¿Está listo Brasil para los Juegos Olímpicos?

Juegos Olímpicos. Río 2016 está por comenzar, los atletas están llegando a la ciudad y los ojos del mundo han comenzado a voltearse para ver la ciudad anfitriona. Sin embargo, todavía existen serias dudas de que Brasil esté preparado para este mega evento.

Por Daniel Casillas
¿Está listo Brasil para los Juegos Olímpicos?

Los Juegos Olímpicos están a punto de comenzar en Río de Janeiro, pero la situación en Brasil es muy diferente a lo que era cuando se concedieron los Juegos en 2009. El país sudamericano enfrenta problemas políticos, sociales, económicos e incluso problemas de salud que podrían afectar a la competición.

En 2009, cuando Río de Janeiro ganó la nominación como sede de los Juegos Olímpicos, Brasil era gobernado por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y se mostraba al mundo como una de las economías emergentes más importantes y un ejemplo de progreso económico y social para la región de América Latina. Sin embargo, siete años más tarde, justo antes del comienzo de Río de Janeiro 2016, la situación es completamente diferente.

A diferencia de ese momento, hoy Brasil está experimentando una importante crisis política en la que Dilma Roussef, la presidenta electa democráticamente, está suspendida en sus funciones como jefa de Estado y de Gobierno después de que el Senado de ese país abriera un proceso de juicio político en su contra por supuesta violación de la ley de presupuesto y la ley sobre probidad administrativa.

El país de América del Sur y Río de Janeiro, en particular, también se enfrentan a problemas económicos; según algunos críticos, estos problemas son también el resultado de los Juegos Olímpicos. El estado ya debe US$21 mil millones al Gobierno Federal de Brasil y US$10 mil millones a los bancos públicos y los prestamistas internacionales. Un préstamo de US$860 millones que ya se ha concedido para ayudar a cubrir el costo de la seguridad en los Juegos Olímpicos y un déficit presupuestario deUS$ 5,5 mil millones está proyectado para este año.

Las organizaciones sociales han advertido que Brasil y, específicamente, Río de Janeiro, no están en la mejor situación política, social y económica para un evento internacional de la magnitud de los Juegos Olímpicos.

“Río de Janeiro se enfrenta a muchos problemas como sede de los Juegos Olímpicos, especialmente en relación con las circunstancias nacionales, estatales y locales. Se hace hincapié en la recesión económica y crisis política interna, que llevó a la retirada temporal de la presidenta Dilma Roussef. También destaca la grave crisis financiera en el estado de Río de Janeiro, causada más por una administración pública irresponsable”, dice a Metro Leticia de Luna Freire, profesora de la Universidad de Río de Janeiro (UERJ) y miembro del Comité Popular de la Copa Mundial y los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.

No sólo las organizaciones sociales han mostrado su descontento con el rendimiento de los Juegos de Río. Una nueva encuesta desarrollada por la firma Datafolha para el diario Folha de Sao Paulo reveló que el 50 % de los brasileños se oponen a la celebración de los Juegos Olímpicos. La encuesta realizada dos semanas antes de comenzar el evento internacional muestra que el rechazo de los Juegos ha crecido constantemente desde 2013 y, asimismo, el apoyo a los Juegos Olímpicos ha caído un 40%.

“Los cariocas, como se le conoce a los locales, están muy distraídos por las turbulencias del país a nivel nacional. De hecho, los salarios de todo el mundo, desde los agentes de policía a los bomberos a los profesores universitarios, se han retrasado. Así que hay mucha tensión en la ciudad, y las ventas de las entradas han estado lentas”, explica a Metro Juliana Barbassa periodista brasileña y autora de Bailando en el diablo en la ciudad de Dios: Río de Janeiro en el borde.

Además de los aspectos económicos, infraestructura, seguridad, e incluso problemas de salud, con el tema del zika, las organizaciones también anticipan un importante número de protestas sociales durante los Juegos Olímpicos e incluso la represión por parte del Gobierno, ya que la decisión final sobre el juicio político contra Dilma tendrá lugar durante los Juegos Olímpicos y un montón de gente va a salir a las calles, en función de su resultado. “Creo que vamos a tener una porción significativa de la población de vuelta en las calles, que se enfrentará a una represión aún mayor”, dice Luna Freire .

Aunque parece ser que habrán unos caóticos Juegos Olímpicos, hay esperanza de que puedan tener éxito y que puedan servir como una forma de entretenimiento. “Para algunos, estoy seguro, los Juegos serán un descanso de lo habitual, y una oportunidad para un poco de diversión”, dice Barbassa, mientras que los Juegos Olímpicos también han ayudado a los brasileños a “reflexionar sobre nuestras verdaderas prioridades por encima de muchos problemas diarios que enfrenta la población”, concluye Luna.

 

Cuatro problemas que podría enfrentar Río

1.- Protestas sociales

Se esperan protestas sociales en las calles durante los Juegos Olímpicos, debido al descontento social con este evento internacional, la crisis política en el país con la suspensión de la presidenta Dilma Roussef y la difícil situación económica.
 
2.- Zika 
De acuerdo con investigadores de la Escuela de Medicina Pública de Yale no habrá gran riesgo de contagio. Sin embargo, el artículo, publicado en la revista Annals of Internal Medicine, confirma que Brasil es el país más gravemente afectado por el virus en América Latina; pero los expertos dijeron que sólo esperan ver entre seis a 80 infecciones entre los viajeros.
 
3.- Villa Olímpica 
A pesar de que aún no han recibido a la mayoría de los atletas en las instalaciones de la Villa Olímpica, ya empezaron a surgir las primeras quejas sobre su mala calidad y mantenimiento. Cosas como suelos inundados, ascensores que no funcionan, ventanas sucias, moho y agujeros en el techo han conmocionado a algunos atletas y voluntarios.
 
4.- La delincuencia y la seguridad pública
A pesar de que habrá 85,000 agentes de la ley en las calles, algunos especialistas y atletas tienen miedo de casos de violencia que se podrían producirse en las calles en forma de robos. Río ha visto un aumento en los robos callejeros en los últimos meses, alcanzando niveles no vistos desde 1991.

Análisis: “Podría haber caos logístico”

 ¿Está Brasil listo para celebrar los Juegos Olímpicos de 2016?

Si estás hablando de los lugares, sí; estoy segura que los eventos saldrán sin ningún problema. La infraestructura es otra cosa. Por ejemplo, la extensión del metro que se suponía iba a vincular las zonas turísticas de Ipanema y Copacabana a los suburbios del oeste, donde se encuentra el conjunto Olímpico principal, no se inaugurará hasta fin de mes. La pregunta importante aquí, sin embargo, no es si Río estará listo, sino a qué precio y a beneficio de quién se transformó la ciudad.
 
¿Qué problemas podría enfrentar Río de Janeiro con el inicio de los Juegos Olímpicos?
Podría haber caos logístico: el transporte es un problema notorio en esta ciudad congestionada. Los locales saldrán de vacaciones para mantener a los carros fuera de las calles, y los VIP olímpicos y los atletas podrán viajar a lo largo de carriles exclusivos, pero los visitantes pueden encontrarse atrapados en un atasco de tráfico de tamaño olímpico. La seguridad no debería ser un problema, ya que habrán 85,000 oficiales de seguridad en las calles.
 
¿Podría la salida de Dilma y la situación política actual en Brasil afectar a los Juegos Olímpicos?
La agitación política en la capital –el hecho de que la presidenta se enfrenta a un juicio político y los brasileños no saben a ciencia cierta quién va a estar al mando en seis meses– sin duda pone un freno en el estado de ánimo nacional. Brasil también se enfrenta a su segundo año de una contracción económica, con un aumento en el desempleo. Eso le duele a todos y los distrae de la fiesta.
 
¿Crees que los Juegos Olímpicos podrían beneficiar de alguna manera a Río?
Desde la perspectiva de la ciudad, no se han cumplido los objetivos Olímpicos principales: la bahía en el corazón del área metropolitana de Río, que está completamente contaminada, debería haber sido limpiada, y no lo fue; a las favelas de la ciudad, que albergan una quinta parte de sus residentes en condiciones inferiores, se les prometió servicios básicos, y éstos nunca llegaron. Algunos proyectos se pusieron en marcha, tales como las nuevas rutas de tránsito de autobuses, pero no de la manera que sirva mejor a la población.
 
En un sentido, los Juegos fueron positivos, ya que plantearon expectativas de la población con respecto a estas cuestiones. Ahora la demanda de tratamiento de aguas residuales y una bahía limpia es parte de una agenda pública más amplia. También hay un cuestionamiento más extendido, no sólo en Río, sino en otros lugares, sobre el legado real de los mega-eventos.
 
¿Tienen que ser tan grandes, y tan caros? ¿Es una buena idea usarlos como herramientas de renovación urbana, como fueron lanzados en Río?
Cuestionar este modelo olímpico de “más grande es mejor” es también un legado positivo.
 
Juliana Barbassa
Periodista brasileña y autora de Bailando en el diablo en la ciudad de Dios: Río de Janeiro en el borde.
 
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