¿Qué calificación tiene hasta ahora el Plan Nacional de Alfabetización?

Quisqueya aprende contigo. El programa se ha puesto en tela de juicio a raíz de un acto en el que se “graduaban” personas que no se alfabetizaronAlfabetización, por partes

Por Manauri jorge @ManauriJorge
¿Qué calificación tiene hasta ahora el Plan Nacional de Alfabetización?

El Plan Nacional de Alfabetización se lanzó cuando Danilo Medina no tenía ni un mes con la dirección del Ejecutivo. Para esa fecha el Censo de Población (ONE/2010) registraba casi un millón de iletrados con 851,396 mayores de 14 años.

Ya el programa cumplirá un cuatrienio y, aunque se pensó cruzar la meta en 2013, en materia temporal estamos reprobados.

El timbre para el inicio de las clases se escuchó por primera vez en enero de 2013, aunque la planificación de Quisqueya Aprende Contigo comenzó meses antes. Lo que se hizo fue aprovechar los errores cometidos en los gobiernos desde 1991 hasta el 2011 y presentar una estrategia más potable. En esos 20 años solo se logró bajar un 7 % el analfabetismo cuando pasó de un 17.7 % a un 10 %. En el 2012 se pretendía bajar de un 10 % a un 5 % en un año.

El entonces director del programa, Pedro Luis Castellanos, confesó que vaticinaban lograrlo cuando Danilo cumpliera un año de mandato, pero el Presidente casi termina su cuatrienio y todavía faltan peldaños. Desde que arrancó el proyecto la exsecretaria de Educación, Milagros Ortiz Bosch, consideró que llegar a la meta tomaría muchos años de pupitre.

“Los países que han logrado eliminar el analfabetismo lo han hecho bajo grandes condiciones políticas y sociales, o por procesos sostenidos de inversión adecuada en el sistema, que no creo sea el caso de nuestro país”, apuntó la también exvicepresidenta, al tiempo de preguntarse si realmente hay suficientes especialistas que supervisen el Plan y si todos los facilitadores manejan la metodología adecuada para enseñar a leer y escribir.

Si contamos que en esta media isla hay por lo menos 851,396 iletrados desde los 14 años en adelante, entonces la meta para conseguir la declaración mundial sería de medio millón como mínimo. El boletín 163 de Quisqueya Aprende precisa que ya hay 471,968 alfabetizados, por lo que solo faltarían 28,032 para el éxito.

Contradicciones

De acuerdo con el director de Programas Especializados de la Presidencia, Lidio Cadet, en el 2010 no había 851,396 iletrados, como registraba Estadísticas, sino 943,201. De asumir eso, para lograr erradicar el analfabetismo se necesita enseñar a leer y escribir a por lo menos 606,711 dominicanos. Si ya hay 471,968, solo faltarían 134,743. En diciembre de 2015 la Junta Nacional de Alfabetización anunció que “en tres años el analfabetismo en República Dominicana se redujo de un 14 % a 7 %”, aunque fuera de los números siguen las dudas.

La media anual de alfabetizados es de 157,322, con un ritmo mensual de 13,110. Si se multiplica el promedio mensual por los nueve meses en los que el gobierno pretende alcanzar la meta, eso arrojaría 117,992 que son 16,751 alfabetizados menos de lo previsto. En cifras reales se pudiera concretar la meta a mediados de noviembre, si no surgen imprevistos o cambio de gobierno.

Desde 1997 a la fecha se han implementado cuatro programas (Jornada Nacional de Alfabetización 1997-2000; Programa de Alfabetización de Zonas Fronterizas y Samaná 2000-2004; Red Nacional de Alfabetización 2004-2008; Patria Letrada 2008-2012) para elevar la calidad educativa en el país y sólo Aprende Contigo presenta mejoras sustanciales.

En octubre de 2015, Cadet se vio obligado a desmentir una acusación que hiciera el señor Ramón Samboy Cuesta en la sección “Cartas al Presidente” del periódico Diario Libre, en el que afirmaba que a los facilitadores no se les estaba pagando la labor de alfabetizar. El funcionario argumentó que los pagos no son salarios ni se hacen en un tiempo establecido, sino que se trata de un viático o aportes por horas de servicios.

Antes de esto, en agosto de 2013, varios facilitadores en San Pedro de Macorís se quejaron de que habían brindado un servicio por más de seis meses y no habían recibido ningún pago. Lo mismo que sucedió con educadores de Boca Chica en marzo de 2014 cuando denunciaron que les prometieron pagarles RD$2,000 mensuales, pero no habían recibido nada.

Hace menos de una semana, la periodista Shaira Castillo, de NCDN, presentó un reportaje desde una de las graduaciones del Plan Quisqueya donde constató que varias personas de las entrevistadas ni siquiera sabían por qué estaban allí. El acto era para poner el birrete a 2,500 letrados pero se comprobó que era una farsa, o por lo menos en parte.

Sobre ese grave problema, Lidio Cadet dijo que se trató de una confusión, por lo que les pusieron la banda de graduandos a personas que no estaban inscritas.

El alcalde Roberto Salcedo aseguró que esas personas fueron infiltradas por la oposición para hacerle un daño político, aunque el propio canal de televisión desmintió su anexión con cualquier afinidad partidaria.

Gustavo Montalvo, ministro de la Presidencia, anunció que suspenderá las graduaciones de los nuevos alfabetizados hasta pasadas las elecciones del próximo 15 de mayo. Adelantó que se hará una investigación sobre lo ocurrido con los graduandos, además de indagar sobre la organización del evento y “tomar las medidas correctivas que sean pertinentes”. El martes se produjo la primera reunión de la comisión investigadora.

Analfabetismo funcional

Sin embargo, hay un problema mayor en medio de todo esto: el analfabetismo funcional. De acuerdo con la UNESCO, en su informe “Alfabetismo funcional en siete países de América Latina”, ya no se puede hablar de analfabetismo de quien no sepa leer o escribir, sino que se deben agregar operaciones matemáticas, tecnológicas y de razonamiento.

En lo que respecta a las TIC, Dominicana ocupa el puesto 95 de 143 naciones estudiadas por la XIV edición del Informe Global de Tecnología de la Información 2015. Chile lidera la región al ubicarse en el puesto 38, seguido de Puerto Rico en el 44, Uruguay en 46, Costa Rica en 49 y Panamá en 51.

Hace dos meses el director de la Asociación Mundial de Empresas de Celulares, Sebastián Cabello, consideró que el acceso a Internet genera más oportunidades a quienes lo tienen. “No queremos promover que Internet sea obligatorio para las personas, pero lo que hoy sabemos es que el acceso está considerado como un derecho humano”.

El profesor David Bowden (2002) entiende que la alfabetización va mucho más allá de saber leer o escribir y que, incluso, depende de la cultura o sistema educativo en el que se analice. Por eso, una persona competente en el uso de los medios –y todo el mundo debería tener la oportunidad de llegar a serlo– puede descodificar, evaluar, analizar y producir medios, tanto impresos como electrónicos (Aufderheide y Firestone 1993).

Para agosto de 2011 el Indotel reveló que alrededor de 4.1 millones de ciudadanos tenían acceso a la Red con un alcance de por lo menos el 43 %, pero sólo en 662,712 hogares había herramientas para el uso de las TIC (Observatorio Político Dominicano 2013). Esto indica que se han creado mecanismos públicos de acceso a la Red, como los Centros Tecnológicos Comunitarios o las Salas Virtuales, pero no se han aprovechado a plenitud.

El problema se extiende también a las aulas porque de cada 20 pedagogos que aspiran a ser profesores públicos, solo cinco pasan las pruebas (Concurso de Oposición Docente 2013-2014). El promedio de calificación para los estudiantes que salen de las escuelas es de 57 de 100, cuando lo mínimo para aprobar son 70 puntos.

Hace algún tiempo, el presidente Medina lanzó la “República Digital”, una propuesta que busca dotar de una computadora a cada estudiante y docente, lo que abriría el paso a la educomunicación. La especialista en la materia Helen Hasbún considera que el principal problema es la resistencia de los docentes a la inclusión de la tecnología en el aula.

“El mayor reto de la educación en los nuevos tiempos será lograr el empoderamiento de la inteligencia colectiva desde los entornos físicos y virtuales, basados en aprendizajes colaborativos. Hablamos de un un paradigma pedagógico, más incluyente, participativo, abierto, transformador y colaborativo, lo que se traduce en educomunicación”, apunta Hasbún, única dominicana con doctorado en la materia.

Las competencias obligan a una reforma integral de la educación, no solo construyendo aulas sino motivando el razonamiento.

Las concepciones básicas de lectoescritura que busca Dominicana son ideales para conseguir la buena nota contra el analfabetismo, pero se quedan muy cortas en lo funcional. Para cuando se logre llegar al 5 % de seguro los resultados serán difundidos por la web, un espacio que exige más allá de las “a, e, i, o, u” que aúpa Quisqueya.

Alfabetización, por partes

Desempeño  

Desempeño
 

Si bien es cierto que la meta de alfabetizados pudiera cumplirse este año, la distribución de ese logro saca muy malas calificaciones. Pedernales es la provincia que mayor tasa de iletrados tiene, con un 36.5 % (7,689), y es, precisamente, en donde menos personas han logrado aprender, con 789, lo que representa un 10 % del total acumulado.

A Pedernales le siguen Elías Piña con un 32.7 % de iletrados e Independencia con 24.4 %. La Fundación Sur Futuro presentó un informe en 2014 donde destacaron la brecha abismal entre los iletrados rurales (20.36 %) y los urbanos (10.28 %). Las zonas del sur son las menos afortunadas, las mismas donde se registran los mayores niveles de pobreza.

El Distrito Nacional (7.42 %), Santo Domingo (8.73 %), La Romana (10.71 %), San Pedro de Macorís (10.73 %) y Santiago (11.76 %) son los lugares de menor analfabetismo.

La pobreza es determinante en la cifra, puesto que el 43.73 % de los iletrados están en hogares sin recursos, frente a un 2.79 % de la clase media y alta.

Para que este plan pudiera funcionar, los organizadores aprovecharon la experiencia de los programas anteriores y asumieron el cambio. Por ejemplo: el material de apoyo que se distribuye presenta una tipografía más legible, utilizaron infografías, fotos más realistas, incluyendo personas con discapacidad, y se compensa el equilibrio entre texto e imagen.

También se asumió el apoyo con planes médicos a los adultos mayores que presentan problemas en la dentadura. Se dispuso, además, hacer una versión en Braille para las persona ciegas y se apoya con lenguaje de señas para los sordos.

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