Rosa Elcarte - Unicef: “Estamos normalizando el abuso sexual y las relaciones tempranas”

La representante de Unicef en República Dominicana habla con Metro sobre las consecuencias de sexualizar a las niñas, las altas cifras de embarazo en adolescentes, matrimonio infantil y la necesidad de formar a las familias para que no transmitan a las menores de edad que su cuerpo es una herramienta económica para salir de la pobreza. Cifras nacionales e internacionales sobre embarazo adolescente en República Dominicana y el mundo

Rosa Elcarte - Unicef: “Estamos normalizando el abuso sexual y las relaciones tempranas”

Con respeto a otros países de Latinoamérica, ¿cuál es la condición actual de República Dominicana en embarazo adolescente?

República Dominicana en embarazo adolescente está por encima de la media de América Latina y en uniones tempranas somos casi los primeros con niñas por debajo de los 18 años de edad. Cuando hablamos por debajo de los 15 años somos el más alto de Latinoamérica en cuanto a uniones tempranas, con cifras similares a las de África subsahariana.

Estamos haciendo un estudio y no tenemos las cifras concluyentes pero aproximadamente entre 12 y 14 niñas menores de 15 años cada día del año pasado, tuvo un hijo. Da como escalofríos ¿no? Y esos embarazos, la inmensa mayoría no son con niños de 15 y 16 años.  Habrá algún caso que no, pero la inmensa mayoría es por abuso sexual. Un abuso sexual tolerado en una unión temprana sigue siendo abuso sexual.

El tema de la educación sexual en las escuelas ha generado en reiteradas ocasiones serios debates. Padres consultados nos cuentan que temen que se les dé a sus hijos algún tipo de información que encienda en ellos la chispa por las relaciones sexuales. ¿Qué cree usted al respecto?

La chispa está sembrada, crecida y exageradamente desarrollada en este país más que en otros. La chispa está ya desparramada. Lo que tenemos que hacer es reconducir esa chispa y como digo, no es el objeto solo hablar de condón o anticonceptivos. Ahí es que nos confundimos. El objeto es educar a esa niña desde que tiene dos años en que su objetivo en la vida es algo más que tener sexo. Y que su objetivo en la vida es algo más que conseguir una pareja.

Si desde los dos años estamos poniendo a la niña monísima (bonita) para conseguir una pareja cuando tenga doce o trece años, ella va a estar dispuesta a conseguir novio. Las sexualizamos desde los tres años. ¿Por qué vestimos a las niñas como adultas pequeñitas? Las niñas son niñas. Estamos sexualizando a las niñas. La niña tiene en su mente que tiene que estar bonita, que tiene que enseñar la barriguita, que tiene que ser provocadora, desde que tiene tres años. Les estamos diciendo que lo más importante que tienen es su cuerpo para conseguir tener una vida plena. Ahí es donde estamos equivocados. Ahí es donde tenemos que trabajar. Tenemos que crear personas, no tenemos que crear objetos sexuales. No tenemos que transmitirle a la niña que su cuerpo es una herramienta económica, para salir de la pobreza, para conseguir un hombre que la mantenga.

Tenemos que conseguir que la niña tenga la ilusión de un proyecto de vida y ahí plantearle que cuanto más tarde inicie su vida sexual, más va a poder desarrollarse. Pero hay un momento en que, queramos o no queramos, van a arrancar. Y no siempre va a ser a los 18 años. Están arrancando a los 15 años, ellos y ellas. A la niña lo que hay que decirle es: bueno cariño, ya arrancaste tu vida sexual. Entonces cuídate, porque aún tienes un proyecto de vida y tu proyecto era ser astronauta. Y si vas a ser astronauta, tienes 15 años y estás teniendo sexo. Por Dios, estas son las medidas.

No vamos a enseñarle a nadie que tenga sexo. Tenemos que enseñarle habilidades para la vida. Tenemos que convencerla de que tenga un proyecto de vida que sea ser feliz, ser independiente económicamente y lo demás vendrá. También la pareja y será alguien que la valorará por lo que es. El problema es que estamos sexificando a las niñas y ya cuando están sexificadas, desde antes de los 11, no les dan anticonceptivos. Las estamos confundiendo por completo.

¿Qué observa Unicef en las escuelas sobre las enseñanzas de educación sexual?

Realmente, en este país, y en otros, hay una cultura un poco extraña. Por un lado tenemos todas estas cifras tan enormes de uniones tempranas, embarazo adolescente, abuso sexual, explotación; todo eso, que tiene que ver con que los jóvenes, queriendo o sin querer, están teniendo relaciones a los 13 a los 14. Y por otro lado, no estamos consiguiendo que en las escuelas hayan asignaturas de habilidades para la vida, donde se empiece a plantear la importancia del retraso de la sexualidad; y en segundo lugar, para decir si ya lo has iniciado, por lo menos cuídate, no solamente para no embarazarte, sino para evitar las enfermedades de transmisión sexual. Es como si quisiéramos cerrar los ojos y evitar la educación sexual porque “no está pasando”.

Realmente, está pasando, pero creemos que si les explicamos va a pasar más. Si les explicamos, será más difícil que pase. Se trata de dar clases en escuelas y colegios no solamente sobre anticonceptivos sino de educar a las niñas para que tengan un plan de vida que no sea solo un embarazo; de educar a las niñas para que realmente piensen en ser niñas y jueguen al fútbol y a las muñecas y en ser profesionales.

Conseguir que la mujer sea independiente económicamente nos va a evitar maltratos. Nos va a evitar un montón de cosas, incluso eso de que “él me mantiene y tengo que soportar los palos y tengo que soportar incluso que viole a mi hija”. Si consiguiéramos que padres y profesores transmitieran que lo importante es conseguir que sea independiente económicamente, ese es el primer mensaje. Es necesario transmitirle al niño que tiene que esperar para conseguir lo que quiere y ya a partir de ahí, si has empezado, cuídate.

¿Por qué cree usted que hay una tendencia en las niñas embarazada a pensar primero en el aborto?

Piensan en una práctica ilegal en este país, y peligrosa. Cuando las niñas piensan en el aborto, es por el grado de angustia que les genera esa situación de quedar embarazada sin querer. No solo piensan en aborto, sino también que sabemos que en todos los países del mundo hay abortos clandestinos. Todo esto es porque no se han puesto las cosas claras. En el caso de las niñas, no tendríamos que estar pensando en aborto sí o en aborto no. Tenemos que estar pensando en que no queden embarazadas. Cuando ellas piensan en aborto es el reflejo inmediato del grado de angustia.

Adolescentes entrevistadas nos hablan sobre palabras discriminatorias hacia ellas de parte de algunos médicos y enfermeras cuando van a las maternidades. ¿Cree usted que hace falta preparar a los galenos sobre el trato a las adolescentes embarazadas?

Hace falta primero formar en derechos humanos a muchos, no a todos, porque evidentemente no son todos así. Hay que hablar sobre cómo se trata a la mujer embarazada, no solo a la adolescente embarazada. También hablar de cómo se trata al recién nacido, cuáles son sus derechos, no es solo calidad sino la calidez. Aquí se están empezando los consultorios específicos para adolescentes. Ya hay algunos que se están trabajando con Salud Pública y otras organizaciones. Hay que potenciar eso, pero mientras no los haya en todo el país, evidentemente, tenemos que trabajar mucho más en formar a los médicos en derechos de la adolescente, el trato respetuoso a la embarazada y al recién nacido.

¿Cuáles son los tres pilares que, a su juicio, ayudarían a disminuir las cifras de embarazo adolescente en este país?

Lo primero, formar a las familias en que no eduquen a sus hijas para conseguir marido. Que eduquen a sus hijas para ser buenas personas, profesionales y económicamente independientes. Lo segundo es que sí hay que trabajar en las escuelas fomentando y reforzando que las niñas tengan un proyecto de vida personal no ligado exclusivamente a su sexo. Hay que hablar de habilidades para vida y dentro de ello conocimientos sobre planificación familiar para que cuando llegue el momento y estén teniendo relaciones sexuales esté protegidas.

Y tercero, hay que trabajar mucho con las comunidades más pobres, porque en las comunidades más pobres, es donde más se está viendo esto y es donde más está utilizando el cuerpo como una herramienta económica para salir de la pobreza; y ligado a esto, es el espacio donde hay más abuso sexual.

Según la Ley (la 136-03 que habla sobre la protección de los derechos de los niños, niñas y adolescentes), si una niña tiene relaciones con una persona cinco años mayor que ella es un abuso sexual. Necesitamos que esa práctica se persiga. La niña dice que sí –que quiere estar con esa persona–, tú imagínate que tienes una de 17 años y no le dejamos votar para que elija un alcalde, pero le dejamos que decida que la violen. Si tienes una niña de 12 años y está jugando con un cuchillo y sus dedos, vas a decir “es que él quería”. Se ha cortado cuatro dedos pero es que él lo quería. Ellos son niños, nosotros somos los adultos. Si es un hombre de cuarenta años, pues un adulto que se acerque y le diga, “mira es una niña”. Y ese hombre que le diga a la menor, “mira cariño, vete a casa, te ayudo económicamente pero no hace falta que te viole”.

¿Por qué no le dejamos votar o tomar alcohol a una persona menor de 18 años? Porque el cerebro no está lo suficientemente desarrollado No es que las niñas de 16 años sean adultas bajitas, no. No tienen ni el desarrollo neuronal, ni el desarrollo físico, ni el desarrollo psicológico para decir quiero y me gusta que me violen. Realmente, ellas son víctimas siempre, no hay ninguna excusa.

Recientemente, Unicef difundió un informe con estadísticas sobre el estado de la infancia en República Dominicana inspirado en datos de la Oficina Nacional de Estadísticas. ¿Qué hallazgos llamaron más su atención?

Cuando analizamos la temática del embarazo adolescente veíamos cifras altas; que un poco más del 20 % de todas las adolescentes del país están embarazadas. Nos llamaba la atención cuando analizábamos según el quintil de pobreza y veíamos que en el más pobre se elevaba el embarazo adolescente a un 40 %. Si lo comparas, las niñas más ricas solo se embarazan un 4 % y las más pobres un 40%. Es decir, si eres pobre tiene 10 veces más riesgo de estar embarazada antes de los 18 que si fueras rica. Es un elemento importante que va señalando qué tipo de población es la que se está embarazando más.

El otro tema que nos llamaba mucho la atención, cuando analizábamos la Encuesta Nacional de Hogares de Propósitos Múltiples (ENHOGAR), oficiales del país, es que cuando se pregunta a las chicas embarazadas, el 50 % dice que sí quería quedar embarazada y el otro 50 % que no.

Cuando uno chica se embaraza queriendo, sospechamos que hay debajo de eso una intención de “me embarazo porque estoy en una unión temprana”. O a la inversa: “me embarazo para conseguir estar en una unión temprana”.

Vemos familias que dicen, “si ya te has embarazado te vas de casa, con tu pareja”. “Que bien, ya soy mayor y tengo pareja”. Pero resulta que esa pareja temprana en muchísimos casos la deja, la abandona, y entonces ella a veces vuelve a tener otro hijo con otra pareja intentando volver a tener el sostén del hombre. Digamos que hay un trasfondo de un grupo de jóvenes, las más pobres, en unión temprana. Específicamente, un 60 % de las más pobres.  

Luego tenemos el grupo de chicas que no pensaban embarazarse, que no querían embarazarse, pero se embarazaron porque no conocían los anticonceptivos, o no tenían acceso a ellos o sí tenían acceso y conocía, pero quedaron embarazadas en una noche loca. Ahí sí que a veces puede haber una marginación desde el principio. Una marginación que acaba en que la echen de la escuela, aunque no esté permitido, o que ella misma se automargine y deje de ir a la escuela.

Y tenemos el tercer grupo de niñas que son abusadas por su familia, por un tío quizá, y que son explotadas sexualmente y comercialmente. Este último grupo, quede embarazada o no, es un grupo que pierde el valor del propio cuerpo. Pierde su propia autoestima, pierden su propia valoración y entran en un proceso de autodestrucción del que es muy difícil rescatarlas. Si la niña encuentra el apoyo de la madre es que, quizá, puede recuperar un poquito su vida.

¿Algo más que quiera destacar sobre esta problemática que, según sus informes, genera un círculo de pobreza en la sociedad dominicana?

La gente se ha acostumbrado a ver esto. Hay tantos casos que mucha gente dice sí, ya tienen 15 años. Sale una noticia de que un hombre mató a su pareja de 16 años y todos se preocupan porque la mató y no porque tenía 16 años. Estamos normalizando el abuso sexual, las relaciones tempranas en la sociedad. No denunciamos, no hacemos nada para corregirlo.

Esta es la cultura de sexualizar el cuerpo de la niña desde pequeñita, y tolerancia. Estamos tolerando todo esto en un país que no es de renta pobre, que tiene un nivel desarrollo. No es coherente.

En cuanto a lo físico, hay varios temas, pero hay uno fundamental. Una adolescente está creciendo, su feto también, entonces hay una competencia por los nutrientes. La adolescente, ¿qué hace? Come muchísimo. Hay una competencia por los nutrientes entre la niña y el feto. Eso es lo primero.
Hay más complicaciones obstétricas, las caderas son muy estrechitas para que nazca el bebé.

Evidentemente, esa niña no tiene las caderas desarrolladas, su cuerpo no está preparado y por tanto las complicaciones son aún mayores. Pero también son mayores las complicaciones con los recién nacidos, sobre todo por el tema de la prematuridad. Son niños o que nacen antes o que nacen con bajo peso, por esa competencia que mencionaba. La prematuridad es uno de los principales riesgos de mortalidad neonatal.

“El problema es que estamos sexificando a las niñas y ya cuando están sexificadas desde antes de los 11, no les dan anticonceptivos. Las estamos confundiendo por completo”.  Rosa Elcarte, representante de Unicef en República Dominicana

Cifras nacionales e internacionales sobre embarazo adolescente en República Dominicana y el mundo

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en su informe “Estado Mundial de la Infancia 2016: Una oportunidad para cada niño” presenta datos sobre el embarazo en adolescentes en República Dominicana. Aquí, algunos de la citada entidad y de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

•    Una de cada cinco adolescentes dominicanas entre 15 y 19 años ha estado o está embarazada. Un total de 198,580, según el informe de Unicef “Estado Mundial de la Infancia 2016”.

•    En República Dominicana hay un 21.20 % de madres menores de edad. Un 41.10 % pertenece a la clase pobre y un 4.70 % se ubica en el quintil de los más ricos del país.

•    Casi el 60 % de las niñas dominicanas más pobres de casan o se unen antes de los 18 años. Alrededor de 305,000 (11.7 %) se casaron o se unieron antes de cumplir los 15 años y más de 790,000 (37.1 %) lo hicieron antes de cumplir los 18 años.

•    Unos 16 millones de muchachas de 15 a 19 años y aproximadamente un millón de niñas menores de 15 años dan a luz cada año, la mayoría en países de ingresos bajos y medianos, plantean la Organización Mundial de la Salud (OMS).

•    Cada año, según la OMS, unos tres millones de muchachas de 15 a 19 años se someten a abortos peligrosos.

•    Las complicaciones durante el embarazo y el parto son la segunda causa de muerte entre las muchachas de 15 a 19 años en todo el mundo.
 

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