Roberto fulcar: Un vicepresidente para el PRM

Roberto fulcar: Un vicepresidente para el PRM

En el cuento de Gabriel García Márquez “El ahogado más hermoso del mundo” una de las señoras que contemplaba al ahogado dijo: “tiene cara de llamarse Esteban”. Yo no acierto a recordar en que momento conocí a Roberto Fulcar, pero sí  recuerdo que desde nuestra primera conversación, como en el cuento, advertí que este hombre tenía cara de maestro. En efecto, Fulcar inicio su carrera magisterial como maestro normal llegando a alcanzar un doctorado en educación. Es docente de grado y posgrado. Se entrenó como gremialista donde conquistó la vicepresidencia nacional del sindicato de maestro (ADP) y acompañó a la Dra. Milagros Ortiz Bosch en la Secretaria de Educación  en calidad de sub secretario y ya sabemos que ese equipo dejó una estela de transparencia y pulcritud en el manejo del presupuesto de esa cartera.

El próximo día dieciocho, el PRM celebra su convención ordinaria con el propósito de escoger a sus autoridades a todos los niveles como manda la ley electoral y el Estatuto del Partido.

Habrá, de ser escogidos, entre otros dirigentes, veintiún vicepresidentes de los cuales por mandato del Estatuto en su artículo veintiocho, los tres primeros en votación ocuparan esos lugares en el orden sucesoral en caso de falta provisional o definitiva del presidente.

El gran problema de los electores del PRM es que hay tantos dirigentes de valía en esas aspiraciones que la elección será difícil. Sin embargo hay casos muy particulares como el de Roberto Fulcar, cuyo nombre se barajó para candidatearse a la presidencia del Partido, por considerar los miembros de la corriente en la cual milita que tiene el perfil, la formación política, el carácter y capacidad de trabajo y entrega al partido como para ocupar su máxima dirección. No obstante las circunstancias y el equilibrio político que se impone en el quehacer partidario, forzaron a que Roberto tuviera que diferir sus aspiraciones y optar por una de las vicepresidencias que establece el Estatuto.

Si El PRM tuviese en el orden sucesoral de su presidencia a alguien como Roberto, los perremeistas pueden dormir tranquilos igual que quien resulte elegido presidente. Este hombre de risa franca y cara de maestro es una buena opción para ser votado el día 18.

La política debe tomar un nuevo y positivo rumbo donde la decencia y la capacidad sean atributos válidos.