#LaVerdadVerdad: Brasil en tiempos de Bolsonaro

Antes de asumir la presidencia, el 1 de enero, Jair Bolsonaro  ya sacude la política exterior brasileña. La designación de Ernesto Araújo como futuro canciller fue una sorpresa mayúscula.

En Itamaraty, el Ministerio de Relaciones Exteriores, están perplejos con el ascenso de un oscuro funcionario de planta que nunca ha ejercido como embajador. Pero lo que más inquieta a la diplomacia de Brasilia son las ideas del futuro ministro. Araújo, al igual que Donald Trump, estima que el calentamiento global, al cual denomina “la ideología del cambio climático”, es una invención china que busca “sofocar el crecimiento económico en los países capitalistas democráticos”.  En su opinión, el “climatismo”, que postula que la causa del aumento de las temperaturas es la creciente acumulación de los gases de efecto invernadero, es una estrategia “globalista para infundir miedo para lograr más poder”. A propósito de la globalización económica, Araújo estima que es un proceso comandado por  “el marxismo cultural. Es un sistema antihumano y anticristiano”.

En un plano más concreto, Bolsonaro señaló que trasladaría la embajada brasileña en Israel desde Tel Aviv a Jerusalén. Ello le valió una dura respuesta de varios países árabes. De hecho, el grueso de los embajadores de países árabes, en Brasil, ha pedido explicaciones por la medida que sigue la huella de Estados Unidos.

Otro punto de fricción es la llamada “batalla de las batas blancas”, en alusión a los 8.332 médicos cubanos que se desempeñan en el país en el marco del programa “Más médicos”.  Bolsonaro, que no ha ahorrado adjetivos para denostar al régimen comunista, señaló que los doctores cubanos eran “esclavos de una dictadura”. Ello, porque los funcionarios perciben 30 por ciento del sueldo pagado por las instituciones brasileñas en tanto que el 70 por ciento restante va a las arcas fiscales cubanas. Bolsonaro anticipó que semejante sistema era inaceptable y que pagaría directamente a los profesionales. En respuesta, La Habana decidió, el 14 de noviembre, retirar el conjunto de sus médicos que brindan servicios en zonas rurales. Las autoridades cubanas señalan que 90 por ciento de las consultas de la población indígena las realizan sus médicos y que unos 29 millones de brasileños quedarán sin atención, en parte por la reticencia  de los profesionales brasileños a desplazarse a los lugares  más carenciados de apoyo médico. Autoridades del servicio de salud alertan sobre un  riesgo de “calamidad pública”. En todo caso, el retiro en curso de los médicos es un revés serio para Cuba. La isla caribeña percibe del orden de once mil millones de dólares anuales por el despliegue de su personal médico en el mundo. A su vez, a casi un mes de asumir, Bolsonaro descubre el viejo dicho: “Otra cosa es con guitarra”.

RAÚL SOHR
ANALISTA INTERNACIONAL
METRO INTERNACIONAL