#LaVerdadVerdad: Venezuela divide al mundo

Las cosas siempre pueden ser peor. El dicho calza medio a medio con lo que ocurre en Venezuela. Estados Unidos apuesta de lleno por un cambio de régimen. En las palabras de John Bolton, asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca: “El tiempo del diálogo ha terminado, ahora es el momento para la acción”. La acción inmediata fue una serie de nuevas sanciones que implican el bloqueo de todos los bienes del gobierno venezolano en territorio estadounidense. Además Bolton avisó que: “Estamos enviando una señal a quienes quieren hacer negocios con el régimen de Nicolás Maduro: procedan con extrema precaución”. Para más precisión, adelantó que Estados Unidos tiene un plan ambicioso, con acciones a corto, mediano y largo plazo, para terminar con el socialismo en Venezuela e impulsar la recuperación del país. La suerte está echada en lo que a Washington concierne.

Esto ocurre en momentos que debían realizarse negociaciones directas entre el gobierno y la oposición en  Barbados. Para los opositores la reunión debía lograr un pronto llamado elecciones presidenciales, la reforma del servicio electoral y garantías de una adecuada supervisión internacional. El gobierno, a su vez, exigía el levantamiento de las sanciones internacionales impuestas al país. Juan Guaidó, líder de la oposición, dijo que las nuevas sanciones estadounidenses eran “la consecuencia de la soberbia de una usurpación inviable e indolente”. La estrecha vía para una salida negociada quedó en nada. Maduro suspendió la participación en las negociaciones previstas y calificó las sanciones como “terrorismo económico”.

La ofensiva estadounidense causa preocupación por su impacto para la población. En las palabras de Michelle Bachelet, alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, “las sanciones unilaterales con efectos amplios pueden terminar afectando negativamente los derechos fundamentales de las personas”. La Unión Europea, en tanto, señaló que: “Nuestra posición es conocida, nos oponemos a la aplicación extraterritorial de medidas unilaterales”. Mientras que en Beijing, un vocero del ministerio de Relaciones Exteriores declaró: “China llama a Estados Unidos a dejar al pueblo venezolano decidir su propio futuro y detener las acciones de acoso a otros países”.

Hay analistas que estiman que las anunciadas sanciones pueden tener un efecto perverso para quienes las aplican. Ellas pueden agudizar la dependencia de la población de las ayudas del gobierno. Un ejemplo es el que lleva a la población a  depender del programa de distribución de alimentos del Comité Local de Abastecimiento y Producción (Clap). Pese a que los recursos distribuidos son escasos, un número creciente de personas no puede prescindir de lo que reciben del gobierno. Se convierte así en un obligado vínculo que fortalece al régimen.

RAÚL SOHR
ANALISTA INTERNACIONAL
METRO INTERNACIONAL