#LaVerdadVerdad: Trump contra Irán

El portaviones Abraham Lincoln navega en dirección al Golfo Pérsico. A la par, aviones B-52, bombarderos estratégicos con capacidad para cargar bombas atómicas, son desplazados al Medio Oriente. Washington justifica la movilización por presuntas preparaciones bélicas iraníes.

Así, escala un conflicto que se agudizó hace exactamente un año. Entonces, Estados Unidos abandonó el acuerdo logrado con Teherán junto a Francia, Gran Bretaña, Alemania, Rusia y China. El gobierno iraní se comprometió a no enriquecer uranio que podría ser empleado en la fabricación de armas atómicas. Además permitiría inspecciones a sus instalaciones nucleares. A cambio, se le levantaban sanciones económicas y le abrían la vía a inversiones en el país.

El presidente Donald Trump estimó que este acuerdo “era el peor jamás firmado”. Desconoció lo rubricado por su predecesor Barack Obama y reimplantó sanciones a las ventas del crudo iraní. Ahora, a comienzos de mayo, restringió aún más las exportaciones amenazando con sancionar a cualquier país que le compre petróleo. La meta declarada de Washington es que no pueda exportar ni una gota. En un comunicado, la Casa Blanca  explicó: “Esta decisión busca llevar las exportaciones de petróleo iraní a cero, negándole al régimen su principal fuente de ingresos”. Además, viene de agregar una prohibición a la exportación de minerales y acero.

El gobierno iraní, a su vez, amenaza con reanudar el procesamiento de uranio. Ante lo cual Washington replica que ello equivale a un chantaje nuclear. Para los clérigos que gobiernan Irán, el objetivo estadounidense es claro: la asfixia económica de un país que ya experimenta severas dificultades. La inflación frisa el 40% anual. El rial, la moneda nacional, se ha devaluado en 70%. Hassan Rouhani, el presidente iraní, admitió que el país enfrenta la situación económica más difícil de los últimos cuarenta años. Esto es desde el triunfo de la revolución islámica en 1979. Los ayatolás, que tienen el control efectivo del país, son unánimes en responsabilizar a Occidente por las dificultades que enfrentan.

Los peligros de la crisis que se gesta con Irán son grandes. Washington aspira a un cambio de régimen. En segunda instancia, obligar a los ayatolás a someterse a sus condiciones en lo nuclear y en lo que toca al rol de Irán en el conjunto del Medio Oriente. El régimen chiíta ha mostrado una notable resiliencia. A fin de cuentas, libró la guerra más larga del siglo veinte con Irak (1980-88), sufriendo cientos de miles de bajas. De estallar un conflicto armado, éste podría alcanzar a otros países de la región, con Arabia Saudita incluida. En tal caso, sería aventurado anticipar a qué precios podría llegar el barril de petróleo.

RAÚL SOHR
ANALISTA INTERNACIONAL
METRO INTERNACIONAL