#LaVerdadVerdad: El mal uso de internet

La pregunta cae de cajón. El año pasado, un chico español autodenominado Reset ofreció galletas rellenas con pasta de dientes a un mendigo. Lo multaron con 2.000 euros. Similar fue lo que sucedió con el Pew Die Pie de Felix Kjellberg, otrora estrella de internet más millonaria del mundo, que por controversias vinculadas al nazismo comenzó a ser rechazado por las compañías que no querían vincularse con sus actos discriminatorios. Entre ellas, Disney y Google, que cancelaron sus acuerdos.

Ahora, el último escándalo está protagonizado por Logan Paul, un muchacho que fue a grabar al segundo lugar con mayor tasa de suicidios del mundo: el bosque Aokigahara, también conocido como “el mar de los árboles”.

Con más de 15 millones de subscriptores, a Paul no se le ocurrió nada mejor que al encontrar un cadáver burlarse y exhibir al hombre ahorcado: “¡Es el momento más real que he grabado!”, expone junto a risas. Paul es una estrella de internet, que incluso apareció en el resumen anual de YouTube exponiendo sus mejores momentos. Hoy vive el peor.

Por supuesto, internet reaccionó frente a la frivolidad del texto. Esto es una buena noticia, porque parece que la deshumanización no ha llegado a todos los rincones.

En una época donde la tolerancia, el respeto y la diversidad son la norma, por desgracia la transgresión es “ser asshole” o cabrón, como diríamos en español. Y los más chicos siempre se maravillan frente a esto fácilmente, porque es quebrar con lo que conocen. Digamos que la sociedad es mejor que hace 20 años, pero por desgracia, hay personas que no lo quieren aceptar. Hay más espacios para ser como uno desea, el problema es que muchos desean que la gente no sea feliz. Porque ellos creen que esa es la vía. Y eso nos expone a una clase de peligro nuevo: la tontera multiplicada y coordinada de los inadaptados que ahora no tiran piedras en las calles, sino usan internet para amendrentar, asustar y perseguir a otros.

Miles de niños toman los celulares de sus padres con o sin autorización en las casas. Y muchas veces no podemos supervisar a qué contenido llegan. Uno de los escándalos del año pasado en los Estados Unidos es el llamado #Elsagate, donde a través de algoritmos, pervertidos generan piezas de animación con nombres de populares caricaturas poniendo a éstas en incómodas situaciones o mensajes que pueden afectar las mentes de los más pequeños. A eso están expuestos los más chicos hoy.

Para poder cuidar mejor a los niños, YouTube tuvo que subir sus estándares de monitoreo de contenido de su sistema Kids, contratando más humanos para supervisar los contenidos. Pero alguien descubrió ese problema de monitoreo de las redes y lo vio como una forma no sólo de hacer dinero, sino de perturbar a los hijos de otros. Pero hay algo más importante que eso: enseñarles que no todo lo que ven es la verdad, o una expresión de inteligencia y ejemplo. Pero para eso no hay softwares: hay conversaciones necesarias.

Por: NICOLÁS COPANO
METRO INTERNACIONAL