#LaVerdadVerdad: Volver a la negociación

La comunicación enviada por la Universidad Autónoma de Santo Domingo al presidente Danilo Medina donde la expresa la decisión de no firmar el Pacto Eléctrico cuestiona el consenso alcanzado entre los diferentes sectores participantes en la discusión.

Los señalamientos realizados en la carta de la UASD coinciden con los vertidos por parte del sector social y empresarial que se retiraron en el último tramo de la discusión plenaria por entender que los temas discutidos repetían la ley o los reglamentos sin ningún espíritu de reforma al sistema actual.

El peso social que tiene la institución académica pública obliga a replantearse la pertinencia de la firma de un documento que parece no satisfacer a sectores fuera de la actividad eléctrica. La lógica indica que lo correcto sería moderar la urgencia de la firma y regresar a discutir los detalles de un pacto que parece contentar a pocos.

Los temas que quedaron fuera del tintero son muchos e importantes, pero si se quiere entender la necesidad de retomar la discusión solo bastaría recordar que el sector oficial no quiso incluir como elemento a discutir el modelo de negocios para la central termoeléctrica de Punta Catalina. La omisión de la inversión en infraestructura jamás realizada o por realizar invalida cualquier pacto.

El país no puede continuar caminando en círculo en materia eléctrica. La evolución económica y la social necesitan de un sistema eléctrico costo eficiente. La mayoría coincide en que el pacto anunciado no contiene compromisos mínimos para logarlo.

El peor de los engaños es el inducido por voluntad propia. Las autoridades parece que se contentan con la aparente victoria política de firmar un pacto que con la verdadera victoria de negociar soluciones adecuadas para la gravedad del problema eléctrico.

Los consumidores debemos entender que somos los principales afectados por los acuerdos. El especialista Milton Morrison, técnico libre de toda sospecha por haber servido como vocero oficial de los generadores por muchos años, advirtió que las tarifas para el consumo final de energía aumentarían como efecto inmediato de la aplicación de los acuerdos pactados.

El país debe rechazar la cultura de cambiar algo para que todo siga igual. Siempre será mejor una discusión larga con resultados transformadores que una discusión corta con resultados decepcionantes. No que otra opción que volver a la negociación.