Huellas del 9/11 tras 15 años

Los ataques del 11 de septiembre de 2001 marcan la mayor pérdida de vidas por incidente terrorista en suelo norteamericano. Los acontecimientos que tuvieron lugar hace quince años todavía siguen impactando el mundo de hoy

Por Dmitry Belyaev
Huellas del 9/11 tras 15 años

Hace quince años, terroristas secuestraron cuatro aviones de pasajeros y chocaron dos de ellos contra el World Trade Center en Nueva York. El tercer avión se dirigió hacia el Pentágono, cerca de Washington, mientras que el cuarto avión se estrelló en un campo en Shanksville, Pensylvania.

Los devastadores ataques de Al-Qaeda mataron a 2,996 personas y dejaron a más de 6,000 heridos en el plan te-rrorista más letal que haya tenido lugar sobre suelo americano.

El fundador de Al-Qaeda, Osama bin Laden, planeó los ataques del 9/11 con la intención de cambiar la historia para siempre, concentrándose en objetivos simbólicos –económico, militar y ejecutivo–. El evento creó un legado de miedo entre la sociedad occidental y desencadenó el conflicto en Afganistán.

Aunque Manhattan central, que sufrió los ataques más dañinos, ahora se ha repoblado con nuevos centros comerciales, hoteles y restaurantes en el sitio de las torres gemelas, el trágico suceso todavía se recuerda en todo el mundo.

“En términos de activismo islamista se hizo un cruce de caminos para los que quieren crear diversas formas de dominación islámica. Algunos vieron al 9/11 como ilegítimo y la principal causa de enormes presiones, omnidireccionales superperpuestas en grupos islamistas de todo el mundo. Otros lo vi-eron como un triunfo de la voluntad islamista y dedicación a sus objetivos finales, la prueba de su victoria final”, dice a Metro Herbert F. Tinsley, director de proyecto de armas no convencionales y tecnologías, e investigador personal del Consorcio Nacional estadounidense para el estudio del terrorismo y respuestas al terrorismo.

Y agrega: “Si no se hubiese producido el 9/11, los sentimientos triunfalistas que algunos islamistas expresaron pueden no haber sido tan contagiosos. En e-sencia, puede haber habido un menor número de islamistas o islamista convertidos dispuestos a participar en la violencia”.

Sin embargo, quince años después de los ataques, la actividad terrorista yihadista está en alza con un nuevo “favorito”: el llamado Estado Islámico. Casi a diario el grupo militante está en los titulares con actos y atrocidades brutales contra civiles inocentes tanto en el Oriente Medio como en Europa.

“El terrorismo islamista se produce con regularidad. Pero la diferencia entre el 9/11 y otros ataques es de escala”, explica Joseph Fitsanakis, profesor asistente en la Universidad Costal Carolina, y experto en inteligencia y contraterrorismo para Metro. “Dejando a un lado los números de inmensas bajas, cerró la economía estadounidense durante más de una semana. Algunas partes de ella, como la aviación comercial, por ejemplo, todavía no se han recuperado muchos años después de los ataques del 9/11. El mundo se ha convertido en un lugar mucho más impredecible y volátil tras el 11 de septiembre”.

Después del 9/11, varias otras ciudades importantes fueron víctimas de ataques terroristas: Los atentados de Madrid dirigidos a trenes de cercanías en la capital española en 2004; autobuses y la red del metro de Londres se vieron afectados el 7 de julio de 2005; y, más recientemente, los restaurantes de París, el teatro Bataclan y el estadio nacional de Francia se vieron afectados por pistoleros y bombas en noviembre de 2015.

Las redes terroristas islamistas en Europa son ahora sospechosas de planear un ataque mucho más grande. Las autoridades dijeron que el trágico suceso del año pasado en Francia, en el que 130 personas murieron y 352 resultaron heridas por yihadistas de ISIS, podría ser el inicio de una campaña calculada.

“La esperanza es que la UE y sus integrantes estén tomando esta amenaza muy en serio y continúen adoptando medidas agresivas para proteger a sus ciudadanos”, dice Tinsley.

Sin embargo, según los expertos, la prevención de todos los ataques de este tipo es una tarea casi imposible.

“A largo plazo, la posibilidad de otro 9/11 es cercana wn un  ciento  por ciento”, explicó Fitsanakis. “Estos ataques no se pueden detener por completo. Sólo pueden ser reducidos en número por la policía y las cuidadosas labores de inteligencia.

Como nos enteramos después del 9/11, invasiones militares a gran escala no hacen del mundo un lugar más seguro. Lo que se necesita es actividad quirúrgica cuidadosamente planeada, a pequeña escala, que neutralice las amenazas de desestabilización de regiones enteras, como ha sido el caso en Irak y Afganistán”.

Teorías de conspiración

Por lo general, los que discuten los reportes oficiales y aceptados de los ataques del 9/11 insisten en que hubo preaviso, argumentando que un culpable sin publicidad o el gobierno federal fue responsable:

Los que creen que hubo advertencia sugieren:

      • Hubo sospecha de abuso de información privilegiada y de valores para las líneas aéreas American y United Airlines, lo que sugiere un conocimiento avanzado.

    • Hubo una supuesta evacuación de los saudíes de Nueva York antes del ataque.

    • Hubo un supuesto estado de “retirada” de las defensas aéreas de Estados Unidos.

Los que creen que el gobierno federal se involucró argumentan:

    • Que las torres fueron destruidas por detonación controlada

    • Que una de las cuatro cajas negras fue enterrada

    • Que Bin Laden negó la participación de al-Qaeda

Otros ofrecen la idea de que la trama se llevó a cabo por agentes del Mossad, o elementos dentro del Gobierno, que querían un pretexto para las invasiones estadounidenses de Afganistán, Irak e Irán, o que un “gobierno mundial” secreto orquestó el hecho.

“En cierto modo, fue un golpe de suerte”

Fawaz Gerges. Experto en el Medio Oriente, profesor de Relaciones Internacionales en el London School of Economics y autor de “ISIS: Una historia”  

Fawaz Gerges. Experto en el Medio Oriente, profesor de Relaciones Internacionales en el London School of Economics y autor de “ISIS: Una historia”
 

Hay muchas teorías de conspiración que rodean al 9/11. ¿Hay alguna posibilidad de que ellas sean ciertas?

El peso de la evidencia muestra de manera concluyente que Osama bin Laden, jefe de Al Qaeda, trazó y ordenó los ataques contra el territorio estradounidense en venganza por la agresión de Estados Unidos contra el mundo islámico. Tenemos los testimonios de los terroristas del 9/11, incluyendo el reconocimiento de Bin Laden, y las pruebas materiales para probar el papel de Al Qaeda.

¿Por qué el 9/11 sigue siendo un gran tema, si los ataques llevados a cabo por islamistas están sucediendo a diario en todo el mundo?

La razón por la cual los atentados del 9/11 son vistos como un gran tema se debe a que se dirigieron en contra del corazón de EE.UU. –el mayor poder militar, político y económico en el mundo– y causaron enormes pérdidas de vidas humanas. Esa fue la primera vez que la patria de EE.UU. fue atacada directamente, un suceso que fue ejecutado con connotaciones culturales y de civilización. EE.UU. retrataron al 9/11 como un punto de inflexión en la política internacional.

¿Es ISIS tan peligroso?

Sí. ISIS es tan peligroso como Al Qaeda, si no más. ISIS ha llevado a cabo ataques devastadores en Europa y tiene la capacidad y la voluntad de cometer asesinatos en masa. Subestimamos la máquina de matar de ISIS a nuestro propio riesgo.

Grupos terroristas están amenazando con hacer un nuevo 9/11. ¿Debemos estar preparados?

Hasta ahora Al Qaeda y otros grupos extremistas no han logrado llevar a cabo otro 9/11, a pesar de sus amenazas. En cierto modo, el 9/11 fue un golpe de suerte. Bin Laden reconoció que había tenido suerte. Esto no quiere decir que los ataques como el 9/11 no puedan volver a ocurrir. Para evitar operaciones espectaculares como esa, el intercambio de inteligencia entre los gobiernos es fundamental.

El terrorismo no tiene religión o cultura; es una enfermedad que puede atacar en cualquier lugar y en todas partes. La humanidad debe unirse a las filas y encontrar soluciones reales a las condiciones que sostienen y nutren esta condición moderna nihilista.

“Me enseñó que la vida puede cambiar en un instante”

Brendan Chellis. El administrador de sistemas de 50 años de edad fue testigo de los ataques del 9/11 en el World Trade Center.

Brendan Chellis. El administrador de sistemas de 50 años de edad fue testigo de los ataques del 9/11 en el World Trade Center.

¿Qué ha cambiado en tu vida desde 9/11?

Dos veces durante la mañana del 9/11 estuve convencido de que estaba a punto de morir. Sin embargo, de alguna manera se me permitió vivir. Veo todos los días desde entonces como un regalo. Si muero mañana, tengo 15 años de “tiempo extra” que nunca pensé que iba a tener. Así que, como consecuencia, realmente ya no le tengo miedo a la muerte.

¿Qué aprendiste de este trágico evento?

El 9/11 me enseñó que la vida puede cambiar en un instante. Todo lo que asumes que nunca cambiará puede cambiar en un instante. Me ha enseñado a valorar todo lo que tengo en mi vida porque nunca se sabe cuándo te lo van a quitar.

¿El 9/11 justificó la guerra en Afganistán e Irak, en tu opinión?

El 9/11, sin duda, justificó la guerra en Afganistán. Allí fue donde se planeó y donde se les permitió ocultarse a los arquitectos del ataque. Debido a la escala y la ubicación de los ataques, no podíamos permitir que se quedaran sin respuesta y sin una respuesta a gran escala.

El 9/11 no justificó la guerra en Irak. No me malinterpreten, Saddam Hussein no era un santo. Pero nosotros no teníamos nada que reclamar diciendo que el ataque del 9/11 nos justificaba para estar allí. Y lo que es peor, alejó recursos que podrían haber sido utilizados en Afganistán. Estar en las dos guerras al mismo tiempo fue un desastre.

¿Crees que algo así como un 9/11 podría ocurrir de nuevo?

No tengo ninguna duda en mi mente de sque algo así volverá a suceder. He escuchado a oficiales de la ley diciendo algo como que nosotros tenemos que estar en lo cierto el ciento por ciento del tiempo, mientras, que ellos sólo tienen que estarlo una sola vez.

Siempre vamos a ser un objetivo y no podemos estar en guardia siempre. E incluso si lo hacemos, si están suficientemente decididos, los terroristas encontrarán una manera de evadirlo. Basta con mirar el WTC:  después del bombardeo del 93, ese lugar era una fortaleza. Había barreras alrededor del complejo completo para evitar camiones bomba. Había fuertes medidas de seguridad para entrar en los edificios.

Había una presencia constante de agentes de la autoridad, perros detectores de bombas, y probablemente todo un nivel de protección que ni siquiera se podía ver. Sin embargo, encontraron una manera más allá de todo eso. Es algo así como cuando se pone una alarma de robo en tu casa; nunca detendrá a los ladrones, simplemente hará que sea más difícil su entrada.

Por desgracia, esa misma regla se aplica al terrorismo. Si nuestros enemigos quieren hacernos daño, e incluso están dispuestos a morir en el intento, con el tiempo probablemente van a encontrar una manera para hacerlo.

Loading...
Revisa el siguiente artículo