#LaVerdadVerdad: Trump con todo contra Irán

Washington tiene una meta frente a Irán: lograr un cambio de régimen en Teherán o al menos forzarlo a abandonar sus objetivos políticos. Esa es la razón por la cual Estados Unidos dejó el Tratado Nuclear, alcanzado junto a las mayores potencias occidentales, además de Rusia y China. El propósito del acuerdo con Irán era impedir que el país desarrollase una bomba atómica. Nueve inspecciones realizadas por Naciones Unidas, desde 2015, dieron fe que Teherán  cumplía con lo acordado. Ello no bastó para el presidente Donald Trump que no ahorró adjetivos para descalificar el acuerdo.

En su discurso, este martes 8, Trump lanzó una andanada de acusaciones contra el gobierno iraní. Lo acusó de ser una de las principales causas de la inestabilidad en el Medio Oriente, de atizar la guerra en Siria y Yemen, de apoyar a una variedad de organizaciones terroristas. Incluso, en cuanto a lo último, lo culpó de respaldar  a los talibanes en Afganistán. En rigor los talibanes recibieron ayuda estadounidense a través del ISI, el poderoso servicio de inteligencia paquistaní.

La pregunta es por qué los europeos y el resto del mundo, con la excepción de Israel y el grueso de las monarquías dictatoriales árabes, no perciben a Irán como una amenaza. El motivo es que lo qué está en juego en el Medio Oriente es la hegemonía política de la región. Estados Unidos, Arabia Saudita e Israel apostaron fuerte por acabar con el régimen de Bashar al Asad en Siria. La guerra concluye con una victoria de un gobierno al cual sus adversarios le vaticinaban apenas algunas semanas. A Irán se le imputa respaldar a los rebeldes hutíes  en Yemen, pero es la fuerza aérea Saudita, con respaldo estadounidense, la que bombardea en forma cotidiana al pequeño país causando miles de muertes de civiles.

Trump señaló que Estados Unidos no puede vivir bajo la amenaza de un régimen como el iraní dotado de armas nucleares. Las agresiones suelen encubrirse bajo nobles principios humanitarios o incluso para la preservación de la paz. Sadam Hussein fue depuesto por la falsa amenaza de armas de destrucción masiva.  Muammar Gadafi fue atacado para impedir una masacre en el este del país. Ahora la ofensiva contra Irán es presentada como una contribución a la seguridad del mundo. Aunque Teherán destruyera sus instalaciones nucleares el acoso no cesaría porque no es ese el motivo de las medidas restrictivas que Estados Unidos volverá imponer.  Trump ha advertido que aplicará sanciones directas, a sus empresas e instituciones financieras, y también secundarias,  que afectarán a cualquier compañía de terceros países que comercie con Irán y Estados Unidos.

El cerco a Irán, como lo demuestran estadísticas de  restricciones anteriores, afectará de manera vital al gobierno y el pueblo iraní. Está por ver si este castigo favorecerá a los moderados seguidores del presidente Hasan Rohani o a los sectores más duros de los Guardias Revolucionarios. Si éstos últimos tomasen el control cabe anticipar una creciente actividad bélica en varios países de la región. La apuesta de Trump es, en sus palabras: “El hecho es que ellos querrán hacer un nuevo y duradero acuerdo”. En sus términos, claro.  El tiempo dirá.

Por: RAÚL SOHR
ANALISTA INTERNACIONAL
METRO INTERNACIONAL