Desesperación en Indonesia por el sismo y tsunami

Por Agencias

A raíz de un terremoto de magnitud 7.5 y un tsunami de seis metros el viernes que mató al menos a 1.300 personas, la ciudad de Palu, en el este de Indonesia, todavía se tambaleaba. Los residentes hambrientos pedían ayuda, los hombres armados buscaban tiendas cerradas, las multitudes asediaban el aeropuerto y las fugas masivas de la cárcel dejaban a los prisioneros en libertad.

Se espera que el número de víctimas fatales aumente a medida que los rescatistas limpien los escombros y encuentren más cuerpos. El grave daño causado por los desastres naturales también ha impedido la llegada de maquinaria pesada y equipos de rescate, lo que obligó a los sobrevivientes a recurrir a las únicas herramientas que tienen, sus propias manos.

En Poboya (colinas de Palu) voluntarios cavaron una fosa común de cien metros de largo y comenzaron a llenarla con cientos de cuerpos en bolsas. Se dieron instrucciones para prepararse para que se enterraran hasta 1.300 víctimas, a fin de evitar la propagación de enfermedades.

Todas las víctimas, que provienen de hospitales, fueron fotografiadas para ayudar a sus familiares a saber en dónde están enterrados sus seres queridos.

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