“Turismo de la muerte”: el derecho al suicidio asistido convierte a Suiza en “el paraíso de la eutanasia”

Por Agencias

La eutanasia, o suicidio asistido, es ilegal en la mayor parte de países del mundo, pero en algunos europeos como en Bélgica, Luxemburgo, Holanda o Suiza  está permitida siempre que se cumplan ciertas condiciones.

En el caso de Suiza, la eutanasia es delito, pero no el suicidio asistido. Este proceso no tiene que ser asistido por un médico, ya que al enfermo le prescriben un medicamento letal, el médico se limita a entregar la prescripción del fármaco letal, pero es la persona quien la ingiere bajo la ayuda de organizaciones no gubernamentales. El requisito ineludible es que quien ayuda no actúe por alguna motivación egoísta o de tipo personal o económico. Si esto se llegase a acreditar, el responsable sería perseguido penalmente.

En el país hay tres asociaciones que ayudan a quienes quieren terminar con su vida. Ciudadanos de todo el mundo,  que presenten el certificado médico que avale una enfermedad terminal y que haya pasado por una terapia y todavía sienta ganas de morir, pueden encontrar ayuda en alguna de las otras dos organizaciones que  prestan los servicios a extranjeros: Dignitas y Eternal Spirit.

Los miembros que desean una muerte asistida deben demostrar que son juiciosos y que deben ser capaces de provocar su propia muerte.

Deben presentar una solicitud formal, que incluya una carta explicando por qué quieren morir, y que sus deseos sean aprobados por médicos que no forman parte de la organización.

Los costos varían entre 4 mil y 7 mil euros por suicidio asistido.La opción más económica incluye la preparación y la asistencia para el suicidio, mientras que las tarifas más caras pueden incluir hacerse cargo de los deberes familiares y los costos del funeral.

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