Filipinas: El triunfo del candidato que prometió matar ciudadanos

El político de discurso duro, Rodrigo “Rody” Duterte, ganó la elección presidencial de Filipinas el martes 10 de mayo después de que sus oponentes se retiraran de la contienda.

Filipinas: El triunfo del candidato que prometió matar ciudadanos

El político de 71 años de edad –conocido como el “Trump del Este”– por su polémica broma sobre el deseo de violar en grupo a una mujer, promete matar a todos los drogadictos dentro de seis meses. Él también ha hecho otras declaraciones escandalosas, incluyendo querer quemar la bandera de Singapur y mostrarle a la gente su pene.

Es el “Trump del oriente” por ser tenaz: ¿Quién es Duterte?

Lynn  White III. Profesor emérito de la Universidad de Princeton y autor de “Política de Filipinas”

Lynn  White III. Profesor emérito de la Universidad de Princeton y autor de “Política de Filipinas”

Duterte es el ejemplo más reciente de un político exitoso cuyos votos se elevan junto con su reputación de tenacidad y violencia. Ejemplos actuales y pasados de este tipo en Filipinas incluyen: el boxeador de peso ligero Manny Pacquiao, (quien acaba de ser elegido para el Senado y ha dicho que va a correr para presidente después de Duterte, seis años a partir de ahora. Pacquiao está todavía por debajo del límite de edad constitucional para la presidencia.

Él es radicalmente homofóbico; como boxeador profesional, por supuesto tiene una reputación de violencia); el expresidente de Filipinas “Erap” Estrada, cuya carrera empezó como una estrella de cine que siempre terminaba con sangre en el suelo. Fue depuesto en un cuasi-golpe de Estado por corrupción, y posteriormente fue elegido alcalde de Manila.

Y el expresidente Ferdinand Marcos quien fue condenado en su juventud por disparar y matar a un hombre. Estudió derecho en la cárcel, y nunca ocultó su predilección por la violencia, en parte porque ayudó a aumentar sus votos.

 ¿Es sorprendente su ascenso?

No. Pero para cualquier liberal democrático el ascenso de Duterte tiene que ser deprimente.

¿Por qué se le llama el “Trump de Filipinas” o el “Trump de Oriente”?

Debido a que Donald Trump también recibe votos por su tenacidad,  masculinidad y violencia. Pero hay diferencias cruciales entre los electores americanos y filipinos. Duterte ha ganado; Trump es casi seguro que perderá frente a Hillary Clinton.

¿Cómo es posible que tal candidato, que bromea sobre el deseo de violar en grupo a una mujer y de matar a todos los adictos a las drogas dentro de seis meses, gane las elecciones?

Filipinas es un país cuyo pueblo –en su mayor parte– sabe que son pobres, y quieren un liderazgo decisivo para mejorar su situación.

Duterte dice que puede proporcionar dicha reforma, pero el localismo y las divisiones en la política local le impedirá hacerlo.

Filipinas tiene una democracia que ha fallado durante muchas décadas para servir al pueblo. Tal candidato puede ganar la presidencia con una pluralidad (no la mayoría) de los votos. Si Roxas, Poe, y Binay no se hubiesen quitado los votos entre ellos mismos –en otras palabras, si las Filipinas tuviese un sistema de partidos coherente– Duterte no habría ganado.

¿Podría llevar el terror a las Filipinas, como era de esperar por sus rivales? ¿O va a limpiar el crimen de una nación devastada y erradicar la corrupción endémica?

La retórica de Duterte es violenta, pero el ejército lo podría derribar o forzarlo a cambiar sus políticas si intenta reformas populistas-centralistas graves.

Las fuerzas armadas de Filipinas tienen un pasado de lanzar “kudeta” (una palabra tagala basada en el término francés golpe de estado, pero refiriéndose a una amenaza por los soldados para deponer a un presidente que no cambia sus políticas). Los expresidentes Corazón Aquino y Gloria Macapagal Arroyo enfrentaron varios “kudeta”, y el expresidente Estrada renunció ante uno. ¿Podría suceder esto otra vez, contra el presidente Duterte? Sí, podría, si los soldados lo ven como demasiado radical.

¿Es su elección un gran problema para el resto del mundo?

Sí, es un gran problema para los liberales en todas partes, porque muestra lo débil que puede ser una democracia. Pero hay precedentes en muchos otros países. Entre autoritarios no liberales que han ganado las elecciones debido a su reputación por decisiones

Ganó debido a su encanto de chico duro y regional

Mark R Thompson. Director del Centro de Investigación del Sudeste de Asia, City University de Hong Kong

Mark R Thompson. Director del Centro de Investigación del Sudeste de Asia, City University de Hong Kong

El Alcalde de Davao, la ciudad más grande de la isla meridional de Mindanao es bien conocido por haber “limpiado” su ciudad matando a supuestos criminales. Parte de su éxito fue ganar fuertemente en Mindanao y la región central de las Visayas debido al resentimiento contra la dominación de la “Manila imperial”. Pero, irónicamente, fue muy popular en Manila mismo, donde la delincuencia es alta y su llamado a “la paz y el orden” al matar a los criminales fue también muy popular.

Ganó debido a su encanto de chico duro y regional. Hay una fuerte sensación entre muchos filipinos que a pesar del crecimiento económico y una relativa estabilidad política, las cosas no van en la dirección correcta, debido a los altos índices de criminalidad y corrupción continua. La promesa (poco realista) de Duterte de solucionar estos problemas de “tres a seis meses” lo convirtió en una especie de superhéroe que muchos filipinos optaron en creer.

Él también pronto descubrirá que manejar un país no es como manejar una ciudad. Pero parece muy decidido y tiene un mandato fuerte.

No está claro qué esperar. Duterte no tiene muchos partidarios en el Congreso (su partido político existe sólo de nombre), por lo que tendrá que encontrar aliados. También tendrá que lograr que los militares lo apoyen –algunos en el ejército le temen porque tiene algunos vínculos con el partido comunista y quiere negociar un tratado de paz con los rebeldes comunistas–. También se enfrentará a la resistencia de la comisión de derechos humanos en el gobierno, las organizaciones no gubernamentales interesadas en los derechos humanos y los gobiernos occidentales preocupados por estos temas.
 

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