De vacaciones soñadas en Sri Lanka a un infierno

Un millonario danés y un inglés son partes de las personas que perdieron a sus familias en las sangrientas explosiones coordinadas golpearon iglesias y hoteles de lujo el domingo de resurrección en el país asiático

Por Christian Monzón christian.monzó[email protected]

El múltiple atentado con explosivos en Sri Lanka, contra iglesias y hoteles de lujo, se enmarca como uno de los más sangrientos en la historia tras dejar casi 300 muertos y más de 500 heridos el domingo de resurrección.

Anders Holch Povlsen, quien es propietario de la tienda online de ropa Asos y es a la vez el hombre más rico de Dinamarca, se encontraba de vacaciones con su familia, su esposa Anne y sus hijos, en el país asiático cuando ocurrió la ola de atentados.

Todos alojaban en el hotel Shangri-La, uno de los tres hoteles de lujo en Sri Lanka que fueron víctimas de estos ataques suicidas. Lamentablemente ayer el Ministerio de Relaciones Exteriores de Dinamarca confirmó que tres de sus cuatro hijos fallecieron producto de las explosiones.

Un portavoz de Povlsen señaló que “puedo confirmar que tres de sus hijos han sido asesinados. No vamos a hacer más comentarios y pedimos que se respete la privacidad de la familia en este momento”.

Justamente hace unos días una de las hijas del millonario, Alma Povlsen, había subido a su cuenta de Instagram imágenes de las vacaciones familiares en Sri Lanka.

A unos metros Povlsen, en el mismo hotel  hotel Shangri-La, Ben Nicholson, un abogado inglés de 42 años, tomaba desayuno con su esposa y sus dos hijos mientras disfrutaba de unas vacaciones familiares en Colombo, la capital de Sri Lanka.

Allí se encontraba, en el lujoso hotel cuando dos atacantes suicidas ingresaron al recinto y lo hicieron explotar. Tras la detonación, el hombre no supo más de su familia. Por lo mismo, recorrió durante horas las calles de la capital cubierto por la sangre, buscando encontrar a su esposa Anita Nicholson y sus hijos Alex y Annabel, según consigna Daily Mail.

Al respecto, un funcionario del Hospital Nacional de Colombo señaló que observó al abogado mientras trataba de dar con sus parientes. “Lo vi cubierto de sangre así, caminando arriba y abajo justo allí”, indicó al medio.

“Me habló dos veces, preguntando por su familia. Tenía sangre por todas partes, pero no estaba herido, aparte de un pequeño corte en la oreja”, indicó.

De igual manera, afirmó que Nicholson “estaba caminando completamente solo y siento lástima por él, pero había tantas personas muertas y moribundas aquí, que no tenía tiempo para hablar más con él”.

El abogado del hombre, Shakya Wickramanayake, confirmó que su cliente encontró a su hijo “en un depósito de cadáveres a media tarde (del domingo)”. Antes de esto, halló a su hija y su esposa.

La mayoría de los fallecidos eran esrilanqueses, aunque los tres hoteles atacados y una de las iglesias, el Santuario de San Antonio, eran frecuentados por turistas extranjeros. El ministro esrilanqués de Turismo dijo que al menos 39 turistas habían muerto en los ataques y otros 28 habían resultado heridos.

Estados Unidos dijo que había “varios” estadounidenses entre los muertos, mientras que Gran Bretaña, India, China, Japón y Portugal dijeron tener ciudadanos ente las víctimas.


El grupo yihadista detrás de los atentados

Las explosiones coordinadas que golpearon iglesias y hoteles de lujo en Sri Lanka fueron obra de siete atacantes suicidas (todos ciudadanos del país) pertenecientes a un grupo islámico radical armado esrilanqués llamado National Thowfeek Jamaath, indicó el ministro de Salud, Rajitha Senaratne.

Agencias internacionales de inteligencia habían alertado varias veces a partir del 4 de abril, dijo Senaratne.

El 9 de abril, el Ministerio de Defensa escribió al jefe de policía con información que incluía el nombre del grupo, señaló. El 11 de abril, la policía escribió a los responsables de la división de seguridad judicial y diplomática.

En un primer momento no estaba claro qué medidas, en su caso, se habían tomado al respecto. Las autoridades dijeron que se sabía poco del grupo, salvo que su nombre aparecía en reportes de inteligencia.
Debido a la disfunción política en el gobierno, dijo Senaratne, el primer ministro, Ranil Wickremesinghe, y su gobierno no fueron informados sobre esos reportes hasta los ataques.


 

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