#LaVerdadVerdad: El hemisferio norte suda la gota gorda

El mercurio sube a niveles récores en los termómetros. Toda Europa vive uno de los veranos más cálidos jamás registrados. A lo largo de Asia, para culminar con Japón, la canícula no da tregua. En diversos países estallan masivos incendios forestales que van desde las regiones árticas de Suecia a la mediterránea Grecia. California, a su vez,  debe evacuar a decenas de miles de personas ante siniestros que se repiten año a año. Algo que no es sorprendente si se considera que los diez años más calurosos registrados, desde 1998, son precisamente los correspondientes a la última década. El calentamiento global está aquí y todo apunta a que vendrán calores aún peores.

La base de este vaticinio descansa en que la cantidad de gases de efecto invernadero (GEI) liberados en la atmósfera de la tierra, en 2017, alcanzó máximos históricos, según lo consigna el Informe Anual del Estado del Clima, recién publicado por el gobierno de Estados Unidos.

La concentración media mundial de dióxido de carbono (CO2) en la superficie terrestre en 2017 fue de 405 partes por millón (ppm), es decir, 2,2 ppm más que las registradas en 2016. Ello significa que la concentración de gases fue la más alta desde que existe un registro. Los GEI y el CO2, en particular, son los principales causantes del calentamiento global.

En mi reciente  libro, “Desastres”, señalé que las mayores conmociones que vive el planeta son resultantes de actividades humanas. Las grandes sequías, el derretimiento de glaciares y cascos polares, así como huracanes cada vez más virulentos, son resultantes de los emprendimientos humanos. Una organización internacional, la  Global Footprint Network (Red de la Huella Global), estudia la explotación de las tierras y las materias primas. Luego calcula el impacto de las emisiones y los deshechos sobre el conjunto del planeta. Este año fijaron el 1 de agosto como el día en que la humanidad excedió la capacidad del planeta para regenerar lo consumido. Dicho en otras palabras, lo que se consuma de aquí a fin de año la tierra no podrá reponerlo y tampoco podrá absorber lo emitido y desechado.

Los expertos de la Red señalan que consumimos 1,7 veces más recursos que lo que los  escosistemas son capaces de regenerar. Esto significa pérdida de biodiversidad, deforestación, erosión de tierras, escasez de agua dulce, contaminación de los mares y colapso de la vida marina.

Entre las medidas que propone la Red para frenar el deterioro ambiental, figura reducir en un tercio el kilometraje recorrido por vehículos. Ello, reforzando el transporte público, caminando y con bicicletas. Reducir a la mitad el desperdicio de alimentos. En materia de comida señala que se requiere 14 veces más tierra para producir una tonelada de carne de res que para producir una tonelada de granos. El ganado genera nueve por ciento de los GEI.

La Red estima qué impacto tiene cada país en el deterioro del medio ambiente. Es un cálculo teórico basado en los niveles de consumo y emisiones sin tener en cuenta su gravitación total sobre el planeta. Si se consideran los indicadores de Chile, por ejemplo, en vez del 1 de agosto, el 2 de junio habríamos agotado los recursos para todo el año.

RAÚL SOHR
ANALISTA INTERNACIONAL
METRO INTERNACIONAL