#LaVerdadVerdad: España boba judicial

El rechazo a la homologación del acuerdo con Odebrecht mantiene al Ministerio Público en un preocupante estancamiento. La opción jurídica que deja la decisión del juez Alejandro Vargas, el juicio penal abreviado, no ofrece la cómoda posibilidad del ocultamiento.

El proceso de investigación está en una España boba judicial. La carabela de la investigación no trae ninguna imputación a los tribunales. El caso local muestra un desarrollo anómalo, porque somos el único país donde no se muestran consecuencias. La información conocida ni siquiera ha servido para detener la relación con una empresa que confiesa operar al margen de la ley.

La empresa constructora brasileña cuenta en nuestro país con una cerrada defensa de sus operaciones de nuestras autoridades. El oficialismo mantiene una negación de la evidente realidad que rebaza toda racionalidad. El presidente dominicano, contrario a sus pares latinoamericanos, se ha convertido en el principal defensor de Odebrecht. Por su voluntad esta empresa se mantiene trabajando y cobrando.

El Procurador General de Colombia, Fernando Carrillo, pidió hace pocos días la muerte judicial para la empresa constructora brasileña por considerarla una “multinacional del crimen”. Esa opinión contrasta de forma evidente con la actitud de ceguera y mudez de las autoridades de un país como el nuestro que fue eje central en el esquema de blanqueo y sobornos.

El propio responsable del Departamento de Operaciones Estructuradas, Hilberto Mascarenhas da Silva Filho, informó que los fondos para los sobornos se movieron hacia el país para evadir la investigación Lava Jato. ¿Qué parte de esos tres mil trecientos noventa millones de dólares se manejaron en nuestro sistema financiero? La búsqueda de esa respuesta no parece interesar a nuestro Ministerio Público.

El país exige que el sistema de consecuencias se ponga en movimiento, pero los días pasan y se hace más clara la falta de voluntad para cumplir con esa responsabilidad. La razón de la pasividad es política. El país debe encarar la verdad de que todo su sistema político está construido sobre la débil zapata del dinero oscuro.

El tiempo es indiferente y pasa. Los días en que toda la información se haga pública no están lejos. La profilaxis que debemos promover internamente llegará, como el propio escándalo, desde fuera. Ese será el día del llorar y crujir de dientes.