El amor por Haití de la monja española asesinada

Una vida de servicio. “Creo que algo de mí se murió con ellos. No hay noche que no vea sus manos pidiéndome ayuda y gritándome”, expresó Sor Isabel, pasado el terremoto de 2010 en Haití, sobre las personas que vio morir bajo los escombrosCarta de Isabel Solá a su congregación Jesús y María, en 2011, después de sobrevivir al terremoto que ocurrido en Haití:

El amor por Haití de la monja española asesinada
Cita

“Haití es ahora el único lugar donde puedo estar y curar mi corazón. Haití es mi casa, mi familia, mi trabajo, mi sufrimiento y mi alegría, y mi lugar de encuentro con Dios”. Isabel Solá, monja española misionera de la Congregación Jesús y María

Para Isabel Solá, monja española asesinada el pasado martes, Haití era su casa; su lugar de encuentro con Dios. Mañana, será enterrada en esta tierra a la que llegó en el año 2008.

Sor Isabel, religiosa de la Congregación Jesús y María, vivió de cerca la pobreza de este pueblo. Perdió grandes amigos en el terremoto de 2010, caminó por los escombros, y cuando las edificaciones en Haití eran solo pedazos concentró sus esfuerzos en abrir un centro médico para tratar a personas que perdieron sus extremidades durante la catástrofe.

En una carta –del 22 de julio de 2011– dirigida a Obras Misionales Pontificias, la hermana Isabel cuenta de sus días en Haití pasado el sismo, que dejó más de 300 mil muertos y un millón y medio de damnificados.

“Pensaréis que cómo puedo seguir viviendo en Haití, entre tanta pobreza y miseria, entre terremotos, huracanes, inundaciones y cólera… Lo único que podría decir es que Haití es ahora el único lugar donde puedo estar y curar mi corazón. Haití es mi casa, mi familia, mi trabajo, mi sufrimiento y mi alegría, y mi lugar de encuentro con Dios. Y si no… venid y lo veréis”, escribió.

El papa Francisco, luego de la canonización de la Madre Teresa de Calcula, lamentó el asesinato a Isabel Solá y reconoció la labor de aquellos que se entregan al servicio de los hermanos en contextos difíciles y riesgosos.

“De manera particular pido rezar por la hermana misionera española, Sor Isabel, que fue asesinada en la capital de Haití, un país muy probado, para el que pido que cesen tales actos de violencia y que haya una mayor seguridad para todos”, dijo el Sumo Pontífice en referencia al caso.

En la Capilla Jesús y María del Colegio San Gervasio, Barcelona, realizaron una eucaristía en su memoria. Aún se desconoce la razón de este crimen, que dejó a Haití, a España (país natal) y al mundo sin esta mujer que desde los 18 años dedicó su vida a servir a los demás poniendo bien  alta la bandera de su fe.

OTROS CASOS EN 2016:

Cuatro hombres violaron y secuestraron a una monja de 81 años en Bolivia

Pero Isabel Solá no es la única religiosa afectada por la violencia. La semana pasada, la Secretaría General de la Conferencia Episcopal Boliviana y la Diócesis de Coroico denunciaron que cuatro hombres secuestraron y violaron a una religiosa de 81 años, la noche del martes 30 de agosto.

“Regresaba de una reunión pastoral cuando fue interceptada en el vehículo que manejaba, secuestrada por 4 personas que la subieron a otro vehículo y, siendo retenida de forma violenta y contra su voluntad, en la carretera de Caranavi, abusaron de la Hermana y la dejaron en el camino substrayéndole la camioneta”, expresaron a través de un comunicado los obispos de la referida diócesis, quienes calificaron el hecho como “violento, inhumano y delictivo”.

A juicio de la jerarquía católica en Bolivia se trata de un “crimen vil y brutal porque ha sido perpetrado en contra de una mujer, anciana y religiosa y porque ha querido mellar la dignidad humana y espiritual de la Hermana”.

Asesinan a dos monjas en Estados Unidos

También las calles Estados Unidos se han teñido con sangre de religiosas. El pasado 25 de agosto dos monjas fueron asesinadas en el estado de Misisipi.

La hermana Paula Merrill, enfermera de las Hermanas de la Caridad de Nazareth en Kentucky; y la hermana Margaret Held, también enfermera pero de las Hermanas de San Francisco en Milwaukee, fueron halladas sin vida en la localidad de Durant, donde residían, en el condado de Holmes, según refiere el portal ACI Prensa.

El sacerdote Gred Plata, quien se dedicada junto a las religiosas a cuidar enfermos, repartir útiles escolares y ayudar a los necesitados, pasado el hecho las describió como “las hermanas más dulces que se puedan imaginar” y se lamentó con la expresión “esto es demasiado”.

Las congregaciones religiosas a las que pertenecían Merril y Held se negaron a que el homicida fuera condenado con pena de muerte por considerarlo totalmente contradictorio a sus acciones en defensa de la vida.

“Durante años las Hermanas de la Caridad de Nazareth y las Hermanas de las Escuelas de San Francisco hemos trabajado para abolir la pena de muerte, incluso cuando buscamos justicia y verdad”, enfatizaron.

Un sacerdote de 84 años fue asesinado en Francia por el Estado Islámico

A finales de julio de este año, fue asesinado el sacerdote Jacques Hamel, de 84 años, por dos –declarados– miembros del Estado Islámico, mientras celebraba una eucaristía en la iglesia católica de Saint-Etienne-du-Rouvray, en el norte de Francia.

Además de degollar al religioso, los atacantes tomaron como rehenes a dos religiosas e hirieron gravemente a un laico. El padre Hamel ya tenía 58 años sirviendo a Dios como clérigo.

El papa Francisco, en esta ocasión, también se refirió al hecho con pesar y pidió oración por el fallecido, sus familiares y los victimarios.

En Yemen mataron a tiros a cuatro monjas

La primera semana de marzo, hombres armados entraron a un hogar de ancianos y mataron a 16 personas, entre ellas cuatro monjas, en la ciudad de Adén en Yemen.

Dos de las monjas eran de Ruanda, una era de Kenia y la otra de India, según la agencia Fides.
Una consagrada que sobrevivió y fue rescatada dijo que se escondió dentro de un refrigerador en un almacén después de escuchar a un guardia yemení gritando “¡corran, corran!”.

Testimonio de Sor Isa, quien desde 2008 vivía en Haití

Carta de Isabel Solá a su congregación Jesús y María, en 2011, después de sobrevivir al terremoto que ocurrido en Haití:

Cuando volé hacia Haití hace tres años, recuerdo el desgarro que sentí por lo que deje en África, el vértigo del salto que me tocaba dar hacia lo desconocido y a la vez recuerdo también la libertad que me daba la decisión de dejarlo todo una vez más por ayudar a construir ese Reino que siempre creí que Dios tiene pensado para nosotros.

Para empezar, no me podía imaginar lo que era realmente la miseria de Puerto Príncipe, pero tampoco lo impotente que me iba a sentir en medio de ella. Y ni por asomo me podía imaginar que un terremoto me iba hacer bajar la cabeza literal y espiritualmente hasta hacerme comprender profundamente que el único que salva es Jesús. No me podía imaginar que me iba a tocar sobrevivir a una de las mayores catástrofes de la historia y que esto cambiaría radicalmente mi concepción de la vida, del sufrimiento, de la muerte y de la fe. Tras el terremoto, la tentación del desaliento y de la queja a Dios era enorme.

Estuve muy triste, desanimada, chocada y rebelde. Me reprochaba a mí misma haber salido con vida y como muchos, me preguntaba por qué Dios permitía algo así en un pueblo tan castigado a lo largo de la historia. Pero el pueblo haitiano nunca tuvo esa reacción: Rezar, aceptar, cantar y pedir fortaleza. Esa ha sido su reacción.

En lugar de quejarse y rebelarse, han pedido coraje y fuerza para llevar el sufrimiento. Tanto sufrimiento ha hecho de ellos un pueblo tremendamente humano, humilde y valiente.Entre los escombros volvían a plantar sus sombrillas para seguir vendiendo y ganarse la vida. La vida continúa y Dios está con nosotros. Esa era su única certeza. Mientras yo me lamentaba, ellos seguían caminando. Los escuche cantar con lágrimas “ ¡Gracias, Señor!” y eso desmonto todos mis esquemas, aun sin acabarlo de entender. No sé por qué, pero aunque mi cabeza no lo entiende, mi corazón, sí.

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