#LaVerdadVerdad: No autosabotearse

No puedo generalizar, pero algo que sin duda nos caracteriza y a algunas otras personas de países latinoamericanos, es dejar todo al último momento.

Somos expertos en resolver al dos para la hora, en unos días todas las tiendas estarán llenas de hijos en búsqueda del regalo para mamá, que, aunque ya sabían qué le regalarán, disfrutan más las compras a motor turbo el 9 de mayo; somos adictos a la adrenalina de andar a las carreras.

Algo tenemos que, hasta que no tenemos un viaje en puerta, sea por placer o trabajo, tramitamos la visa o pasaporte; ¿no sería mejor siempre tener todo previsto y en orden? Que si hay que cambiar nuestra credencial para votar, saboreamos las interminables filas el último mes porque, aunque escuchamos en radio y televisión la solicitud a todos los ciudadanos de renovar nuestros documentos en tiempo y forma, primero están las bonitas excusas de: “No tengo tiempo”, “voy saliendo del trabajo”, “No alcanzo a llegar”, “La próxima semana…”. Pero mágicamente, cuando no hay de otra y contra todos los pronósticos, lo logramos hacer.

Una excusa es una razón lógica para no hacer las cosas. Y tiene que ser lógica para que tú mismo la compres como justificación. Pero la vida no premia la creatividad de tus excusas, sino la objetividad de tus resultados. ¿Qué tanto has dejado de hacer por excusarte?

La vida es abundancia y la mayoría de las veces somos nosotros quienes nos auto saboteamos y obstaculizamos cada vez más nuestro logro de objetivos. Vamos por la vida dejando cosas inconclusas, postergando pendientes, poniendo como prioridad cosas que realmente no lo eran y, al final de todo, lo único que conseguimos es que la vida se vaya ante nuestros ojos de la manera en que no la buscábamos o queríamos.

El día de hoy quiero compartir contigo algunas ideas para poner pausa a ese auto sabotaje, para ponerle fin a esa falta de acción y así poder accionar a favor de todo aquello que debes hacer para conseguir tus sueños.
Hazte responsable: asume la realidad de que el éxito o el fracaso de tu vida dependen única y exclusivamente de ti, no de las circunstancias externas a ti. Con esto no estoy diciendo que las circunstancias no te afectan, por supuesto; pero también debes sentirte capaz para afectar a esas circunstancias.

Cambia tu visión: no todo lo que pasa a tu alrededor es malo, muchas amenazas pueden ser vistas como oportunidades, todo depende del cristal con que se miren. Cambia tus circunstancias no favorables para transformarlas a tu favor. En crisis hay dos tipos de personas: las que lloran y las que venden pañuelos.

Permítete cometer errores: debes aceptar una verdad, el cometer errores no te quita el derecho al éxito sino, por el contrario, te hace más merecedor a éste por el simple hecho de tomar el riesgo. Si sacas aprendizaje de cada error que cometes, esos errores se transformarán en oxígeno puro para seguir en tu camino hacia tu objetivo.

Busca ayuda: busca toda la ayuda que crees que necesitas, no tengas miedo en preguntar a quien ya lo logró, determina lo que necesitas aprender y busca aprenderlo. Identifica a una persona que para ti sea exitosa y observa cuáles son sus hábitos y conductas; te aseguro son a favor de ella y no en contra para auto sabotearse.

Resuelve: si ya hay un problema frente a tus ojos, deja de perder el tiempo lamentándolo, toma las riendas y busca la manera de hacerle frente para resolverlo. Enfócate en buscar las diferentes opciones para hacer más fácil lo difícil. Siempre hay manera para resolver las cosas, busca los cómo sí, en lugar de repetir indefinidas veces los cómo no.

No esperes el momento adecuado: el momento adecuado no existe hay que crearlo, no dejes que la “esperanza” te arruine, estar esperando a que las cosas pasen es un error. Esperar el momento perfecto suele ser una de las trampas favoritas del miedo. Recuerda que el miedo puede paralizarte o moverte, si lo que quieres es no auto sabotearte, utilízalo como motor para ir hacia adelante.

Lamentablemente, muchas personas toman día a día la decisión de autosabotearse. Todas nuestras decisiones influyen en nuestra vida, y no decidir también es decidir. Hoy debemos aprender a aprovechar las oportunidades y no dejarlas escapar, a hacernos responsables de nuestras vidas pero, sobre todo, a dejar la desidia y las excusas de lado y más bien comenzar a actuar desde hoy para sembrar lo que queremos en el futuro.

Por: Helios Herrera
Metro Internacional