Día clave para el aborto en Argentina

Hoy será un día decisivo en la historia de Argentina. El debate por la legalización del aborto como un derecho y potestad de las mujeres pasará por su etapa final en la Cámara Alta de senadores. Aunque hasta ahora la votación es desfavorable para esta causa, los ojos del mundo se encuentran puestos sobre ese país que tiene en la presión ciudadana su última esperanza para la legalización del aborto

Por Agencias

En vísperas de la votación, Amnistía Internacional publicó una contratapa sobre la legalización del aborto en la edición del New York Times International que ha sido vista en 134 países. La imagen elegida por AI, un colgador de ropa, es el símbolo crudo pero elocuente una de las formas de aborto clandestino más arcaica que aún hoy se practican en todo el mundo.

El proyecto de ley prevé la legalización durante las primeras catorce semanas y el aborto terapéutico hasta el fin del embarazo.

“Queremos enviar un mensaje a los senadores de Argentina: el mundo los está mirando. Está observando para ver si votarán en favor de las mujeres y para poner fin al grave sufrimiento causado por la criminalización del aborto”, dijo Erika Guevara-Rosas, directora de Amnistía Internacional para las Américas.

El acceso al aborto solo es legal en Argentina cuando la vida de la mujer o su salud está en peligro, o en caso de violación. Sin embargo, en la práctica eso no sucede como fue el caso de la niña argentina de Salta que fue violada y embarzada por su padrastro. Se calcula que cada año se practican en Argentina 500.000 abortos, lo que representa aproximadamente el 40% de todos los embarazos. Estos abortos han sido la principal causa de muerte materna en el país durante los últimos 30 años.

Uno de los principales argumentos a favor de este proyecto de ley es que la penalización del aborto no impide que estos se realicen sino que afecta a las mujeres más pobres quienes no tienen la posibilidad de practicarse un aborto sin exponer su vida.

Pese al entusiasmo popular y al apoyo internacional el panorama no es favorable.  Según los votos anticipados por los legisladores, de los 72 senadores de la Cámara alta, 37 ya informaron que votarán en contra y sólo 31 lo harán a favor. Una de las últimas en desistir fue la senadora Silvina García Larraburu quien, a pesar de declaraciones previas a favor, anunció que votará en contra del proyecto.

La presión popular, el último recurso

Quienes apoyan la ley aseguran que serán millones de personas en las calles pidiendo este derecho, y que la presión popular todavía puede jugar a favor. Los grupos de activistas han convocado a un pañuelazo a nivel mundial como manera de apoyar la causa.

Londres, Nueva York, París, Berlín, Barcelona, Sidney, Lima, Asunción, Bogotá, Viena y Zaragoza, entre otras, serán sede de la demanda internacional que tendrá lugar en las embajadas y demás sedes diplomáticas que la Argentina tiene en cada una de esas ciudades.


Ruth Zurbriggen Ruth Zurbriggen, líder feminista- Colectivo La Revuelta, Argentina

 

¿Cómo pudieron las mujeres en Argentina lograr que el tema llegara a instancias políticas con argumentos serios?

–Creo que tiene que ver con un conjunto de eventos que fueron dando esa posibilidad: Por un lado, el reclamo feminista de décadas en relación al tema de la legalización del aborto, y su despenalización. Toda esa lucha de décadas se vio potenciada a partir del Encuentro Nacional de Mujeres en Rosario, en 2003, donde hicimos la primera asamblea por el aborto legal y la definición allí, la construcción de la campaña nacional por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, que lanzaramos un 28 de mayo de 2005. Desde la campaña, a lo largo de estos años, producimos otros sentidos en relación al aborto, recuperando las connotaciones de décadas pero pensando a la vez en el nuevo contexto que ha crecido allí, también ha sido fundamentla la ampliación de profesionales de la salud que cada vez más están abiertos a las garantías de las causales de aborto legales en el código penal desde 1921, la existencia de Socorristas en Red, que permitió poner en alto experiencias de acompañamiento, con medicamentos, mujeres que abortaron colaboraron enormemente al sacarlos del silencio, la existencia del movimiento #NiUnaMenos, que puso en alto los reclamos contra las violencias sexistas y masculinistas, que fue digamos un motor fundamental para la masividad de las calles, y por supuesto todo un hacer articulado con diputadas y diputados dentro del Congreso de la Nación a quienes fuimos convenciendo de nuestros argumentos.

¿Cómo construyeron un movimiento fuerte?

–La lucha es una lucha que parece un movimiento sin fin, que fuimos dando de manera sostenida, articulada, no sin tensiones, dentro del propio movimiento feminista y dentro de la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, pero fuimos privilegiando los acuerdos. Estas tensiones fueron dadas por situaciones políticas del país, en las que tuvimos diferencias sobre las respuestas ante estas situaciones. Hubo reclamo ante compañeras kirchneristas, durante el gobierno de Cristina Fernández y la imposibilidad de abrir el debate en ese tiempo. Sin embargo, logramos que esas tensiones internas fueran sorteadas de manera inteligente y aprendimos a lo largo de los años, que lo que nos fortalecía en esta lucha era estar articuladas y poner por encima de todo, los acuerdos antes que las diferencias.

¿Cómo ha sido el debate con los sectores pro vida?

–Yo creo que con los sectores antiderechos, que se autodenominan pro-vida, pero que en nuestra concepción son así, no hemos dialogado. Esto es una disputa, está vinculado a posiciones dogmáticas de parte de los sectores fundamentalistas y conservadores de las distintas iglesias (como la Evangélica). Estas están jugando un rol fundamental en los ataques contra el aborto legal, pero a mí me parece que nuestras acciones han estado puestas en convencer a más sectores de la sociedad sobre este reclamo. Así que entiendo que no hubo diálogos y que es muy difícil dialogar, cuando hay sectores que se paran en el lugar del fanatismo dogmático y pretender imponer a toda la sociedad. Son sectores muy autoritarios y nosotras insistimos que el aborto debe ser legal, como una opción. No se nos ocurriría imponer esa ley. Entonces, esa es una gran diferencia en ese posicionamiento político. Para nosotras, la existencia del aborto legal implica más democracia, actos de reparación y justicia y para ellos implica perder su poderío sobre nuestros cuerpos, autonomías y decisiones y eso lo saben. Y por eso son tan virulentos en sus modos, morbosos y crueles de plantear sus posicionamientos.

En relación con lo que ha ocurrido con el estamento político, con la Cámara de Diputados y Diputadas, han sabido oír argumentos, quienes han votado a favor para que el aborto deje de ser clandestino. Han escuchado, han tomado el termómetro de esta marea verde que no paró de crecer desde febrero de este año, pero era una acumulación de años anteriores, pero en el paro del 8 de marzo, tuvo su centro el reclamo del aborto legal y se vislumbró una recepción alta a esta exigencia. Estos sectores fueron capaces de oír.

El gobierno de Macri también abrió la posibilidad de debate y supimos aprovechar como movimiento inteligentemente esta apertura. No sabemos si se esperaba el gobierno esta respuesta y en este sentido creo que a quienes convencimos, porque supieron oírnos, porque supieron articularse dentro de esta cámara. La ley fue votada en la calle antes que en el Congreso y tuvimos la media sanción.


 

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