#LaVerdadVerdad: El acoso sexual florece en la Copa Mundial

El buen humor de los aficionados a veces es exageradamente bueno. Antes de un gran partido, o después de una gran actuación del equipo, aquellos que celebran impulsados por el alcohol pueden olvidarse del respeto hacia los demás. Y sobre todo cuando se trata de mujeres. Caminé por el centro de Moscú y vio cómo los visitantes del torneo se aprovechan las chicas locales para hacerlas gritar, darles besos y abrazos.

Echemos un vistazo más profundo a los cantos. Pueden sonar bastante inocentes, sin embargo eso no es completamente cierto. Por ejemplo, antes del primer partido de la selección brasileña, apareció en la web un video que mostraba a los aficionados al fútbol de ese país cantando frases vulgares con una mujer rusa. Aparentemente, no habla portugués, y se la ve sonriendo y tratando de cantar sin darse cuenta de que se trata de una parte de su anatomía.

El Ministerio de Turismo de Brasil ha emitido esta semana una declaración oficial para condenar el acoso.

“El sexismo y la misoginia no son aceptables bajo ninguna circunstancia, mucho menos en un evento como la Copa Mundial”, declaró el ministerio.

Más de 16.000 personas ya han firmado una petición en la página web Change.org, pidiendo que se lleve a los fans ante la justicia y que se disculpen públicamente. Los medios de comunicación ya han identificado a los que aparecen en el video: Diego Valença Jatobá, ex ministro de Turismo del municipio de Ipojuca en Pernambuco y Eduardo Nunes, teniente de la Policía Militar de Santa Catarina. Sin embargo, todavía se desconoce el nombre de las mujeres acosadas y todavía no ha presentado ninguna queja a las autoridades locales.

Y este caso no es único. Otro fanático de Brasil, el gerente de vuelo Felipe Wilson, fue despedido a finales del miércoles 20 de junio de Latam airlines después de revelar el video en Internet donde se acerca a tres jovencitas y les pide que repitan una frase obscena en portugués.

En general, la mayoría de los hombres venían a Rusia a celebrar el fútbol, lo cual era de esperar. “Hay demasiados chicos de otros países. Me siento como un pedazo de carne cuando salgo por la noche”, dijo una de las asistentes a la fiesta, que me pidió no ser nombrada. Y cuando el acoso es omnipresente, no debería convertirse en la norma. Sin embargo, ¿es posible abordar este enorme problema cuando incluso las periodistas que informan en el torneo son víctimas de agresiones sexuales en directo?

Dmitry Belyaev
Enviado Especial
a Rusia 2018