May desafía a críticos y resiste a la rebelión en controversia por Brexit

Por Agencias

La primera ministra del Reino Unido, Theresa May, desafió ayer a los pedidos de renuncia o de modificar los planes de sacar a Gran Bretaña de la Unión Europea (UE), advirtiendo que abandonar su plan del Brexit sumiría al país “en una incertidumbre grave y profunda”.

Las tensiones en la sociedad británica por el divorcio con la UE entraron en erupción apenas un día después de que el gobierno pareció llegar a un consenso sobre las condiciones para llevarlo a cabo. Cuatro ministros renunciaron y algunos parlamentarios del partido de May le pidieron dimitir. La crisis amenaza con descarrilar el acuerdo, derrocar a la primera ministra y dejar a Gran Bretaña rumbo a una salida de la UE sin plan alguno.

En una conferencia de prensa vespertina, en que May trató de recuperar algo de control político, la premier dijo creer “en lo más profundo de mi ser que la vía que he trazado es la correcta para nuestro país, para nuestro pueblo entero”. “¿Voy a asegurarme de que esto prospere? Sí, lo haré”, agregó.

El acuerdo conseguido con la UE ha enfurecido a los miembros pro-Brexit del Partido Conservador de la líder. Dicen que el arreglo, que incluye una relación comercial estrecha entre el país y Bruselas, convertiría a Londres en un vasallo de la burocracia continental, vinculado a unas normas comunitarias sobre las que no tendrá poder de decisión.

May insistió en que este divorcio significaba tomar “las decisiones correctas, no las fáciles”, e instó a los legisladores a respaldar el acuerdo “en el interés nacional”.

Pero ella queda debilitada tras la renuncia de cuatro ministros, entre ellos, el encargado de asuntos del Brexit, Dominic Raab. Horas después de haber participado en la sesión que aprobó el pacto, Raab señaló: “No puedo respaldar en buena conciencia los términos propuestos para nuestro acuerdo con la UE… No puedo conciliar los términos de la propuesta de acuerdo con las promesas que realizamos”.

La secretaria de Empleo y Pensiones, Esther McVey, siguió los pasos de Raab. En una carta, dijo que “de nada sirve intentar fingir ante (los votantes) que este acuerdo honra el resultado del referéndum cuando es obvio para todos que no lo hace”.

La secretaria de Estado Suella Braverman y el secretario de Estado británico para Irlanda del Norte, Shailesh Vara, también abandonaron el gobierno. El parlamentario Jacob Rees-Mogg, uno de los líderes  pro-Brexit, llamó a un voto de censura contra May.

El acuerdo de la primera ministra “no es Brexit” porque mantendrá a Gran Bretaña dentro de una unión aduanera con la UE, quizás por tiempo indefinido.

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