votantes, con minoritaria excepción, muestran pereza para recibir las ideas que de tanto en tanto algún hombre público se atreve a compartir. No analizan ni comentan lo propuesto.

La indiferencia y luego el olvido es el destino de las propuestas originales después de ser diseminadas a través de los medios masivos análogos y digitales. La batalla por la atención pública la gana el último escándalo, en una nueva muestra de razón a aquella frase pronunciada por el patriota venezolano, Francisco de Miranda, al momento de su apresamiento: ¡bochinche, bochinche! Esta gente no es capaz sino de bochinche.

El cambio fundamental previo que debemos realizar si queremos cambiar la sociedad es precisamente el de ensayar una atención menos superficial a la dinámica pública. Los políticos conceptuosos que deseamos no aparecerán hasta que no seamos un auditorio con capacidad de recibir y entender conceptos.

Estamos tan concentrados en los problemas que ni siquiera reparamos en las soluciones que nos presentan. La corrupción, por ejemplo, es la principal preocupación de los ciudadanos. Las manifestaciones de inconformidad e indignación a través de marchas ciudadanas lo atestiguan. El fenómeno supone la existencia de miles de ciudadanos dispuestos a escuchar maneras de resolver la cuestión.

Los partidos políticos dominantes no habían aportado hasta ahora un enfoque conceptual para abordar el fenómeno más allá del espacio jurídico. El ex candidato presidencial por el PRM, Luis Abinader Corona, hace pocos días comunicó al país una propuesta integral para abordar una posible solución a la impunidad y la corrupción a través de un Acuerdo Nacional Contra la Impunidad y la Corrupción.

La propuesta del importante líder opositor aportó para el debate la idea de un Ministerio Público independiente; la descentralización de los organismos técnicos como el INACIF y la Dirección de Prisiones; la utilización de auditores privados para reconfirmar resultados de las auditorías realizadas por la Contraloría y la Cámara de Cuentas; la publicación de todos los pagos y sus soportes realizados por entidades gubernamentales; y la aprobación de la ley de Responsabilidad y Transparencia Fiscal.

Estas ideas, que consiguieron buena cobertura de la prensa, merecen también ser recibidas por los ciudadanos en general y sobre todo, analizadas y ampliadas por los ciudadanos que de manera activa están manifestando interés por una efectiva solución de la impunidad y la corrupción. Empecemos el debate.