María Butina, la mujer acusada de ser una espía

Por Agencias

Antes de haber cumplido sus 25 años de edad, la joven rusa María Butina (29) parecía tener una carrera política incipiente y una cadena de mueblerías en su aldea natal en medio de Siberia. Pero al poco tiempo abandonó ambos senderos y cambió su rumbo hacia el activismo a favor de las armas de fuego y el interés por fiscales estadounidenses.

El Departamento de Justicia de EEUU acusa a la rusa  de intentar influir en la política  del país al conspirar como una agente extranjera no registrada. Butina fue arrestada el domingo porque había indicios de que pensaba abandonar Washington y compareció ante una corte el lunes.

La joven rusa, que estudió ciencias políticas en la Universidad Estatal de Altai y en la Escuela de Estudios Políticos en Barnau, asistió en EEUU a muchos cónclaves derechistas, desde el Freedomfest en Las Vegas a la asamblea de la NRA en Indianápolis, de acuerdo con sus propios mensajes en redes sociales. En cierto momento conoció al gobernador de Wisconsin, y ofreció un curso en una escuela secundaria y una universidad en Dakota del Sur.

La fiscalía estadounidense dice que Butina utilizó su activismo a favor de las armas de fuego para infiltrarse en la Asociación Nacional del Rifle (NRA) y el Partido Republicano, tanto durante la campaña presidencial del 2016 como después de la elección de Donald Trump.

“Es una psicosis, es una cacería de brujas”, dijo su padre, Valery Butin, según el sitio web Altapress, de su pueblo natal, Barnaul. Su abogado señala que ella no hizo nada ilegal.

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