#LaVerdadVerdad: Los retos de siempre

El año llega a su epílogo pidiéndonos el balance imprescindible para descubrir debilidades y, también, fortalezas.

La inclinación natural del ser humano hacia lo negativo facilita la tarea de indentificar las debilidades. El desacuerdo  será mínimo con cualquier inventario que se realice. No será lo mismo con las fortalezas.

Las sociedades son como los individuos, porque poseen una rutina. Esa realidad hace permanecer los problemas de un período a otro. La nuestra no es una excepción.

El año transcurrido deja sin resolver las principales preocupaciones de los ciudadanos. La inseguridad, los precios, la corrupción, el desempleo, la electricidad, el agua, las calles, la salud siguen sin recibir la atención debida.

La Policía Nacional, a pesar de la nueva norma, sigue comportándose como siempre, porque nada de su estructura y prácticas ha sido transformado. El mismo cuerpo que es eficiente para mantener el orden público, sigue siendo inservible para brindar seguridad ciudadana. Los hechos delincuenciales de ratería común o de crimen organizado siguen su tendencia creciente. El plan de seguridad prometido no termina de salir de los escritorios.

La preocupación por la corrupción hizo que la ciudadanía se movilizara. Eso es bueno. Lo malo fue que la presión ciudadana no consiguió mover ni un ápice la pesada piedra de la impunidad. Las escaramusas judiciales sustituyeron a la verdadera justicia. Los apresamientos y posteriores liberaciones dejaron las cosas como al principio. Todavia seguiremos con sed de justicia.

El tema eléctrico con el pacto debió tener su mejor hora, pero al momento de la firma nos hemos dado cuenta que no existe suficiente consenso. Las críticas emanadas desde el litoral de la oposición y sectores empresariales, principalmente los aglutinados en la Asociación de Industriales de Herrera, hicieron de conocimiento público las deficiencias del acuerdo. Ahora mismo luce muy oscuro el tema de la energía.

La salud sigue en cuidados intensivos. La intervención sin planificación de la mayoría de los hospitales y los múltiples procesos de huelga mantienen al sector con servicios mínimos. El cambio de actitud de las partes enfrentadas augura un posible acuerdo que restaure el entendimiento entre médicos y autoridades. Claro, no será suficiente. Se necesita dinero y voluntad.

El año que viene heredará, como se ve, los retos de siempre.