Bolsonaro conmemorará el golpe de Estado en Brasil

El presidente brasileño negó que el levantamiento militar del 31 de marzo de 1964 hayan constituido un golpe de Estado y pidió al Ministerio de Defensa conmemorar la fecha

Por Agencias

El presidente Jair Bolsonaro le pidió al Ministerio de Defensa que organice conmemoraciones de la dictadura militar en Brasil que comenzó el 31 de marzo de 1964 y se extendió durante dos décadas.

El mandatario derechista aprobó la agenda que le presentó el ministerio y pidió que se “hagan las conmemoraciones correspondientes” el 31 de marzo, dijo Otavio Rego Barros, portavoz gubernamental.

Bolsonaro, ex capitán del ejército, quien llegó a decir que “el error de la dictadura fue torturar y no matar”, ha sido siempre un férreo defensor del régimen militar brasileño y desde que llegó al poder en enero ha reivindicado también a otras dictaduras militares en Latinoamérica en los años 70 y 80, como la del paraguayo Alfredo Stroessner (1954-1989) y la del chileno Augusto Pinochet (1973-1990).
Previo a su visita a Chile la semana pasada, el izquierdista Frente Amplio de Chile instó al presidente Sebastián Piñera a declarar persona “non grata” a Bolsonaro, por considerarlo responsable de un “discurso de odio” que alienta la discriminación.

En 2016, mientras votaba en el juicio político de la presidente Dilma Rousseff, víctima de torturas durante la dictadura,  Bolsonaro dedicó su voto a un coronel que encabezaba una unidad que efectuaba torturas.
Como mandatario ha nombrado a varios ex generales en puestos en su gobierno.

Una dictadura de dos décadas

En 1964 el presidente Joao Goulart fue derrocado por militares, quienes instituyeron en Brasil una dictadura que se extendió hasta 1985. Según la Comisión Nacional de la Verdad durante esos años que se extendió la dictadura hubo 434 asesinatos cometidos por cuerpos represivos, así como centenares de detenciones arbitrarias y de opositores torturados. Según documentos estadounidenses desclasificados el año pasado revelaron que la eliminación de disidentes se decidía en el palacio presidencial.

Aunque la dictadura fue menos cruenta que en Argentina y Chile, que sumaron decenas de miles de muertos, implicó la suspensión de las libertades, una represión sistemática y una política de Estado para eliminar a los oponentes políticos, según la Comisión de la Verdad.

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