Las múltiples causas de los taponamientos

Entre tantos factores, influye la deficiente educación vial, alta concentración vehicular y precaria regulación

Las múltiples causas de los taponamientos

Según la ciencia, la distancia más corta entre dos puntos es la recta que los une. Sin embargo, hacer ese cálculo cuando hay que hablar del tránsito en República Dominicana, se hace difícil. Posiblemente, porque en el país existen al menos seis instituciones que regulan el transporte de pasajeros en el territorio nacional.

La Autoridad Metropolitana de Transporte (Amet) regula el tránsito en el Distrito Nacional y la provincia Santo Domingo, la Oficina Técnica de Transporte Terrestre (OTTT) el transporte interurbano y el Ministerio de Turismo el turístico.

Mientras que el Consejo de Administración y Regulación de Taxis  (CART) registra y fiscaliza a los taxistas y en algunas provincias, como en Santiago, el transporte de pasajeros es regulado por el ayuntamiento. También la Oficina para el Reordenamiento del Transporte (Opret) hace su parte y actualmente se encarga de gestionar el funcionamiento del Metro de Santo Domingo.

Lo sorprendente es que con tantas instituciones diseñadas para regular el tránsito, todavía en República Dominicana los taponamientos vehiculares sean tan frecuentes, sobre todo en las llamadas horas pico (de 7:00 a 9:00 de la mañana y de 5:00 de la tarde a 7:00 de la noche).

Se necesita transporte público eficiente.

“Una de las razones de que se hagan tantos tapones es porque no existe un sistema de transporte público efectivo que permita a la población trasladarse de manera cómoda y segura”, asegura María Paz Conde, directora técnica de la OTTT, quien señala que a los ciudadanos y ciudadanas les falta educación vial.

La especialista en seguridad vial afirma que otro elemento que influye es la falta de seguridad ciudadana que motiva a los dominicanos y dominicanas a comprar vehículos para desplazarse en condiciones óptimas, garantía que no les ofrece el sistema de transporte actual.

“El principal problema de la ciudad de Santo Domingo es la gran cantidad de vehículos privados que circulan en las calles”, agrega Conde.

Para la especialista en tránsito, la expansión de la ciudad de Santo Domingo también contribuye a los tapones, y esto responde a la falta de planificación urbana que ha permitido que se diseñen complejos residenciales, plazas comerciales y otras edificaciones sin tomar en cuenta estudios previos.

“En el país se aprueban proyectos residenciales, pero no se crean rutas de transporte, lo que obliga a los ciudadanos y ciudadanas a comprar vehículos para poder llegar a sus lugares de trabajo y actividades cotididianas”, dice.

Resalta que aparentemente las normas de parqueos no están actualizadas y muchas constructoras hacen edificios sin la cantidad suficiente de paqueos, por lo que los dueños de vehículos se tienen que parquear en la calle, obstaculizando el libre tránsito y haciendo aún más estrechas las calles de sectores del polígono central que muchas veces son tomadas por los conductores de vehículos privados como vías alternas para paliar la situación.

Sin embargo, para María Paz la falta de educación vial de los conductores sigue siendo la causa fundamental de los tapones que se hacen en horas pico, y puso un ejemplo: “La mayoría de las personas (refiriéndose a quienes son conductores) tienen el mismo horario de trabajo (de 8:00 de la mañana a 5:00 de la tarde), pero no salen en grupo, sino que cada una se desplaza en su vehículo”.

El problema no es solo de los conductores.

Manifiesta que el problema no radica solo en los conductores. Los peatones y los pasajeros también tienen su cuota de responsabilidad.

Puntualiza que es común ver a los choferes de carro o autobuses del transporte público recogiendo pasajeros en espacios donde hay colocados letreros que indican claramente la prohibición de detenerse para “montarlos” al vehículo.

“En este caso la falta de educación vial no solo es del chofer que se detuvo, sino también de los pasajeros que, ignorando el letrero, se reúnen a esperar el vehículo que deben abordar”, expresa.

Conde señala que los peatones deben ser orientados. Cruzan calles y avenidas sin tomar en cuenta los semáforos y el flujo vehicular de la zona, lo que obliga a los conductores a detenerse en medio de la vía pública, en muchos casos obstaculizando el tránsito en zonas como entradas y salidas de elevados y túneles. Esto ocurre, incluso, en lugares donde es evidente la existencia de puentes peatonales.

Lamenta que en el país no haya cultura de ahorro y sugiere a las personas que viven cerca, y se dirigen a lugares próximos, turnarse para transportar a las demás. Así se reduciría la cantidad de vehículos que circulan al mismo tiempo por las calles de la ciudad, cifra que de acuerdo con las estadísticas de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) asciende a 3,612,964 unidades. Es decir, hay casi cuatro vehículos por de cada 10 habitantes del país.

Cifras oficiales.

“Al 31 de diciembre de 2015, el parque vehicular ascendió a 3,612,964 unidades, registrándose 214,302 vehículos de nuevo ingreso respecto al 2014”, explica la DGII en un documento publicado en su portal oficial. En un año casi un cuarto de millón de ciudadanos y ciudadanas “resolvió su problema de transporte, pero agregó un vehículo más al problema del tránsito en el país”.

En la publicación se informa que del total de vehículos, el 53.9 % son motocicletas y el 21.4 % corresponde a automóviles. También arroja un dato importante: el 77.8 % pertenece a hombres, mientras que el restante 22.2 % al género femenino.

“La mayor parte de los vehículos se encuentra en el Distrito Nacional, Santo Domingo y Santiago de los Caballeros, con una participación de 26.2 %, 16.1 % y 8.5 %, respectivamente”, indica.

Al conocer el número de vehículos que hay en el país, se puede explicar que el 42 % circula en el Distrito Nacional y la provincia Santo Domingo, lo que es igual a decir que casi la mitad de los vehículos existentes en República Dominicana se concentra en solo dos localidades que conforman el Gran Santo Domingo, lo que explica, junto a otros factores, por qué se congestionan tanto las vías públicas.

Así también lo entiende el ingeniero Mayobanex Escoto Vásquez, quien se refirió al tema durante su disertación como conferencista en el Primer Congreso Internacional de Transporte, Tránsito y Movilidad, realizado por el Colegio Dominicano de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores (CODIA).

Opina otro experto.

Durante su ponencia, Escoto Vásquez coincidió con Conde. Dijo que hay que sentarse a planificar para lograr la mejora del tránsito y reducir los largos taponamientos. Planteó la necesidad de construir un ferrocarril que garantice ampliar el transporte masivo de personas.

Indicó que anteriormente en el país había varios ferrocarriles que aligeraban el tránsito, aunque en ese momento no existían tantos vehículos, por lo que se atrevió a solicitar al Gobierno la construcción de ferrocarriles que sirvan para el transporte masivo de personas.

“Necesitamos pedirles a los nuevos gobiernos que construyan una vía de ferrocarril. No solamente para carga, sino para transportar personas”, declaró Escoto Vásquez.

El también presidente de la Asociación Dominicana de Carreteras y Transporte (Asodocat), insistió en que el parque vehicular de República Dominicana es muy grande.

Hizo hincapié en que el número de vehículos de carga que circula por la ciudad también constituye un obstáculo en el flujo del tránsito. Entre otras razones porque deterioran las vías.

Conde y Escoto Vásquez coinciden en que la falta de planificación urbana y el incremento descontrolado del parque vehicular son dos de los factores que más alteran el desarrollo óptimo del tránsito.

¿Qué dicen los conductores?

Milquíades Sánchez tiene 15 años como chofer del transporte público. Para él no es un trabajo cómodo, pero es su oficio. Es miembro de la ruta 55 que traslada pasajeros desde el sector de Los Mina a Villa Faro, y viceversa.

Al ser cuestionado de por qué cree que se forman tapones en esa zona, no duda en responder. Afirma que las calles de la zona resultan estrechas para la cantidad de vehículos que circula por ellas.

También cuestiona que los conductores son muy imprudentes y  se detienen a recoger pasajeros en lugares donde está prohibido estacionarse para brindar el servicio.

“Además, hay muchos vehículos del transporte público que están en muy mal estado y en ocasiones se dañan en medio de la calle”, manifiesta.

Y, al parecer, su experiencia y las estadísticas les dan la razón. Según consta en el informe de la DGII, en el país “predominan los vehículos del año 2010 hacia atrás, representando el 96.1 % del total de automóviles, y el 83.8 % del total de jeeps”.

Hay demasiados vehículos.

Para explicar que en el país circulan demasiados vehículos, Milquíades pone el ejemplo de lo que sucede en la ruta a la que pertenece.

“En la ruta en la que laboro hay un exceso de vehículos. Hay 300 choferes que salen a trabajar interdiario, pese a que cada día solo deberían circular 80 vehículos”, revela.

Dice que la realidad es que todos los días 200 conductores hacen turno y salen a recoger pasajeros. Para ser más preciso, Sánchez agrega: “Esto sin contar los vehículos privados que circulan por la zona”.

“Ya usted sabe cómo se pone el tapón, sobre todo en las horas pico, que es cuando uno sale a recoger pasajeros”, advierte, luego de lamentar que tienen que circular en horas pico para poder trabajar, ya que “los pasajeros salen más o menos a la misma hora del trabajo y hay que transportarlos”.

Ante este escenario habría que llegar a la conclusión de que el problema del tránsito en el país obedece a múltiples factores, muchos de los cuales son extensiones de otras problemáticas sociales que coexisten en República Dominicana y que aún no han sido resueltas.

Entre esas problemáticas: la falta de planificación urbana, que debe ser diseñada por los ayuntamientos; la poca educación vial de los conductores, que se podría remediar si antes de otorgar las licencias de conducir los aspirantes fueran sometidos a procesos de formación, de educación vial y manejo defensivo.

También se hace necesario la creación de un sistema de transporte integral que no deje a merced de los operadores del transporte a los dominicanos y dominicanas que cada día salen a las calles del país a “montarse” en un vehículo público por no tener la suerte de los 3,612,964 ciudadanos y ciudadanas que han podido “resolver su problema de transporte agregando un vehículo más al problema del tránsito”.  

Es un servicio que cada día va de mal en peor, a pesar de los esfuerzos que al menos en el Distrito Nacional y Santo Domingo hacen los agentes de Amet.

Estos agentes se empeñan en buscar soluciones a un mal que al parecer no tiene remedio, debido a que, si bien  se han hecho grandes inversiones en infraestructura, falta invertir en lo más importante: las personas.

En moto 53.9 %

De los vehículos son motocicletas, según informe del parque vehícular del país, ofrecido por la DGII.

Propuesta

“Necesitamos pedirles a los nuevos gobiernos que construyan una vía de ferrocarril”. Mayobanex Escoto Vásquez, presidente de Asodocat.

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