¿Por qué este año será el más caluroso de la historia?

Temperaturas. Expertos nos hablan sobre el abril más caluroso hasta ahora y por qué el 2016 marcará el nuevo récord histórico

¿Por qué este año será el más caluroso de la historia?

El mes pasado fue el abril más calurosoal nivel mundial, de acuerdo con las nuevas cifras dadas a conocer por la NASA el domingo 15 de mayo. Según las estadísticas, la temperatura de la tierra y el mar fue de 1.11 grados centígrados más cálido en abril que la temperatura media del mes entre 1951 y 1980.

Abril se ha convertido en el séptimo mes consecutivo en romper los registros globales, por lo que existen más probabilidades de que 2016 supere al año 2015 como el año más caluroso de la historia. Piers Forster, profesor de física del cambio climático en la Universidad de Leeds, Reino Unido, y Chris Rapley, profesor de la ciencia del clima en la University College de Londres, explican por qué la temperatura está subiendo.

Piers Forster, profesor de física de cambio climático en la Universidad de Leeds y miembro de la Real Sociedad Meteorológica: “Necesitamos con urgencia reducir las emisiones, pero esto no es suficiente”

¿Por qué estamos presenciando una tendencia global?

La temperatura global a largo plazo está aumentando debido a las emisiones de gases de efecto invernadero. Esperamos una variación mes a mes en la tendencia de calentamiento. Esto se debe a los cambios de la circulación oceánica y eventos aleatorios como los volcanes. Recientemente, el calor ha estado saliendo del océano y aumentando las temperaturas a largo plazo. Entre 1998-2014 el océano ha estado absorbiendo calor, frenando el calentamiento. Ahora está devolviendo el calor y estamos en un período de temperaturas crecientes.

¿Es sorprendente para los científicos?

Desde el año 2005 se predijo que las temperaturas comenzarían a aumentar rápidamente de nuevo, pero era difícil para nosotros dar una fecha específica de cuándo comenzarían a subir las temperaturas. Sabíamos el año pasado que sería muy probable que 2016 sería más caliente que el año 2015.

 ¿Qué impacto podría tener?

Ya estamos viendo el impacto en todo el mundo: el aumento de las inundaciones, sequías y aumento del nivel del mar; más eventos de lluvias fuertes. Los corales están muriendo en los mares más cálidos.

También veremos los impactos en la producción de alimentos. Algunos cultivos como el trigo mueren con temperaturas calientes (cuando hay más de 30 grados centígrados durante su época de floración).

¿Cómo debemos hacer frente a este problema?

– Necesitamos con urgencia reducir las emisiones, pero esto no es suficiente ya que las temperaturas subirán por varias décadas. Por lo tanto necesitamos construir mejores pueblos y ciudades, construir defensas contra las inundaciones y el desarrollo de nuevas variedades de cultivos para hacer frente al calor.

También se necesitan medios tecnológicos y naturales de enfriamiento del planeta. Tenemos que capturar el dióxido de carbono en la atmósfera y almacenarlo durante décadas,  la plantación de árboles es ideal para esto. Tampoco hay que descartar soluciones más locas, tales como la adición de partículas reflectantes a la atmósfera que reflejan la luz solar y enfrían la Tierra – el llamado ingeniería climática.

¿Qué viene?

– Tal vez tengamos un respiro el próximo año, pero el pronóstico general es más de lo mismo, ¡pero más caliente!

Chris Rapley, profesor de la ciencia del clima en la University College de Londres: “Podemos anticipar grandes problemas y costos por delante para todos nosotros”

¿Por qué estamos viendo una tendencia global?

Científicos climáticos hace décadas concluyeron que la humanidad habría alterado el equilibrio energético del planeta mediante la adición de gases de efecto invernadero a la atmósfera, principalmente a través de la quema de combustibles fósiles. Este fue el impacto inconsciente de la creación de nuestra actual prosperidad. Desde la revolución industrial, y sobre todo en los últimos 30 años, durante lo que se llama “La gran aceleración”, el contenido de dióxido de carbono de la atmósfera se ha incrementado en la misma cantidad que el cambio natural entre una edad de hielo y un período de calentamiento interglaciar (cuando las temperaturas globales se desplazan por unos cinco grados Celsius) –pero a una tasa de al menos 100 veces mayor que en los ciclos naturales– y en una dirección “caliente” no experimentada por el planeta desde hace muchos millones de años.

La mayoría –más o menos el 94 por ciento– del desequilibrio de la energía entra en los océanos, que cubren el 70 por ciento de la superficie del planeta y son oscuros. Lo medimos directamente y también a través de la elevación del nivel del mar, que se mide a partir de los radares en satélites en órbita, así como la red mundial de mareógrafos. El nivel del mar está aumentando a 30 a 40 centímetros por siglo, que es una fracción significativa del ritmo sostenido durante la transición desde la última edad de hielo, cuando, debido a la fusión de las capas de hielo, el nivel del mar se elevó a 120 metros. El nivel del mar se mantuvo estable durante los últimos 2000 años y ahora se está acelerando, por lo que en 100 años los seres humanos han dado inicio a una incidencia global de proporciones geológicas.

El nivel de aumento es equivalente a la expansión del líquido en un termómetro tradicional –el agua del mar se expande cuando se calienta– actuando así como un termómetro planetario revelando calentamiento directamente. El agua de deshielo de las capas de hielo y glaciares de fusión (90 por ciento en todo el mundo están en retirada) se suma a esto. El hecho de que la mayor parte del desequilibrio de calor entra en el océano significa que no es de extrañar que la corriente de El Niño en el Pacífico se esté “sobrealimentado”. El Niño libera calor a la atmósfera, con consecuencias en todo el mundo, así que si el océano está almacenado más calor, no debería ser ninguna sorpresa que la combinación del fenómeno de El Niño y el calentamiento global conducirán a los registros de las temperaturas globales que estamos viviendo.

¿Podría 2016 convertirse en el año más caluroso de la historia?

Sí, basado en los primeros meses la probabilidad es muy alta, casi seguro.

¿Es preocupante?

¡Sí, por supuesto! Hemos construido el mundo moderno –todas sus infraestructuras, la agricultura, el abastecimiento de agua, sistemas de transporte– con base en el sistema climático que hemos heredado. Estamos imperfectamente adaptados incluso a eso –tan sólo miremos a la naturaleza periódica de historias de “desastres” de las sequías, los incendios y las inundaciones–, por lo que es imprudente provocar al sistema climático en un nuevo estado en que estaremos aún menos adaptados y mucho menos robustos.

¿Cambiará nuestras vidas?

Ya estamos viendo un cambio. El cambio climático está actuando como un “multiplicador de amenazas” empeorando las malas situaciones. Por ejemplo, la megasequía en Siria entre 2007 a 2010 se estima haber sido un evento de uno en mil años y un factor de dos a tres veces más probable como resultado del calentamiento global que hemos experimentado hasta la fecha. Se desplazaron 1.5 millones de personas del campo a las ciudades, para unirse a los 2.5 millones de desplazados por la guerra de Irak.

Por lo tanto, el cambio climático es casi seguro que agravó el flujo de refugiados a Europa (Nota: no causó los disturbios o el flujo, los hizo peores). La predicción de los científicos del clima y de hecho, del Foro Económico Mundial, es que el desplazamiento involuntario de un gran número de personas es la “nueva normalidad” –no un “blip” temporal– y el cambio climático será un factor que contribuya cada vez más.

Agrega a eso los costes directos e impactos sobre las cadenas de suministro, primas de seguros y carteras de inversión etc., las olas de calor, sequías, inundaciones, aumento del nivel del mar y fenómenos extremos, y no es difícil ver por qué el análisis del economista Lord Stern muestra que desde una perspectiva económica, así como una cuestión humanitaria, es mejor invertir más para evitar el cambio climático en lugar de tratar de manejar la inmanejable corriente río abajo.

¿Qué podemos hacer?

Como individuos podemos controlar nuestra vida privada y reducir nuestro impacto en el planeta, de acuerdo con nuestra conciencia (que no debe convertirse en una tiranía; todos estamos inmersos en un mundo rico en carbono no por nuestra elección, pero cada uno puede hacer una pequeña diferencia).

También podemos tener una influencia en nuestra vida profesional y las empresas se encontrarán conque no sólo ahorrarán dinero, sino que incluso aumentarán la moral del personal y el rendimiento, pues todo el mundo estará orgulloso de trabajar en una organización que demuestra integridad y valores más amplios que sólo unas ganancias.

Pero, sobre todo, los que tenemos el privilegio de vivir en democracias pueden expresar nuestros puntos de vista a nuestros políticos, que tienen una visión a corto plazo y tratan de evitar políticas que ven como potencialmente controvertidas, especialmente si éstas molestan a los grupos de presión e intereses creados.

¿Qué podemos esperar ver en el futuro?

Vemos a las empresas de energía luchando para hacerle frente a las realidades –algunos todavía no han captado el mensaje–; otras empresas innovadoras, como Tesla, están allanando el camino, al igual que los chinos, que son líderes mundiales en tecnología de energía solar y la inversión relacionada, y han logrado notables compromisos para reducir las emisiones de carbono y la contaminación del aire. Pero a menos que la escala y la urgencia de la acción aumente masivamente, podemos esperar grandes problemas y costos futuros para todos nosotros.

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