#LaverdadVerdad Corea: Avance olímpico

#LaverdadVerdad Corea: Avance olímpico

Ambas Coreas anunciaron su postulación para organizar, en forma conjunta, los Juegos Olímpicos del 2032. Así pretenden consolidar lo logrado este año en los Juegos de Invierno, en Pyeongchang, en Corea del Sur. Siempre en la vena deportiva, el Comité Olímpico Internacional declaró que estaba abierto a conversaciones, entre los dos países, para un desfile y equipos comunes en los Juegos, de 2020, en Tokio.

En lo tocante a la situación militar entre ambas Coreas, Moon Jae-in, presidente surcoreano, señalo que Kim Jong-un, su par del norte, estaba dispuesto a permitir el ingreso de inspectores atómicos internacionales para verificar el cierre de Yongbyon. En este complejo opera un reactor nuclear, además de una instalación de reprocesamiento, que pueden generar plutonio apto para armas atómicas, a la par que un centro para el enriquecimiento de uranio.

Los norcoreanos han avanzado sus propuestas a cambio de garantías de seguridad por parte de Estados Unidos. Exigen, además, otras medidas no especificadas, que sin duda incluyen el levantamiento de las estrictas sanciones económicas impuestas por Washington. Kim Jong-un, como miembro de la larga dinastía que gobierna Pyongyang, es un convencido que logró sentar a Donald Trump a la mesa negociadora gracias a la amenaza que representan sus desarrollos nucleares y coheteriles. Trump, por el contrario, cree que sus amenazas bélicas y la estrategia de “máxima presión” obligaron a los norcoreanos a reconsiderar sus posturas agresivas.

Muchos de los análisis centran su atención en las posturas de Trump y Kim. Sin embargo, buena parte de lo logrado corresponde a la silenciosa pero efectiva gestión de Moon Jae-in, que desde hace décadas propone iniciativas de paz. Ahora, tras su visita a Pyongyang, Moon declaró que: “La desnuclearización completa se encuentra en un futuro no tan lejano”. Claro que del dicho al hecho hay largo trecho. Cabe suponer que Kim no renunciará a su gran carta negociadora sin lograr algunas demandas, tales como la salida de las tropas estadounidenses de Corea del Sur. Washington mantiene estacionados en permanencia unos 30 mil efectivos. En esta exigencia, el líder norcoreano cuenta con el respaldo de China y Rusia. Pyongyang pide también la firma de un tratado de paz que reemplace al armisticio firmado al concluir la guerra (1950-53) que ha mantenido dividida a la península coreana. La desnuclearización implicará también el retiro de las armas que el Pentágono ha desplegado en Corea del Sur.

La experiencia señala que el proceso de paz entre ambas Coreas será lento y trabajoso. Como en el pasado, se observarán avances y retrocesos. La frontera, llamada “zona desmilitarizada”, es una densa red de campos minados, casamatas y puestos de observación. Son el testimonio viviente de la profunda desconfianza y animosidad que ha dominado los espíritus en la región. Habrá que prestar atención no sólo a los grandes objetivos, sino que a pasos más modestos, como el restablecimiento de las líneas férreas y el gradual intercambio económico. En todo caso, hasta ahora el deporte olímpico ha sido un gran lubricante para superar las asperezas.

RAÚL SOHR
ANALISTA INTERNACIONAL
METRO INTERNACIONAL