José Mujica: La aclamada entrevista que dio en 2014 a Metro Internacional

Al final de su mandato en 2014 –que se ganó la atención internacional–, Metro lo buscó en su modesta chacra de Montevideo y charló con el expresidente uruguayo que hoy expondrá en RDFicha de vidaFrases que definen a Mujica.

Por sengo pÉrez
José Mujica: La aclamada entrevista que dio en 2014 a Metro Internacional

Es difícil de creer que la residencia de un presidente de Uruguay sea esta sencilla casa –en realidad, un ranchito– rodeada de sembríos. Es una chacra en el Rincón del Cerro, a 15 kilómetros del centro de Montevideo. En la puerta solo hay dos guardias –vestidos de civil en un auto común–, que nos dejan pasar cuando les decimos que tenemos una entrevista pactada sin siquiera pedir que nos identifiquemos. Pero aún más difícil de creer al entrar al ranchito es que esa mujer mayor, canosa, que sale a acomodar la ropa al sol para que se seque en un tendal, sea Lucía Topolansky, primera dama y senadora de un país.

En un patio con piso de tierra, atiende Metro Internacional el compañero José Mujica Cordano, rodeado de Manuela –su conocida perrita de tres patas– y de gallinas que cacarean. A unos metros está su célebre Volkswagen escarabajo celeste de 1987, aquel por el que un jeque árabe ofreció pagarle un millón de dólares. Habla el “Pepe”, un presidente singular, decente, honesto, que no solo deja emotivos discursos, frases polémicas, graciosas o profundas, sino una tangible realidad: ha puesto –positivamente– a Uruguay en los ojos del mundo.

Fue anarquista primero, militante de un partido tradicional después, ciclista de ruta. guerrillero con el alias de “Facundo”, resultó herido de gravedad en un tiroteo y sufrió la extirpación del  bazo. Quedó recluido en la cárcel de Punta Carreta, hoy convertida en shopping, en 1970. Se fugó en 1971 por un túnel con 109 compañeros. Fue nuevamente detenido un mes después y se volvió a fugar al año siguiente, en abril, para caer otra vez preso en agosto (no hay mucho lugar donde esconderse en Uruguay). No saldría libre hasta 1985, tras la amnistía decretada por el gobierno de Julio María Sanguinetti. En noviembre de 2009 fue elegido presidente, cargo que asumió en marzo del 2010 y abandonó en marzo del 2015, después de la segunda vuelta que determinó que su sucesor fuera el oficialista Tabaré Vázquez en desmedro del opositor Luis Lacalle Pou.

Don Pepe, ¿cuál es el balance que hace de estos casi cinco años como presidente de Uruguay?

Junto con el pueblo uruguayo, que fue el que hizo el esfuerzo, fue posible bajar mucho los niveles de pobreza. Hace 10 u 11 años teníamos un 28, 29 por ciento de uruguayos en pobreza; hoy andamos en el 11 por ciento y la indigencia bajó a 0.5 por ciento. Podríamos haber avanzado un poco más, pero no nos dio la nafta. Uruguay tiene un ingreso medio per cápita de 17 mil dólares, lo que representa una mejora sustantiva. En temas laborales, el índice de desocupación oscila entre el 5 y el 6.5 por ciento, cuando era del 22 por ciento hace diez años. La inversión anda por el 25 por ciento del PBI, y antes andábamos en 12 o 13 por ciento. Ha habido cambios que van a repercutir en la sociedad futura.

¿A qué le tiene más fe en el futuro?

En el tema de la energía, el cambio es muy importante. Nos estamos transformando en exportadores de energía eléctrica, nosotros, un país que tenía muchas dificultades para abastecerse a sí mismo. Pero seguimos con deficiencias logísticas. Ha aumentado mucho la producción del país y tenemos retraso en cuestiones portuarias y de carreteras. Por otra parte, tengo también mucha fe en la educación.

Hemos mejorado y profundizado en la enseñanza tecnológica, ha habido una descentralización importante en la Universidad de la República. Mucha gente en América no sabe que hace más de cien años tenemos enseñanza gratuita en el país, ni nosotros nos acordamos de eso.

El 83 por ciento del estudiantado uruguayo va a institutos públicos gratuitos en todos los niveles. En educación hemos dignificado la profesión del maestro, que estaba muy postergada y muy mal remunerada. Con eso ha aumentado considerablemente la cifra de estudiantes que quieren ser docentes en el futuro. No se puede tener una enseñanza buena con profesores muertos de hambre y de cuarta.

¿De qué medida tomada durante su presidencia se siente más satisfecho?

Algunas  cuestiones que tienen que ver con el ámbito rural, “pavadas” si se quiere. Está la ley de ocho horas para los peones rurales, algo que hacía más de cien años que se buscaba y no se concretaba. Uruguay es un país de industria agropecuaria y agroexportadora y vive en buena parte del trabajo que se vende al exterior; junto con Australia somos el país que, proporcionalmente, mayor participación tiene en este rubro de trabajadores rurales y no era justa su situación. Creo que donde más mejoraron las condiciones sociales, de vida, fue en el interior profundo de Uruguay, que era lo que estaba más olvidado.

¿Imaginó que la legalización de la marihuana causaría tanto revuelo internacional?

No, no lo pensé, pero tenía que provocarlo, naturalmente. Hay que tomar estas medidas en sociedades que tienen miedo, que son pacatas, que no quieren ver la realidad como es. No es en realidad una medida a favor de la marihuana, sino contra el tráfico de drogas.

Se frivolizó el tema, ¿no?

Sí, y no tomaron en cuenta el efecto negativo que tiene el narcotráfico que hasta prostituyó, entre comillas, el mundo delictivo. Porque hasta en el delito había códigos, ciertas cosas que no se hacían. Ahora, el narcotráfico introdujo la costumbre esa de “o plata o plomo”. Nosotros razonamos siguiendo aquel criterio de Einstein: “Si quieres cambiar, no puedes seguir haciendo lo mismo”. La represión sola no sirve, y las medidas que estamos tomando para ensayarlas desde el punto de vista práctico tienen esta finalidad, arrebatarle el mercado al narcotráfico.

¿Le parece que otras drogas podrían seguir el camino de la legalización?

No me aventuro tanto. Tenemos que esperar a ver lo que pasa con la marihuana, porque esto no deja de ser un experimento.

¿Leyes como la del matrimonio igualitario deben tomarse porque son de derecho, o como se dice en otros países de América Latina, se debe esperar a que nuestras sociedades “estén preparadas”?

Si no tomamos las medidas, la sociedad nunca va a estar preparada. Es como discutir lo del huevo y la gallina, esto es más viejo que el agujero del mate, no podemos desconocer la realidad, gustará o no nos gustará, pero el hecho es que existe, y si existe, tratar de ocultarlo, taparlo, no verlo, es mortificar a la gente inútilmente. Nosotros no partimos de otra base que reconocer lo que existe en la sociedad y organizarlo para que funcione lo mejor posible, eso incluye el matrimonio igualitario para parejas del mismo sexo.

La uruguaya es una sociedad más liberal y vanguardista que otras de América Latina. ¿A qué cree que se deba?

Es más abierta porque es un país muy laico, sin duda el más laico de toda América Latina. La influencia religiosa que existe no tiene el mismo peso que en otras partes. Por otro lado, históricamente tuvimos gobiernos muy audaces. El voto femenino, el divorcio por la sola voluntad de la mujer, ¡el reconocimiento de la prostitución!, este país la legalizó y a las trabajadoras sexuales les puso un carné… También estuvo la nacionalización del alcohol,  el invento de la universidad femenina para que las familias se animaran a mandar a las chicas a estudiar, porque había una serie de prejuicios en décadas ya bastante pasadas.

¿Y cómo manejó su gobierno el tema de la despenalización del aborto?

El tema del aborto está en ese mismo camino. A favor del aborto no está nadie, ¿quién va a estar a favor? ¡Ni siquiera quienes se lo hacen! Pero hay que considerar las circunstancias sociales, los problemas que acarrea esa mujer, la soledad para resolver su problema y caer en lo clandestino.

Otra vez, no podíamos negar una realidad que existe. Y pasa que ahora, con la despenalización, a las chicas –sobre todo a las muy jóvenes que pasan por ese trance–, muchas veces las hacemos retroceder en esa decisión, dándoles el apoyo de especialistas, no dejándolas solas; si tienen problemas económicos, también las ayudamos y muchas también retroceden en su primera decisión de abortar.

Así que, aunque parezca lo contrario, con esta medida salvamos más vidas. Y si la mujer mantiene su decisión, la atendemos prolijamente evitando muertes inútiles, como se producían antes en la clandestinidad.

Lo otro era tapar el sol con un dedo porque el aborto se lo iban a hacer igual.

¿Ha sido muy fuerte la oposición de la Iglesia católica y los sectores conservadores a la despenalización del aborto?

Sí, fue una oposición fuerte, dura. Lo esperábamos, pero ya le digo que Uruguay es un país muy laico.

A pesar de las mejoras en el país, ¿por qué cree que los jóvenes se van de Uruguay, por qué hay tanto uruguayo viviendo en el exterior?

¡Nooo, al revés! Los jóvenes están volviendo, estamos en el operativo retorno. Alguno se va, claro, estamos en un mundo más abierto y eso pasa en todos los países, pero en estos años estamos recibiendo a gente que había emigrado, los uruguayos están volviendo.

¿Qué queda pendiente como tarea de gobierno?

Uy, un montón de cosas. Lo que más me interesaría para el futuro sería masificar la enseñanza técnica en el interior del país, esa es una deuda que queda pendiente.

¿Es consciente de que usted puso a Uruguay en el mapa internacional, que lo hizo más visible, que hay un Uruguay del Pepe Mujica?

Sí, dicen que es así, pero yo no tengo la culpa que otros remeden el feudalismo, con vasallos y todo. No puede haber un país de una persona…

¿Pensó usted en esa realidad cuando estaba en un calabozo de dos por dos?

No, nunca, ¡ni por las patas!

¿Cómo se anda por la vida, cómo anda usted?

Liviano  de equipaje, con lo justo, con lo imprescindible y necesario. Así no gasto el tiempo de vida –que es un milagro, lo mejor que tenemos, la única gran riqueza–, en lo que no vale la pena. Hay que ir ligero, con renunciamientos, para gastar la vida en lo que a uno lo motiva. Eso es la libertad.

¿Qué se llevó de su paso por la presidencia?

El cariño de los humildes, que me griten Pepe por la calle, la fidelidad de la gente. Una cosa chiquita para el mundo, que para mí es muy grande.

Así se despide el hombre que purgó doce años de cárcel en las peores condiciones, que sobrevivió a la tortura, y volvió a la vida para pelear con votos por un mundo mejor. Dejó el gobierno con una gran aceptación. Pero la lucha continúa, y lejos de descansar, el viejo guerrero fur elegido como senador de Uruguay en la lista que mereció la más alta votación. Por un tiempito más, el Pepe Mujica seguirá hablando y seguramente dando que hablar.

Ficha de vida

Junto a su esposa Lucía Topolansky.

Junto a su esposa Lucía Topolansky.

•    Orígenes. José Alberto Mujica Cordano nació el 20 de mayo de 1935 en Montevideo. Su padre, que tenía una pequeña hacienda, falleció cuando él tenía seis años.

 •    Vida de guerrillero. Ingresó a la preparatoria de Derecho, pero dejó los estudios para entrar a la política desde mediados de los años cincuenta, militando en el nacionalismo. En los años sesenta se integró al movimiento guerrillero Tupamaroa, participó en enfrentamientos armados, vivió en la clandestinidad y pasó, en total, 15 años en prisión. Salió en libertad en 1985.

•    En la arena política. A fines de los ochenta formó el Movimiento de Participación Popular (MPP), dentro de la coalición izquierdista del Frente Amplio. En 1994 fue elegido diputado por Montevideo, y en 1999 senador, repitiendo en el 2004. El presidente Tabaré Vázquez, del Frente Amplio, lo designó ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, cargo que desempeñó hasta el 2008.

•    A la presidencia. Postuló a la presidencia de Uruguay como candidato del Frente Amplio y en la primera vuelta de las elecciones del 2009 obtuvo el 47.9 % de los votos. En segundo vuelta superó a Luis Alberto Lacalle (52.3 %).

•    En pareja. En 2005 se casó con Lucía Topolansky, su compañera de toda la vida, con la que militó en el movimiento de los tupamaros, y que también purgó prisión de 1972 a 1985. Ella es actualmente senadora, y ambos han sido elegidos senadores para el periodo 2015-2020. No tienen hijos.

Alta popularidad

56 % de aprobación tiene Mujica en octubre del 2014, según la encuestadora Equipos. Su nivel más alto se registró al inicio de su mandato, en marzo del 2010, con el 73 %.

“Pepe” sic.

Frases que definen a Mujica.

“Pobres no son los que tienen poco. Son los que quieren mucho. Yo no vivo con pobreza, vivo con austeridad. Preciso poco para vivir”.

“Los presidentes deberían ser más sobrios. No quiero usar la palabra austeridad, porque en Europa dejan a la gente sin trabajo y a eso le llaman austeridad. El pueblo griego lleno de austeridad, muriendo de hambre… Eso no es austeridad”.

“Yo vivo como vivía antes. Ando en el campo. No tengo sirvienta porque me levanto en calzoncillos a orinar, tengo que orinar tres o cuatros veces por noche porque soy viejo”.

“El poder no cambia a las personas, solo revela verdaderamente quiénes son”.

“La política no es un pasatiempo, no es una profesión para vivir de ella, es una pasión con el sueño de intentar construir un futuro social mejor; a los que les gusta la plata, que se queden bien lejos de la política”.

“La economía sucia, el narcotráfico, la estafa, el fraude y la corrupción son plagas contemporáneas cobijadas por ese antivalor, ese que sostiene que somos más felices si nos enriquecemos, sea como sea”.
“La política es la lucha por la felicidad de todos”.

 

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