#LaVerdadVerdad: Nuestro mundo emocional

Los seres humanos somos criaturas emocionales. Sin embargo, aunque las emociones sean un regalo divino, no es aconsejable dejarse arrastrar en la inconsciencia por la energía que desencadenan. Sustentar decisiones sobre arranques emocionales tiene mucho de temerario. Vivimos en un océano lleno de emociones, pero de nosotros depende gestionarlas correctamente y guiar toda su fuerza a favor de lo más positivo y hermoso de la vida.

Las emociones nos predisponen a la acción. Esto quiere decir que, de la forma como las manejemos dependerá el impulso que le imprimamos a nuestros proyectos. Puede que nuestras emociones sean la gasolina que activa el motor de nuestra acción, pero también si elegimos de forma incorrecta, otras emociones pueden convertirse en una melaza que con su viscosidad paralice nuestro motor e imposibilite que avancemos en la dirección que queremos.

La pregunta es ¿desde qué estado emocional inicias tus proyectos? Si comienzas tu emprendimiento desde el miedo, es probable que no logres divisar todas las oportunidades que se plantean ante ti y pronto sufras de parálisis por análisis (pensar y pensar demasiado sobre algo pero sin llegar a accionar).

Ahora bien, si arrancas tu idea desde la emoción de la expectativa (que no es ansiedad por el futuro sino más bien curiosidad por lo que vendrá) entonces tu organismo se prepara para actuar.

Suena sencillo, hasta que descubres estudios como el de Eduardo Punset y Rafael Bisquerra quienes han llegado a identificar 543 emociones diferentes, cada una con la capacidad de invitarnos a la acción o, por el contrario, de paralizarnos.

La vida es un experimento permanente de emociones y desde ese convencimiento debemos hacernos conscientes de que somos una casa de huéspedes que recibimos cada día a diferentes visitantes (emociones) que están de paso, no son permanentes. Debemos abrirle las puertas, recibirlas y mostrarles la salida en un tiempo prudencial.

Según la revista electrónica de Psicología Iztacala, de la UNAM (México), las respuestas viscerales son un aprendizaje de la asociación de experiencias previas, lo cual sesga nuestras decisiones, ya que las emociones suelen darle una visión negativa o positiva a las situaciones, lo que permite la adaptación de las personas al entorno en el que se desenvuelven. Esto quiere decir que el mundo será de una forma u otra dependiendo de la emoción que recibamos como huésped en nuestro sistema, que es nuestro templo.

Tal y como comparto en el libro El analfabeto emocional, la vida sin emociones no es posible por lo que, aunque algunas personas renieguen de ellas o insistan en el falso afán de “controlarlas”, las emociones están allí, listas para convertirse en nuestro combustible o para frenarnos en nuestros proyectos.

¡Identifica las emociones que te impulsan a la acción y ve por tus proyectos desde la certeza de que todo va a salir bien!
ISMAEL CALA

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