Murió la señorita Thelma

Era la primavera del año 1971 y llovía copiosamente sobre La Escuela Normal Juan Vicente Moscoso, ubicada a tres kilómetros del centro de San Pedro de Macorís viniendo desde Hato Mayor. La escuela recibía ese día una nueva camada de alumnos.

 Este centro educativo era físicamente, entonces, un paraíso lleno de verdor, grandes árboles, huertos y flores que estallaban por doquier. La Juan Vicente Moscoso es una escuela de formación de maestros para la educación primaria, fundada siguiendo la filosofía hostosiana.

Ese importante centro educativo ha acogido desde mediado de la década de los cincuenta a centenares de adolescentes becados por el Estado dominicano provenientes de todos los rincones del país, donde reciben una verdadera educación, no solo en lo académico, sino en su comportamiento social, manejo de huertos, taller de ebanistería, deportes, bailes folclóricos, teatro y otras disciplinas.

Esta maravillosa escuela, donde cursamos dos años en calidad de interno, tuvo desde su fundación una mentora que le dio vida e inspiración; una mujer que veló por la educación completa de los becarios y que entregó su vida sin límite alguno a la formación de los futuros maestros del país.

Esa magnífica educadora fue Thelma Berlida Villaverde Penson, conocida por todos como la señorita Thelma, dado que nunca contrajo matrimonio.

Vivía permanentemente en la escuela y el tiempo que no dedicaba a los muchachos a quienes les vigilaba detalles tales como la forma cómo se comportaban en la mesa, cómo escribían, cómo se amarraban las corbatas etc., lo dedicaba al cuidado del campo escolar que era un enorme predio de más de quince tareas cuidadas con celo y esmero. Thelma era como la madre de todos, aunque sin dudas era una madre recta y que no transigía con comportamientos inadecuados.

Ayer recibi la noticia de que, mientras visitaba la ciudad de Nueva York y ya a punto de cumplir 94 años, murió la señorita Thelma. Su enorme familia en todo el país, que son sus ex alumnos junto a su familia sanguínea, lloramos su partida.

Fue una educadora excepcional. Vivió para engrandecer la educación nacional y lo logró. Paz a esa gran maestra.