#LaVerdadVerdad Buenos Aires en la Hora G

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El humor negro porteño se pregunta cómo un país que falla en la organización de una final de fútbol es el anfitrión del G-20. El más importante de los G (grupo) que convoca a los mandatarios de las 20 naciones más poderosas. Y como no, es un imán para protestas de todo tipo por el estado del mundo.

El primer reto para estas reuniones es la seguridad de la veintena de individuos que tienen las riendas del poder de sus países. Ninguna precaución es demasiada para proteger a figuras como Donald Trump, Vladimir Putin, Xi Jinping y otros que a lo largo de sus gobiernos han generado legiones de enemigos. En Buenos Aires, fuera de sus ámbitos estrictamente controlados, constituyen blancos más accesibles.

Las autoridades argentinas han cortado por lo sano y declararon feriado este viernes. La capital se paraliza con trenes y el metro que dejan de funcionar. Incluso los vuelos serán derivados a otras localidades. En la ciudad de todas formas se esperan más de una treintena de manifestaciones y actividades anti G-20. La ministra Patricia Bullrich, a cargo de la ciudad, fue clara: “Salgan el jueves porque la ciudad va a estar muy complicada”.

Otro dolor de cabeza para los servicios de seguridad es la presencia del príncipe heredero de la corona saudí, el gobernante de hecho, Mohamed bin Salman, que es el instigador de la desastrosa guerra librada en Yemen. Además la CIA lo responsabiliza por ordenar el asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi en el consulado saudita en Estambul. Hecho que llevó a la organización humanitaria Human Rights Watch (HRW) a solicitar que se le detuviese e investigara en Buenos Aires. HRW realizó su petición al asegurar que Argentina reconoce la jurisdicción universal por crímenes de guerra y torturas, lo que implica que está facultada a investigar y juzgar estos delitos, con independencia de dónde se cometan. La iniciativa no prosperó, pero ha logrado dar mayor notoriedad al caso.

La atención del mundo, en todo caso, estará puesta sobre Estados Unidos y China que, desde enero, libran un duelo de aranceles. A estas alturas, Washington ha impuesto barreras arancelarias a China por la friolera de 250 mil millones de dólares. Antes de llegar a la Argentina, Trump amenazó a Beijing con duplicar esta cifra, lo que cubriría el total de las ventas chinas a Estados Unidos. Es un tema que concierne a cada miembro el G-20, porque si escala la fricción comercial, entre las dos principales economías del mundo, todos los países se verán perjudicados. Christine Lagarde, directora el FMI, viene de señalar aludiendo a la política proteccionista estadounidense: “La historia muestra que si bien es tentador navegar solo, los países deben resistir a los cantos de sirena que llaman a la autarquía… porque como las leyendas griegas nos cuentan, ello conduce a naufragios”. Dada la polarización en el ámbito internacional, es poco probable que surjan acuerdos de calibre.

RAÚL SOHR
ANALISTA INTERNACIONAL
METRO INTERNACIONAL