Migrantes: “bendición” para una vieja Europa

Analista entrega perspectivas sobre el fenómeno. Mientras Francia trata de desalojar a los refugiados en Calais, otros miles esperan en Grecia. “Sería mejor gastar dinero en integrarlos de verdad”, afirma Florent Sardou

Por felipe herrera A. @fherrera21
Migrantes: “bendición” para una vieja Europa

Migrantes: “bendición” para una vieja Europa

Desde hace poco más de una semana la policía francesa está desmantelando el campamento de refugiados de Calais llamado “la jungla”, al norte de Francia. Existe desde principios de la década del 2000, pero ha sido durante el último año que su población ha aumentado a varios miles de personas.

Todos ellos buscan cruzar el Canal de la Mancha hacia Reino Unido, pero debido al rechazo de los británicos a recibir refugiados sirios debieron hacer de Calais su residencia temporal.

El 25 de febrero, el Tribunal Administrativo aceptó una orden de desalojo de la intendencia para una parte del campamento (la zona sur), explica  Florent Sardou, analista internacional e historiador francés.
“Los responsables políticos de la zona y el gobierno francés dicen que este desalojo tiene por objeto poner fin a las condiciones de vida inhumanas del campamento”, añade.

Los migrantes resisten, y la policía los reprime con balines de goma y gases lacrimógenos. No se sabe con exactitud cuánta gente vive en “la jungla”: según organizaciones humanitarias, como el Observatorio de Derechos Humanos, serían alrededor de 3,000 pero otros analistas dicen que la cifra podría llegar a 7,000.

Esta es la última faceta de una crisis que se ha agudizado en 2015 y que este 2016 no parece menguar.

Según datos publicados la semana pasada por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), durante enero y febrero de este año la cantidad de personas que se han lanzado a cruzar el Mediterráneo desde las costas del norte de África, Siria y Turquía se ha incrementado en casi seis veces con respecto a los mismos meses de 2015, y en pleno invierno europeo.

Uno de los polos de este fenómeno es Grecia, donde reportes describen la situación como “catastrófica” e “inhumana”, al tiempo que ese país se transforma en eslabón de la ruta cuyo destino final usualmente es Alemania o por defecto, Francia.

“Pero Francia no es considerada atractiva por los sirios”, describe Sardou. “En 2015, 315,000 sirios solicitaron el asilo en la Unión Europea (UE) y sólo 5,000 en Francia”, agrega.

“El problema fundamental viene de que Reino Unido impide el cruce de sus fronteras a estos migrantes”, explica.

Pese a los llamados de gobiernos como el de Alemania a favor de la integración de los refugiados, otras naciones se resisten. Sardou cree que entre las soluciones a este difícil escenario se cuenta  el uso del lenguaje como constructor de la realidad.

“Los políticos europeos tienen que hablar con sentido de responsabilidad. Asustan a los europeos, quienes, en su gran mayoría, nunca han visto migrantes. Se refieren a ellos usando términos inquietantes como ‘bárbaros’, ‘terroristas’ y ‘violadores’. Son antes que todo seres humanos que buscan un refugio para salvar su vida”, dice, al tiempo que propone un cambio de mirada.

“En una Europa cada vez más vieja, los migrantes pueden ser una bendición. No se trata de ser moralista o idealista: los migrantes son una realidad que durará mucho tiempo. Es mejor gastar dinero en integrarlos de verdad”, plantea.

Al mismo tiempo, considera “una pérdida de tiempo” construir muros o restablecer fronteras dentro de la UE. “En lugar de desintegrarse, la Unión tiene que encontrar una solución colectiva. Por ejemplo, reforzar los controles en las fronteras exteriores es una buena idea para controlar mejor el flujo de los migrantes”, señala.

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