#LaVerdadVerdad: La diplomacia tibia

Los cancilleres de la Unión Europea adoptaron este lunes formalmente sanciones contra responsables de la represión y de la situación política en la Venezuela de Nicolás Maduro.

El poco avance del proceso de diálogo realizado en nuestro país precipita el endurecimiento de Europa. La decisión representa un importante paso de avance para conseguir posiciones más responsables de los países latinoamericanos solidarios con el oficialismo venezolano.

La OEA, después del espaldarazo europeo, debe retomar la iniciativa para activar la Carta Democrática. La credibilidad y utilidad futura de ese mecanismo de integración depende mucho del éxito obtenido en la normalización democrática de Venezuela.

La decisión también envía un mensaje a nuestro país. La diplomacia tibia que hemos conducido tiene los días contados. El presidente Danilo Medina, ante el fracaso evidente del diálogo, deberá asumir una posición de reclamo al régimen. Lo contrario sería aceptar que nuestro país fue un instrumento dócil para contribuir a reducir las presiones callejeras al régimen.

La mayor parte de nuestro país no se siente representada por las posturas diplomáticas de las autoridades internacionales. Los votos favorables, primero, y las abstenciones, después, sirvieron para sacar las castañas del fuego en más de una ocasión a Nicolás Maduro.

El hecho de que esta estrategia diplomática no esté justificada en la defensa de ningún interés geopolítico, sino en la devolución de favores no identificados o conocidos por el pueblo dominicano produce a nuestro pueblo la mayor de las vergüenzas.

La capacidad de ser agradecidos es un valor que debe identificar también la relación de los países. El político venezolano Rómulo Betancourt, antes y después de ser presidente, apoyó a todos los exiliados criollos que se encontraban organizando tramas contra Trujillo. Esa postura de principio por poco le cuesta la vida un 24 de junio de 1961 cuando su caravana se dirigía a encabezar el desfile del Día del Ejército.

El programa de ayuda petrolera de Chávez no puede merecer un agradecimiento superior al del compromiso de todo el pueblo venezolano con la democracia dominicana. Este es el momento de devolver ese favor. Nuestro compromiso debe ser con los venezolanos. La mal llamada revolución bolivariana no puede contar con nuestro apoyo un solo día más.  La diplomacia tibia debe acabar.