#LaVerdadVerdad: Los venezolanos votan con los pies

Un número creciente de venezolanos ha perdido las esperanzas de que la situación económica mejorará en el futuro previsible. Tampoco advierten alternativas políticas en el horizonte.

Emigrar es una opción dura, pero, pese a ello, los que dejan el país aumentan en forma exponencial. Según las Naciones Unidas, en los últimos tres años unos 2,5 millones de personas han abandonado el país de 32,4 millones de habitantes.

Ello representa 7% de toda la población. Una magnitud que ha llevado a compararla con el flujo migratorio emanado de la atormentada Siria, azotada por años de guerra civil.

Tan sólo en lo que va corrido de 2018 se estima que más de medio millón de personas ha dejado Venezuela. En 2017, los principales países de quienes buscan un mejor destino fueron Colombia, por lejos, con 600 mil, seguido por Chile con 100 mil y Argentina con 60 mil. La economía venezolana está en caída libre.

En los últimos cinco años se ha contraído en un tercio. Caracas detenta el título de la mayor inflación del mundo. En menos de un mes, 26 días para ser exactos, los precios se duplican. Una debacle que se manifiesta en el desabastecimiento generalizado de alimentos, medicinas y de repuestos de la maquinarias para la industria, la agricultura y el transporte. Más grave aún es el hecho de que cerca del 60% de los encuestados señalan que han amanecido con hambre en los últimos tres meses.

Explicaron que no tenían dinero para comprar alimentos. Un cuarto de la población, según la misma encuesta, había reducido sus comidas a dos diarias. Es una regresión formidable desde los tiempos en que, durante los gobiernos de Hugo Chávez, la pobreza fue reducida a la mitad y se apreció una vasta inversión en educación y salud.

La secuencia de gobiernos bolivarianos, incluidos los de Chávez, fueron incapaces de diversificar la economía. El petróleo es la fuente del 95% del ingreso de divisas extranjeras al país. Pese a tener una de las mayores reservas petroleras del mundo con la caída del precio del crudo se desplomaron, en picada, los ingresos del gobierno. Además la producción de petróleo experimentó una importante baja. Para cubrir el gasto fiscal las autoridades recurrieron al expediente de imprimir más dinero, aunque sin contar con respaldo alguno.

El presidente Nicolás Maduro, a su vez, denuncia que la causa de la inflación desbocada es producto de la guerra económica impulsada por Estados Unidos, que aplica duras sanciones económicas, las mafias colombianas y la oligarquía criolla a las que acusa de contrabando y especulación a una escala monumental.
Para revertir la caótica situación, Maduro viene de presentar un Programa de Recuperación Económica. El pilar del plan es el bolívar soberano, la nueva moneda que le quita cinco ceros al antiguo bolívar. Como respaldo, el bolívar soberano tendrá al petro, una criptomoneda respaldada por las reservas de petróleo. El margen de maniobra del gobierno, en todo caso, es estrecho y los plazos para salir del atolladero son cortos.

Raúl Sohr
Columnista Metro Chile
Metro Internacional